Quedaron abrazadas aún en el centro de la cama y con sus cuerpos totalmente entrelazados, mayormente por miedo a perderse en ese estado de total éxtasis al que se habían sometido mutuamente.
Valentina estaba aún flotando por algún sector de la estratosfera cuando sintió la voz de su cocinera bien cerquita de su oído.
“Si amor?” Tuvo que preguntar la rubia pues no tenía idea de qué acababa de decirle su novia.
Juliana soltó una leve risa y se separó lo suficiente como para establecer un decente contacto visual.
“Te pregunte si podíamos meternos bajo las sábanas pues… estoy comenzando a sentir un poquito de frío…” Repitió la morena dulcemente y Valentina pareció acceder a la petición pero no sin antes reclamar los labios de su novia como propios por un buen rato.
O quizás nunca más me dejes que vuelva a sentir frío… si me sigues besando así Valentina juro que no respondo de mí… Pensó su cocinera aún con sus ojos cerrados.
Mhh si… definitivamente si… fuegos artificiales… ay Juliana, puede que esta sea una noche bien larga… Fueron las palabras que pasaron por la cabeza de la rubia mientras intentaba reconciliar su patrón respiratorio con su ritmo cardíaco y ambos con el distintivo dolor que volvía a aparecer entre sus piernas.
Pero antes de intentar calmar nuevamente su libido Valentina quería asegurarse de que su compañera sintiera por lo menos algo similar a lo que ella estaba experimentando. Si bien literalmente sintió exactamente cuánto Juliana disfrutó de su encuentro, Valentina estaba bastante segura de que hacerle el amor a su novia pronto se convertiría en una de sus actividades favoritas. Y antes de desatar tamaño incendio quería estar segura de contar con su dotación de bomberos.
“Juls…” Dijo por sobre un suspiro luego de que se acomodaran nuevamente en la misma posición pero bajo las sábanas.
“Si morrita?” Preguntó algo risueña Juliana pues notó cierto grado de pánico en esos océanos azules que Valentina tenía por ojos.
Luego de varios segundos de silencio y el rostro de Valentina súper colorado Juliana no pudo evitar derretirse y capturar esos labios que aún seguían tantito hinchados, víctimas y a la vez victimarios de tanto placer.
La nueva seguidilla de besos comenzó con niveles desbordantes de ternura, de esos que sólo se dan luego de compartir el máximo nivel de intimidad con la mujer que amas. Pero lentamente comenzó a escalar en profundidad e intensidad, aún conservando esa lenta cadencia que las caracterizaba. Inmediatamente sus piernas se entrelazaron lo suficiente como para percibir el efecto que estaban teniendo una sobre la otra, por lo que Valentina interrumpió el momento pues realmente necesitaba estar segura de que su novia estaba segura.
“Estás bien amor?” Preguntó Juliana con algo de preocupación tanto en su tono de voz como en sus ojos.
“Es que… justamente es eso… nunca jamás he estado tan bien, me entiendes?” Elaboró la rubia sonrojándose tantito más.
“Creo que sí…” Juliana sonrió pícaramente pues que ésas palabras escaparan de ésos hermosos labios era todo lo que necesitaba escuchar por el resto de la noche, o por el resto de su vida. Bueno, quizás volver a oír algunos otros sonidos como los que habían emitido hacía unos instantes ciertamente no dañarían a nadie.
Valentina tuvo que morder su labio inferior, con sus ojos azules chispeantes y cargados nuevamente de deseo, para no arrojarse sobre su novia y reclamar soberanía sobre su cuerpo.
“Pero quería preguntarte si… pues si para ti fue tan bueno, tú sabes… como para mí?” Preguntó la rubia casi avergonzada.
“Fuegos artificiales morrita” Contestó Juliana y Valentina soltó una gran carcajada pues parecía que la morena una vez más había leído su mente.
“Te quiero amor… te quiero” Valentina le aseguró a su novia y nuevamente acortó la distancia de sus cuerpos finalmente decidida a dejar que su libido se pusiera creativa.
“Yo también mi vida…” Apenas alcanzó a contestar antes de que su novia comenzara con el lento pero certero proceso de devorar sus labios.
No tardaron mucho en volver a explorarse, una y otra vez, ambas dispuestas a memorizar el cuerpo de la otra antes de que terminara la noche. Continuaron llevándose a los confines de su pasión, cada una no sólo descubriendo cosas de la otra sino también de sí mismas.
Valentina no sabía que era capaz de sentir tanto goce y de forma tan continua, pues Juliana no necesitaba demasiado para empujarla al abismo de su placer para luego elevarla y hacerla volar una y otra vez, cuantas veces fueran necesarias. La cocinera literalmente no dejó rincón de su anatomía sin explorar, pero siempre manteniendo esa suave cadencia tan particularmente suya.
