Capítulo 98 - Confesiones

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Pasaron la siguiente hora disfrutando de su ducha, pues ambas parecían no poder saciarse de los labios ni del cuerpo de la otra.

Valentina propuso almorzar en las mesas que estaban sobre la playa y su novia estaba más que entusiasmada pues sería la primera vez que vería el océano. El corazón de la rubia no pudo evitar derretirse y estallar de felicidad ante la alegría de Juliana en ése momento. Pasaron rápidamente por la habitación de la morena para que pudiera cambiarse y en menos de veinte minutos estaban cómodamente sentadas en una mesa junto al mar.

Los ojos de Juliana se llenaron de pequeñas lágrimas ante tan hermosa vista y Valentina soltó un pequeño suspiro que no sabía que estaba conteniendo en clara señal de alivio, ya que su familia no estaba allí. Por supuesto que los amaba y sabía que contaba con el apoyo y aceptación de su padre y su hermano en cuanto a Juliana, pero aún tenía que tener una larga charla con su novia antes de someterla a un almuerzo con el clan Carvajal. Y también tenía una plática pendiente con su hermana Eva.

Pidieron un abundante almuerzo pues las actividades de la noche previa sumadas a las de esa mañana las habían dejado famélicas. Ambas sonrieron ampliamente al ver la cantidad de comida desplegada en su mesa.

"Necesitaba esto..." Prácticamente exclamó la rubia extasiada, apenas le dió un buen sorbo a su enorme taza de café.

"Tú y la cafeína..." Sonrió la morena y la joven sentada frente a ella simplemente se derritió ante el comentario. La cocinera entrecerró sus ojos pues le resultaban sumamente extraños los gestos de su novia ante ciertas situaciones o frases.

"Estás bien morrita?" Preguntó por vez número mil en las últimas 15 horas y Valentina entendió que no podía -ni debía- seguir postergando su plática, por lo que respiró hondo y se tomó un par de segundos extra buscando en su cabeza como o por dónde comenzar.

"Amor... tu me dijiste que sólo recuerdas que estábamos en mi apartamento y comenzaste a sentirte mal verdad?" La morena sentada frente suyo simplemente asintió. "Pues veras... yo tuve que..."

Pero en ése instante la rubia tuvo que hacer una muy necesaria pausa, pues la angustia y la ansiedad que le generaba recordar aquella noche prácticamente entrecortaban su voz. Varias lágrimas inundaban sus cristalinos ojos y Juliana simplemente apoyó su mano derecha sobre la de su novia, comprendiendo que fuera lo que fuera que tuvo, debió ser algo serio.

"Val... tranquila amor, te juro que me siento muy... muy bien" Intentó asegurarle y su novia le regaló una desdibujada sonrisa.

"Ya lo sé Juls... es que... aquella noche pues tuve que llevarte en ambulancia al hospital porque... desmejoraste mucho y muy rápido..."

"Estuve en el hospital?" Preguntó retóricamente la morena, cada vez más asombrada ante cada nuevo dato que le era provisto, y su compañera simplemente asintió con marcados rastros de dolor en su rostro. "Y sabes qué tuve?" Agregó y Valentina simplemente continuó asintiendo.

"Tu diagnóstico final fue accidente cerebro vascular hemorrágico... creemos que se rompió un aneurisma que tenías y pues..."

"Éso suena muy grave..." Interrumpió pensativa la morena, como comenzando a entender el porqué de la casi continua preocupación de su novia.

"Y lo es... lo fue... yo misma vi las primeras imágenes de tu cerebro... incluso Sergio tuvo que reanimarte en el área de imágenes" Relató con lágrimas rodando por sus mejillas ante el recuerdo de la peor noche de toda su vida.

"Lo siento mucho morrita..." Juliana Intentó reconfortar a su novia, pues no estaba registrando aún la magnitud del evento al que había sobrevivido, y la rubia sonrió tímidamente.

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