Capítulo 96 - A moment like this

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Juliana sonrió ampliamente ante la mención del nombre de su novia, apenas aquel hombre se presentó su mente recordó de dónde le resultaba familiar su rostro. Pero qué hacía en aquel lugar y vestida tan elegantemente eran respuestas que la eludían. Su mente estaba algo confusa, pero si Val estaba allí todo estaba bien en el mundo.

"Juliana... te sientes bien?" Preguntó casi tímidamente el hombre de cabello blanco y la morena hizo foco nuevamente en sus profundos ojos.

"Si señor... es sólo que estoy algo confundida..." Utilizó su voz por primera vez desde que había despertado en aquel banco, en algún lugar que desconocía y en los brazos de ni más ni menos que el padre de su novia.

"Sé que estarás algo confundida en este momento, pero todo está bien Juliana... y por favor, llámame León" Contestó con una tierna sonrisa. "Cuando estés lista, te llevaré con Valentina" Agregó aún sonriente pero apenas levantó sus ojos en dirección al escenario pudo divisar a su hija menor caminando aceleradamente hacia ellos.

"Quizás no tengamos que buscarla..." Comentó soltando una breve carcajada y Juliana llevó sus ojos en la dirección apuntada por aquel hombre. Su respiración se entrecortó ante la visión que representaba Valentina en aquel vestido, pues verdaderamente su novia era la mujer más bella del universo.

Cuando la rubia finalmente llegó a su destino su rostro expresaba a la perfección el grado de confusión que reinaba en su cabeza. Juliana y su padre se habían incorporado de aquel banco pero algo era distinto en el semblante de ambos. Su padre desbordaba felicidad y paz y los ojos de su cocinera tenían una profundidad y un brillo particulares, le recordaban a los de su novia antes de aquella fatídica noche.

"Hola mi niña" León saludó a su hija menor con la sonrisa más luminosa que Valentina hubiera visto en años.

"Qué pasó papá? Estás bien?... Juls... estás bien?" Preguntó hablando más rápido que lo habitual, aún con una mezcla racémica de preocupación y confusión en su rostro.

"Yo estoy perfectamente bien mi niña..." León hizo una pausa y posó sus ojos sobre los de la joven morena parada a su lado.

"Hola Val... cómo estás?" Amor... Por supuesto que la cocinera no verbalizaría esa última palabra delante del padre de su novia.

El cerebro de Valentina tardó varios segundos en procesar lo que acababa de oír y entenderlo pero cuando finalmente logró conectar, sus ojos se abrieron al doble de su tamaño, y una esperanzada sonrisa comenzó a formarse en su rostro.

"Ju-juls?" Preguntó mitad temerosa y mitad ilusionada, pero antes de que la morena pudiera responder León se le adelantó.

"Creo que volveré a la fiesta... aún le debo un baile a tu hermana" Comentó el hombre de cabello gris guiñando su ojo en dirección a su hija menor. La estrechó entre sus brazos y siguió su camino de vuelta a la fiesta dejando a ambas mujeres una frente a la otra. Varios segundos de total silencio e intenso contacto visual transcurrieron, pues Valentina aún no salía de su asombro y Juliana no podía parar de sonreír y derretirse ante la hermosura de su novia.

"Estás bien morrita?" Preguntó la morena desbordando tanto calidez como preocupación en sus ojos, mientras extendía su mano derecha en dirección a la rubia.

Y en ese momento, al escuchar las palabras de su novia, Valentina comprendió que efectivamente su cocinera estaba nuevamente parada frente a ella. Su corazón se aceleró como nunca antes lo había hecho y la más grande y radiante de sus sonrisas apareció en su rostro, con dos gruesas lágrimas formándose en sus cristalinos ojos. Lágrimas de felicidad. Tomó la cálida mano de su novia pero sólo para guiarla hasta su cuerpo y fundirse con Juliana en el más necesitado y prolongado de los abrazos.

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