Capítulo 97 - Truly, madly, deeply

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"Yo también te amo Val" Contestó la morena sin poder esconder su emoción pues esas dos simples palabras eran todo lo que alguna vez había querido escuchar de los labios de su novia.

Valentina no pudo evitar que dos nuevas lágrimas rodaran por sus mejillas, pues nunca creyó que volvería a tener a la versión original de su morena y si bien no comprendía aún cómo era posible, decidió dejar su parte racional para el día siguiente y simplemente perderse en el momento. Juliana también la amaba y ella estaba allí; su olor, su calor, sus besos. Y todo estaba bien en su mundo.

La rubia comenzó con otra ronda de besos, pero mucho más lentos y cargados de absolutamente todo lo que sentía en aquel momento. Definitivamente besar a Juliana nunca se había sentido como hasta ese momento pues sabía lo que era extrañarla, desearla, amarla como nunca antes había amado a nadie en su vida. Era corto el tiempo que habían compartido desde aquella primera vez que se cruzaron en el parque, pero se sentía como una vida entera. Y Valentina juró en ese preciso instante, en aquella suite en Playa del Carmen, que nunca jamás dejaría escapar la felicidad que sentía en el centro de su pecho ni a la artífice de tal sentimiento. Cualquiera fuera la razón por la que Juliana había vuelto, Valentina hizo una promesa mental al universo de honrar eso y a su novia por el resto de sus días.

Lentamente las manos de la morena recorrieron desde la cintura hasta la base del cuello de su novia, perdiéndose en su suave y hermoso cabello. Nuevamente un gemido escapó de los labios de ambas y las manos de Valentina tampoco se quedaron quietas, explorando y capturando el rostro de su novia. Instintivamente y sin perder el contacto entre sus bocas y cuerpos dieron varios pasos hasta el borde de la cama.

"Juls..." Valentina estaba claramente sin aliento, sus mejillas rebosantes de un rosa intenso. La morena simplemente la miró con esos profundos ojos cargados de amor y deseo, también intentando recobrar algo del aliento que su novia le robó con tan profundos besos. "Por favor... no te vayas... solo... quédate esta noche conmigo" Suplicó la rubia pues el infierno se congelaría antes de dejarla pasar la noche en otra habitación que no fuera esa, y la cocinera sonrió ampliamente.

"No tienes que pedirme eso amor... no existe otro lugar en el mundo en donde quiera o pueda estar, más que aquí contigo" Contestó tiernamente la morena, algo sorprendida ante la petición de su novia, pero ya tendrían tiempo de conversar sobre todo lo sucedido en los días previos. En ese momento sólo quería envolverse en el cuerpo de la rubia y quedarse allí por siempre.

Valentina se derritió en los brazos de su compañera al oír esas palabras y comenzó a besar lenta y premeditadamente esos carnosos y apetecibles labios que tan loca la volvían. Juliana suavemente las guió hasta sentarse en el borde de aquella enorme cama, aún sin perder el contacto de sus bocas, ambas sonriendo en los labios de la otra a medida que sus respiraciones encontraban la forma de no interrumpir sus besos.

Fue Valentina quien puso fin a esa nueva ronda de intercambio entre sus labios, sus ojos cargados de una intensidad que Juliana nunca había visto antes pero también con una dosis no menor de duda mezclada con miedo.

"Val... qué pasa morrita? Qué tienes?" Nuevamente preguntó la morena pues era algo que había notado en los ojos de su novia desde que había despertado en aquella fiesta.

"Es que... tengo miedo de hacer algo que... no sé cómo explicarlo realmente..." Valentina continuaba buscando las palabras adecuadas en su mente pero fue interrumpida por su novia quien tomó su rostro entre sus manos.

"Amor... no haremos nada que tu no quieras, pero te prometo que estoy bien... nunca me he sentido mejor en toda mi vida" Confirmó la morena con total ternura y confianza en sus palabras pues, literalmente, no estaba exagerando.

YellowHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora