Capítulo 58 - In my place

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“If you go, if you go
Leave me down here on my own
Then I'll wait for you (yeah)”
-In my place, Coldplay

(Recomendación de hoy para escuchar mientras leen el capítulo, la pueden encontrar en Spotify)

“Valen…” Sergio ingresó a ese shock room de la forma más sutil que pudo, intentando por todos los medios no sobresaltar a su amiga. Valentina aún estaba apenas apoyada sobre el hombro de su novia, y paradójicamente los cinco minutos que acababa de pasar suplicándole que no la dejara se habían sentido como cinco segundos.

“Es hora…” Agregó su amigo de toda la vida, completamente perplejo por la escena que estaba presenciando pues sabía muy bien que la rubia jamás se había enamorado. Que cruel manera de conocer a la persona que hacía tan feliz a quien consideraba como su hermana. Y cuánta pena le generaba ver a su amiga en ese estado y no poder sentirse plenamente feliz por ella, porque había finalmente encontrado a alguien que la completara.

Pero el muchacho no podía ver absolutamente ningún rastro de toda esa luminosidad y alegría que había percibido estas últimas semanas en los hermosos ojos de cielo de su amiga. Se preguntó si alguna vez lo volvería a ver si Juliana no salía de esto.

“Te amo mi vida… por favor regresa a mi Juls… te amo…” Valentina apenas susurró su última súplica en el oído derecho de su novia y le depositó el más tierno y sentido de todos los besos en su mejilla. No poder despedirse de Juliana besando esos hermosos labios terminó de romperle aún más el corazón, pero su novia se encontraba intubada.

“Ven Valen… esperemos afuera…” Le suplicó Sergio apenas acortó los pocos pasos que lo separaban de la rubia y suavemente enlazó su brazo al de su amiga, pues sabía que en cualquier momento entrarían a llevarse a Juliana y no quería que Valentina presenciara todo el movimiento que eso implicaba.

Valentina apenas asintió con la cabeza intentando por todos los medios no apartar su mirada de su novia mientras se dejaba guiar por su amigo. Desesperadamente quería grabar esas últimas imágenes de ella en su retina en caso de que no la volviera a ver. Su estómago se retorcía y los latidos de su corazón se hacían cada vez más erráticos ante esa posibilidad, pero también sabía que era algo que no podía descartar en ese preciso instante.

Una vez fuera del shock room Valentina fue nuevamente recibida por los brazos de su hermano. Guille había decidido no espiar por la pequeña ventana de esa habitación pues quería respetar la privacidad de su hermana menor, si bien algo ya intuía sobre quién era esta nueva persona en la vida Valentina. Su cabeza tuvo tiempo de sobra para atar los cabos, y aunque una pequeña parte suya estaba feliz de que su hermanita finalmente y contra todo pronóstico hubiera encontrado a alguien, mayormente sentía pánico y pena. Pánico de qué pudiera suceder con Valentina si algo malo le pasaba a esa muchacha y una enorme dosis de pena, pues esta ciertamente no era la forma en la que hubiera querido enterarse sobre esta nueva relación en la vida de su hermana.

“Valen… quieres ir a cambiarte a la sala de médicos?” Preguntó Sergio suavemente y la rubia levantó su mirada del piso totalmente confundida, como si alguien la estuviera arrancando de su burbuja. “Allí estarán más cómodos y… pues traes la mitad de tu pijama puesto” Señaló su mejor amigo con una perfecta mezcla de absoluta sinceridad y preocupación.

Valentina tardó varios segundos en procesar las palabras de su amigo y prácticamente en cámara lenta posó sus ojos sobre su cuerpo y constató lo que el moreno le acababa de describir. Volvió a mirar a Sergio y el muchacho pareció entender al instante lo que esos  ojos transmitían.

“Tienes tus credenciales?” Preguntó Sergio una vez más y la rubia simplemente asintió con la cabeza. “Vamos… los acompaño, además seguramente tardarán varios minutos en trasladar a Juliana a la sala de tomografías...” Agregó y comenzó a guiarlos a través de los pasillos internos del hospital. Pasillos que Valentina conocía a la perfección pero que en ese momento le parecían algo ajenos, como un deja-vú, algo que sientes que has visto o vivido pero que no puedes precisar cuándo o dónde.

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