Y Juliana nunca pensó, ni en sus más acaloradas fantasías, que la intimidad con alguien pudiera sentirse tan hermosa y tan completa pues todo lo que se hacían estaba cargado de intensidad pero con iguales dosis de ternura, respeto por la otra y por sobre todas las cosas amor.
Ambas acababan de emprender el más dulce y sensual de los viajes que una pareja puede realizar, el de descubrirse en el deseo del otro y el de poder a su vez hacerse volar mutuamente.
Era ya tarde en la noche y Valentina aun estaba intentando recuperar la respiración y su voz luego de que su novia la hiciera conocer unos cuantos miles de kilómetros por sobre el nivel del mar.
“Dios Juls… ya… te juro que ya no… puedo…” Intentó disimular su falta de aliento mientras sentía cómo su cocinera lentamente se acomodaba con parte de su cuerpo sobre el de ella, removiendo tímidamente su mano del lugar que era el epicentro de su satisfacción.
“Te traigo algo mi amor?” Preguntó dulcemente la cocinera dejando pequeños besos en la cara de su novia. “No hemos cenado ahora que lo pienso… nos preparo algo bien rápido, no me tardo…” Agregó saliendo rápidamente de entre las sábanas, o de lo que quedaba de ellas sobre la cama pues ciertamente fueron testigos de mucha pasión.
Juliana encontró algo de ropa de dormir que tenía y le dejó unas prendas separadas a su novia por si quería salir de la cama y acompañarla en algún momento.
Valentina casi ni registró los movimientos o las palabras de su cocinera ya que tardó más de lo habitual en recuperarse de ése último paseo, pues fue bastante más elevado de los que venía experimentando.
Ay Juls… si tan sólo supieras todo lo que me haces sentir y lo feliz que estoy en este instante… Valentina estaba perdida en sus pensamientos pero no lo suficiente como para dejar pasar el hecho de que su fuente de calor y felicidad ya no estaba en la habitación. Mmmm debe estar en la cocina Pensó incorporándose y encontrando el pijama que le dejó su novia mucho más rápidamente que lo que tardó en encontrar parte de su ropa interior.
Juliana no demoró mucho tiempo en preparar unos huevos revueltos con unas ricas quesadillas y eso sumado a lo que quedó del picnic seguramente sería un banquete para su novia.
Valentina juró que casi se desmaya cuando encontró a su cocinera vestida sólo con una amplia remera que le cubría casi la totalidad de su duraznito y la parte de abajo de su ropa interior. Sus instintos más básicos nuevamente estaban luchando y muy duro por tomar el control. Sinceramente se preguntó si era por Juliana, por haber estado dormidos y en estado de latencia tantos años o una combinación de ambas opciones. Nunca le había sucedido literalmente no poder saciarse de su pareja, todo lo contrario de hecho. Seguramente pasarían varios meses hasta terminar de hacer el catch up, o varias décadas.
“Estás bien morrita?” Preguntó Juliana aún de espaldas, dando los últimos retoques a su comida.
Se lo digo… no se lo digo… es que me tienes a tu merced Juliana Valdés…
Es tan tierna cuando debate cosas en su cabeza… Dios Valentina, me tienes loca por ti…
“S-si… yo sólo… ya, no me hagas caso… qué bien huele eso amor” Sonrió la rubia mientras tomaba a su cocinera por la cintura pero finalmente con la libertad de hacerlo por debajo de su remera. Valentina tuvo que usar toda su fuerza de voluntad para reprimir un gemido y especialmente para no llevar a su morena de vuelta a la habitación.
“Gracias morrita…” Contestó Juliana haciendo lo propio por contenerse cuando sintió las manos de su novia. “Dónde quieres comer?” Preguntó dándose vuelta y acomodando sus brazos alrededor del cuello de la rubia.
Pues en la cama y que me alimentes tú así cada tanto… ya Valentina! Compórtate niña! Nuevamente sus minions peor comportados intentaban dominar sus pensamientos.
“Vamos al sofá?” Preguntó la rubia más que afirmó y Juliana selló la decisión con un breve beso y volvió a su posición original a servir la cena.
Luego de varios intentos por lograr que Valentina la deje llegar hasta el sofá con los platos se sentaron a comer, cada una con un gran plato de comida pues el ejercicio había sido bastante intenso.
“Esto está delicioso… muchas gracias mi cielo” Dijo Valentina extasiada.
Jauría de lobos… Inmediatamente pensó y sonrió Juliana.
“Porqué te sonríes cada vez que te agradezco por prepararnos comida?” Preguntó risueña Valentina.
“Es que eres tan hermosa…” Se inclinó la morena para depositar un pequeño beso en esos labios carnosos, el cual fue evadido por su novia.
