Capítulo 20 - Dancing on a land mine

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Valentina despertó la siguiente mañana y le tomó un par de segundos entender qué hacía con los auriculares puestos. Inmediatamente sonrió cuando recordó el motivo y tanteó su cama buscando su móvil. Tal y como lo sospechaba en algún momento su cocinera finalizó la videollamada.

Dios sólo espero que no me haya visto babear demasiado... Pensó llevándose la mano a la frente, pero aún totalmente enternecida por el hermoso gesto que había tenido Juliana. Valentina no podía recordar cuándo había dormido tan profundamente y de corrido por última vez. Realmente sentía que había descansado por primera vez en mucho tiempo.

Involuntariamente se mordió el labio inferior mientras una enorme sonrisa se formaba en su rostro. No podía estar más feliz de comenzar su día. No sólo iba a buscar apartamento sino que lo haría en compañía de la hermosa persona que robaba todos sus pensamientos. Sintió cómo las mariposas en su estómago se alborotaban y sus mejillas ardían.

Ay Juls… me tienes hecha una adolescente…

Luego de desayunar con su padre y sus hermanos Valentina aún tenía un par de horas en sus manos hasta encontrarse con Juliana. Pero la ansiedad era tal que decidió subirse a su coche y llegar a destino.

Si bien era un día muy nublado y bastante frío Valentina decidió que era buena idea caminar un rato para conocer mejor la zona en la que potencialmente viviría. La verdad era que su agente de bienes raíces había hecho un gran trabajo seleccionando en tan poco tiempo tan bonitas propiedades. Había checado un par online y estaba más que satisfecha, claramente esos eran parte de los beneficios que venían con el apellido.

Valentina vió lo que aparentaba ser una pequeña tienda de música que vendía discos y algunos accesorios e inmediatamente decidió entrar. Quedó absolutamente maravillada por el mundo nuevo que acababa de descubrir. No sólo no era pequeña sino que allí había cientos de discos, incluso en vinilo como la pequeña colección de su padre. Instantáneamente supo que tenía que traer a su cocinera aquí, ese debería transformarse en su lugar. Tan maravillada y absorta estaba que no sólo el tiempo voló, sino que salió del lugar siendo la orgullosa propietaria de un nuevo sistema de sonido y unos cuantos discos de vinilo.

Tan típico de ti… no tienes el apartamento pero sí el sistema de sonido… apuesto a que cuando Juls lo vea no lo va a poder creer… Pensó sonriendo mientras un par de empleados del negocio acomodaban las cajas en la parte trasera de su coche.

Valentina llegó diez minutos antes de lo acordado con Juliana y su cara se iluminó al ver a la morena sentada en la pequeña escalera de la entrada. Este apartamento estaba a quince cuadras del hospital, a cinco del parque y a seis de la casa de Juliana. Perfect location había pensado Valentina apenas lo ubicó en el mapa, por lo que decidió que sea el primero de la lista visitar.

“Hola morrita, cómo estás?” La saludó risueña Juliana mientras se levantaba de su lugar con una sonrisa tan cálida que compensaba la falta de sol.

“Hola Juls!” Valentina acortó la distancia, extendió sus brazos y envolvió a su cocinera entre ellos como ya era su costumbre. Inhaló la fragancia de la morena sabiendo que probablemente eso la transportaría a un lugar lejano del cual le tomaría trabajo volver, pero un lugar feliz y eso era lo que la motivaba. Además de darse cuenta en el instante en que sus ojos se posaron sobre Juliana cuánto realmente la había extrañado.

Juliana también estaba en wonderland, pues los brazos de Valentina tenían ese y múltiples efectos más sobre ella. Dios… esta niña va a acabar conmigo… Pensó instantáneamente mientras su respiración se entrecortaba concluyendo que probablemente la fragancia de la rubia tuvo algo que ver.

El abrazo duró unos segundo más de lo que un abrazo regular entre dos amigas debería durar pero ninguna de las dos estaba dispuesta a alertar a la otra al respecto, perderse la una en la otra era algo a lo que ya se habían acostumbrado aparentemente y también disfrutaban.

“Cómo estás morrita?” Repreguntó Juliana mientras se separaban.

“Yo súper y tú? Dormí muy muy bien anoche, gracias Juls” Respondió feliz nuevamente acercándose pero esta vez pasando uno de sus brazos por los hombros de Juliana. El cuerpo de Valentina no pudo evitar reaccionar cuando sintió el brazo de su cocinera acomodándose en su cintura.

“Pues me alegro mucho morrita! Y dime este es el apartamento?” Preguntó volteando y nuevamente separándose del cuerpo de Valentina. No era algo que quisiera, pero Juliana estaba determinada a mantener la amistad a cualquier costo y sabía que toda esa proximidad sumada a la fragancia de la muchacha, esos ojos y esa sonrisa eran una combinación letal para sus sentidos.

Pero Valentina no pudo terminar su frase porque fue interrumpida por una mujer bastante alta y muy guapa que estaba parada detrás de ellas. Si bien habían hablado varias veces nunca la había visto y se sorprendió por la belleza y juventud de su agente de bienes raíces.

“Señorita Carvajal?” Preguntó la chica.

“Señorita Osorio?” Preguntó Valentina e inmediatamente ambas sonrieron acercándose a estrechar sus manos.

“Un placer Señorita Carvajal”

“Igualmente… ella es mi amiga Juliana Valdés” Agregó Valentina mirando a su cocinera realmente entusiasmada y nuevamente se repitió el apretón de manos.

“Mucho gusto” Dijeron ambas mujeres al unísono y sonrieron.

“Les parece si entramos?” Las invitó la muchacha entusiasmada y notó la alegría de Valentina.

Juliana sabía que Valentina venía de una familia de dinero pero cuando entró a ese apartamento realmente entendió cuánto dinero. Sinceramente a ella no le importaba eso, pues cuando vienes de no tener nada mucho o poco ya es ganancia y ella sentía que tenía absolutamente todo lo que necesitaba. Pero ese apartamento estaba precisamente reflejando el porqué nunca podría estar con alguien como Valentina, claramente provenian de universos diferentes.

El apartamento era un piso entero con tres enormes habitaciones, dos baños súper grandes, una cocina integrada y un living gigante el cual daba a un pequeño patio con deck de madera y una pequeña parte de pasto muy bien cuidada. Todo era luminoso, nuevo y moderno. La agente de bienes raíces sabía bien cómo vender el lugar y todo el tiempo les explicó todo lo referente a los arreglos y las reformas que  se habían hecho en el lugar.

Juliana podía ver el entusiasmo y la felicidad en esos hermosos ojos de cielo e inmediatamente supo lo que estaba por suceder.

Valentina estaba extremadamente feliz y asombrada con el lugar pero una parte suya no podía evitar preocuparse, pues detectó un cambio en esos profundos ojos color café apenas comenzaron el recorrido y aún no descifraba de qué se trataba.

“Y qué le parece Señorita Carvajal?” Preguntó la agente de bienes raíces luego del largo paseo.

“Lo tomo” Contestó sonriendo.

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Hola! Ya sé que es una actualización un tanto corta pero prometo volver a postear muy pronto!
Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer y créanme que aprecio muchísimo sus comentarios!!

Buen viernes para todos!

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