Valentina estaba de camino hacia el jardín donde seguramente encontraría a su padre y a su novia desayunando como la mañana anterior. Pero para su sorpresa solo pudo ver la silueta de aquel hombre atravesar la puerta principal.
"Pues... buenos días para tí también papá..." Dijo a la nada la rubia, algo molesta por la celeridad de su padre para volver a la bendita oficina.
Si bien Valentina amaba lo que hacía, sentía que no era una adicta al trabajo, pues valoraba y atesoraba sus momentos de ocio y descanso. Y más especialmente en el último tiempo, luego de que cierta cocinera apareciera en su vida.
Inmediatamente decidió buscar a la mujer que lo era todo para ella en el jardín e intentar disfrutar del desayuno, siendo que se trataba de sus últimos días libres previo al viaje de Playa del Carmen.
Nuevamente su respiración se volvió errática con sólo pensar en cómo articular el viaje con los cuidados de su novia. Como explicarle, tanto a Juliana como a su familia, el porqué de la absoluta e irremediable necesidad de llevar a la morena consigo a tamaño evento.
Sólo otro verdadero milagro podría devolverle a su novia la memoria en una semana, y aún así tendría que volver a intentar explicarle todo lo relacionado a su familia y a lo que se estaba exponiendo con sólo existir en su órbita. Y Valentina ciertamente no estaba dispuesta aún a intentar expresar en palabras su confesión de aquella noche, no con todo lo que había sucedido desde entonces.
La definición de un círculo vicioso... Pensó la rubia con un grado de angustia creciente, mientras salía al enorme jardín de su antigua casa.
"Buen día Valen! Cómo estás?" La saludó sonriente y con total ternura en esos mares color chocolate que Juliana tenía por ojos.
"Buen día Juls... pues yo, extrañamente, no dormí tan mal... y tú?" Sonrió la rubia, sintiendo sus mejillas ruborizarse ante el vívido recuerdo de sus recientes sueños.
La morena simplemente la miró con la mezcla perfecta de sorpresa y curiosidad, pues desde que la conocía jamás había visto a Valentina tan animada como aquella mañana.
"Yo también descansé... y dime, qué haremos hoy?" Preguntó la morena devolviendo una cálida sonrisa.
"Pues... es un día hermoso, no crees? Pensaba que podríamos simplemente descansar y disfrutar del sol en este hermoso parque... hasta tenemos una alberca"
"Me parece un buen plan" Contestó la cocinera aún sonriente, encantada con el prospecto de pasar el día rodeada de verde y sol en compañía de aquella hermosa joven.
Al cabo de un par de horas ambas mujeres habían compartido su desayuno entre risas y charla, como era ya su rutina.
Juliana nunca pensó que conocería a una persona tan perfecta como Valentina. Ciertamente era la compañía que más disfrutaba, y la que más extrañaría cuando su pequeña aventura concluyera. Todo acerca de esa hermosa mujer era intoxicante e irresistible; su sonrisa, su voz, su calidez, su inteligencia, su sentido del humor. Sin mencionar que su belleza, y lo expresivo de esos hermosos ojos de cielo, completaban el paquete perfecto.
Ay Valentina... las cosas que me provocas... Pensó con un alto grado de tristeza, pues aquella entidad que habitaba el cuerpo de Juliana sabía perfectamente que la joven estaba fuera de su alcance. Y aún así no podía ni quería evitar sentir esa irremediable atracción. Podía ya distinguir a la perfección todo lo que la rubia le provocaba, como su pulso se aceleraba y su respiración se entrecortaba con cada silencio sostenido o con cada mirada furtiva compartida.
Para Valentina la situación no era muy diferente, ya que a pesar de que ese hueco en el centro de su pecho aún le producía un nítido y distintivo dolor, la sola presencia de su cocinera parecía mitigarlo.
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Yellow
FanfictionHola!! Esta es una historia pensada para usar los personajes de Amar a Muerte pero en un contexto completamente diferente, algo así como una versión mezclada y adaptada de Amar a Muerte y la película ¿Conoces a Joe Black? Espero que les guste! Si bi...