“Nice try… en algún momento tendrás que decirme en qué piensas para sonreír de esa forma…” Valentina intentó al máximo de sus capacidades sonar amenazante, pero sabía que en lo que a Juliana respecta nunca podría sostener alguna amenaza de reprimenda.
Terminaron su cena en paz y Valentina acortó la distancia hasta su novia y se apoyó contra su pecho, tomándola nuevamente por la cintura.
“Odio que el tiempo pase tan rápido cuando estoy contigo…” Suspiró la rubia pues sabía que debían volver al mundo real, ése en el cual ella trabajaba súper temprano en la mañana y su cocinera seguramente tendría clases por la mañana y luego el restaurante.
“Pues mañana sólo tengo clases por la mañana y luego tengo libre…” Señaló Juliana y Valentina la miró extrañada.
“El turno doble del domingo… ya… amor, quieres venir a casa mañana en la tarde?” O sea si por mi fuera… me esperarías así vestida pero en mi cama, o en el sofá o donde tú quieras… Nuevamente los minions pervertidos tomaban las riendas.
“Órale morrita…” Asintió Juliana y se quedó mirando a su novia totalmente embobada.
“Qué pasa amor?” Sonrió tiernamente Valentina, algo sonrojada.
“Pues que tengo esta canción en mi cabeza en loop y… la tocaré para ti quieres?” Preguntó Juliana y la rubia iluminó todo el lugar con su sonrisa. “Pero luego nos vamos a dormir morrita…” Terminó de sentenciar con total solemnidad y Valentina asintió pues moría por estar nuevamente entre esos brazos.
Juliana fue hasta el piano y comenzó a acariciar las teclas produciendo las primeras notas y Valentina nunca jamás creyó que alguien podía verse así tocando ese instrumento. Agradeció a cada uno de los dioses que conocía por ser la única beneficiaria de tremendo espectáculo.
It's a little bit funny, this feeling inside
I'm not one of those who can easily hide
I don't have much money, but boy if I did
I'd buy a big house where we both could live
La rubia esta vez reconoció la canción pues era una de sus preferidas de todos los tiempos. No podía parar de derretirse y Juliana claramente no haría nada por apaciguar su estado.
If I was a sculptor, but, but then again, no
Or a woman who makes potions on a traveling show
I know it's not much, but it's the best I can do
My gift is my song, and this one's for you
Juliana aprovechó el estribillo de la canción para hacer intenso contacto visual pues necesitaba hacerle entender a Valentina que este probablemente era uno de los pocos momentos genuinamente felices en su vida, pues en su corazón realmente no cabía más dicha y todo, absolutamente todo era por esa rubia de los ojos de cielo.
And you can tell everybody this is your song
It may be quite simple, but now that it's done
I hope you don't mind
I hope you don't mind that I put down in words
How wonderful life is, now you're in the world
I sat on the roof and kicked off the moss
Well, a few of the verses, well, they've got me quite cross
But the sun's been quite kind while I wrote this song
It's for people like you that keep it turned on
Realmente me vas a derretir Juliana… cómo hago… dime, explícame cómo hago para volver a la cama contigo y no pretender comerte a besos? Valentina estaba en plena guerra con sus pensamientos.
So excuse me forgetting, but these things I do
You see, I've forgotten if they're green or they're blue
Anyway, the thing is, what I really mean
Yours are the sweetest eyes I've ever seen
Nuevamente intenso contacto visual y con cada segundo que pasaba Valentina perdía cada vez más autocontrol.
No pues… ya, no me mires así Juls… porfa ya no más… Valentina sabía que la guerra estaba perdida pues su cocinera se empeñaba en atraparla entre sus redes y hacer con su voluntad lo que ella quisiera.
And you can tell everybody this is your song
It may be quite simple, but now that it's done
I hope you don't mind
I hope you don't mind that I put down in words
How wonderful life is, now you're in the world
I hope you don't mind
I hope you don't mind that I put down in words
How wonderful life is, now you're in, you're in, you're in, you're in the world
Juliana terminó su interpretación aún haciendo intenso contacto visual perfectamente consciente de dos cosas: estaba perdidamente enamorada de la chica sentada en su sofá y, a juzgar por la electricidad en esos ojos de cielo, muy probablemente esa noche no dormiría.
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Hola a todos!
Espero que les guste, ya falta cada vez menos 😀
Una vez más muchas gracias por leer, votar y comentar!
Canción de hoy: Your song del gran Elton John.
Buen jueves para todos!
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Yellow
Fiksi PenggemarHola!! Esta es una historia pensada para usar los personajes de Amar a Muerte pero en un contexto completamente diferente, algo así como una versión mezclada y adaptada de Amar a Muerte y la película ¿Conoces a Joe Black? Espero que les guste! Si bi...
