Capítulo 78 - Any kind of life

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Valentina estaba sorprendida y derretida por el tierno gesto de su novia en proporciones iguales. Para cualquier otra persona ese simple acto de besar el dorso de su mano podría considerarse minúsculo. Pero cuando se está en el desierto un vaso de agua se siente como un galón.

Por primera vez en toda su vida adulta la rubia no sabía cómo reaccionar a esa hermosa morena que estaba aún parada frente a ella. Tres noches antes su mundo incluía ésa y otras tantas demostraciones de afecto. Pero todo había cambiado en menos de cinco minutos, y sabía en lo más profundo de su ser que debía ser cautelosa. Sin importar cuánto necesitara de su cocinera, su progreso -si alguna vez hubiera alguno- debía ser paulatino, y sin presiones.

Cómo resistir a los embates de esa bella mujer a quien amaba como a nadie más en todo el planeta, pues ésa era la parte más dificultosa de la situación.

Dime cómo haré para resistirme a ti Juliana Valdes... si aún sin recordar nada de nada eres lo único que necesito en este mundo... o en cualquier otro...

"Espero no haberte incomodado Valen..." Agregó la morena suavemente soltando la mano que aún sostenía.

"N-no... pues... como crees" Simplemente respondió la rubia apenas por sobre un suspiro. "Ven... volvamos a la casa, tienes que descansar... mañana tenemos que ir al hospital y pues..." Pero Valentina fue rápidamente interrumpida.

"Ir al hospital?" Preguntó algo confundida la morena.

"Juls, no recuerdas que al darte el alta los médicos te dijeron que debías tener varios controles?" Valentina preguntó entre sorprendida y temerosa.

"Pues... si, sólo que no pensé que sería tan pronto..." Contestó la morena con cierto fastidio, pues su idea de vacaciones no incluía ir constantemente al bendito hospital.

"Ya... mira... mañana temprano vamos al chequeo y luego... pues podemos ir a donde tú quieras o hacer lo que tú quieras..." Ofreció la rubia con un tierno tono, como intentando sobornar a un niño. Juliana meditó sus opciones por varios segundos mientras caminaban de regreso a la mansión.

"Éso suena mejor... y crees que podrán darme un poco de sopa?" Contestó la morena y Valentina no pudo evitar soltar una nueva carcajada.

"Pues... yo creo que si Juls... tú y tu sopa" Agregó entre risas.

Valentina escoltó a la morena hasta la puerta de su habitación, sintiéndose bastante intranquila. No podía aún precisar bien por qué, pero algo acerca de no poder dormir con el objeto de su afecto no le cuadraba. Quizás era el hecho de que Juls enfermó por la noche, prácticamente de madrugada.

Pero también estaban los sueños, o pesadillas, o más bien ambos. Desde que todo esto había comenzado cada vez que la rubia lograba conciliar el sueño, Juliana aparecía en ellos. Y no era algo de lo que Valentina renegara, el problema era que hasta el más dulce de esos sueños se tornaba en una cruel pesadilla justo antes de despertar. Era como perder a su novia una y otra vez, no sólo torturante, sino también desesperante.

Una vez dentro de su habitación Valentina decidió tomar un baño, pensando en que quizás la ayudaría a relajarse justo antes de dormir.

La rubia despertó con el aroma a jazmín y lavanda que se desprendía de la almohada donde tenía apoyada su cabeza. Le tomó un par de segundos reconocer dónde estaba, pero rápidamente sintió el calor que emanaba del cuerpo desnudo de su cocinera entrelazado con el suyo.

Valentina permaneció inmóvil en esa posición, simplemente contemplando a su hermosa morena descansar. No quería ni respirar profundo por temor a despertar a esa magnífica criatura y arruinar ese momento. La rubia sencillamente deseaba inmortalizar en sus retinas la paz con la que Juliana descansaba. Esa cadencia tan suya y pacífica al respirar o como de tanto en tanto curvaba la comisura izquierda de sus labios, seguramente perdida en algún plácido sueño.

La rubia sintió que permanecieron así horas, y ciertamente podría quedarse en ese hermoso trance el resto de su vida, hasta que Juliana pareció comenzar a reaccionar de su descanso.

"Juls?" Preguntó entre temerosa y enternecida pues una parte suya sabía, y a la vez temía, que sólo fuera un sueño.

"Buenos días morrita... dormiste bien hermosa?" No es que hayamos dormido tanto tampoco... Pensó inmediatamente Juliana mientras hundía su rostro en el hermoso cabello de su novia. Restos de su larga noche de pasión aún podían observarse y percibirse en esa habitación.

"Estás aquí amor... estás aquí" Exclamó Valentina con tal necesidad en su tono de voz que la cocinera separó su rostro sorprendida, pero con una pequeña sonrisa.

"A dónde más iría... tu eres lo mejor que me ha pasado en la vida Valentina Carvajal y la..." Pero Juliana no pudo completar su frase pues los labios más dulces y sexys del planeta encontraron los suyos.

La rubia besó a la mujer que lo era todo para ella una y otra vez, con la mezcla perfecta de ternura, necesidad, afecto y tantos otros sentimientos que esa morena le producía.

"Te amo Juls... te amo" Finalmente pudo verbalizar cuando el aire empezó a escasear, su frente apoyada en la de la morena y sus cuerpos entrelazados, sólo cubiertos por una sábana.

"Y yo a ti morrita... siempre" Contestó la cocinera y en ése preciso instante Valentina comenzó a sentir como nuevamente ése frío la invadía, y ese hueco en el centro de su pecho la dejaba sin aire.

Abrió lentamente sus ojos y se encontró una vez más en la soledad de su antigua habitación, con plenos rayos de sol que entraban por su ventana. Soltó un largo suspiro y dos lágrimas rodaron por sus mejillas. Cuánto tiempo más podría soportar esa tortura? Sus sueños se sentían tan reales, era como revivir una y otra vez los recuerdos más felices de su último tiempo -o de toda su vida- y despertar cada vez con las manos vacías, y el corazón roto.

Sentía que permanecer en su cama sólo agravaría su pesar, por lo que una vez más decidió darse otro baño. El aroma a jazmín y lavanda aún impregnaban su sentidos y la dulzura de los labios de su cocinera aún no la abandonaba.

Tan solo vuelve a mi amor... Repetía en cabeza de a ratos como una plegaria y otras veces como el más profundo de sus deseos.

Valentina tardó varios minutos más de lo habitual en seleccionar un atuendo e intentar borrar la huella de esos últimos días con maquillaje. Una vez que emergió de su habitación fue en busca de su novia. Pudo jurar que su pulso volvió a la normalidad cuando encontró al objeto de su afecto platicando animadamente con su padre en el jardín mientras compartían su desayuno.

Pues que chingada está sucediendo aquí... Era todo lo que cruzaba por la cabeza de la rubia mientras aceleraba su paso en dirección al jardín.

YellowHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora