“Pasa el tiempo y ahora creo que
el vacío es un lugar normal…”
-Gustavo Cerati, Soda Stereo
Para Valentina esos cinco minutos hasta el hospital se sintieron como cinco décadas. Lo único de lo que era capaz en ese instante era de mirar a la mujer que amaba y sostener su mano, pues las lágrimas no paraban de brotar de sus ojos de cielo teñidos en ese instante de un profundo gris. Ninguno de los posibles diagnósticos que se había trazado en su cabeza era alentador, después de todo ella era médica y no podía ignorar lo que estaba viendo.
Y lo que estaba viendo la dejaba sin aire, la dejaba en total y absoluta oscuridad.
Cada cinco segundos chequeaba el pequeño monitor al que Juliana se encontraba conectada, deseando con cada fibra, con cada célula de su ser que esos signos vitales se revirtieran. Que la mujer que había logrado que su mundo girara en la dirección correcta despertara con esa cálida sonrisa tan característicamente suya, preguntando porqué su morrita la tenía conectada a ese aparato y en una ambulancia.
Pero ya hacía varios minutos que Juliana no abría los ojos, ni respondía a su voz, ni lograba responder a estímulos dolorosos. Y Valentina sabía perfectamente qué significaba eso y entendía también a la perfección que su mundo se estaba desmoronando en esa ambulancia. Le costaba respirar, le costaba pensar, no podía articular ya palabras que no fueran precedidas por sollozos. Nada de lo que estaba pasando tenía sentido, pues apenas veinte minutos atrás su mayor problema era confesarle a la mujer más bella y cálida del universo en qué se había metido y rogar porque ella no saliera corriendo. No rogar porque esa misma hermosa mujer no dejara de respirar.
Finalmente llegaron al hospital y tanto Sergio como varios otros médicos y enfermeros estaban esperándolos. Apenas se abrieron las puertas traseras de esa ambulancia Valentina bajó junto con su novia y fue recibida por su mejor amigo, quien por supuesto la miró con todo el desconcierto del mundo, pues no podía creer el estado en el que se encontraba su amiga.
“Valen… qué pasó? Por favor dime que tu estás bien…” Imploró el muchacho de cabello oscuro. Valentina finalmente pudo hacer foco nuevamente en lo que estaba sucediendo y lo miró fijo, tomándolo firmemente del brazo. Su desazón y desconcierto eran casi palpables para Sergio.
“Lleven a la paciente al shock room y comiencen el protocolo de reanimación” Ordenó al equipo de inmediato y volvió a fijar sus grandes ojos en su amiga de toda la vida.
“Juliana… se llama Juliana…” Logró vocalizar Valentina entre francos sollozos prácticamente desmorandose en los brazos de su amigo. Sentía como todo alrededor suyo giraba más lentamente y ese nudo, más bien esa piedra encayada en el centro de su pecho comenzaba a desgarrar y deshacer cada fibra de su ser.
“Valen… VALEN!” Sergio prácticamente gritó su nombre en un último intento por obtener aunque más no fuera una parte de la historia, pues él también tenía que salir corriendo a atender a esa extraña desconocida que traía en tal mal estado a su amiga. “Ya… cuéntame qué pasó…” Imploró una vez más.
“Es que yo… estábamos en mi casa… platicando como si nada y de repente comenzó a quejarse de cefalea… pero parecía el dolor más intenso de su vida… y poco a poco pues…” Valentina tuvo que parar para tomar aire pues sus lágrimas y sollozos no le dejaban resto a sus pulmones. “Pues la fui perdiendo…” Sergio podía sentir la desolación en el tono de voz de la rubia que a duras penas estaba allí parada.
“Okay… okay, tomaste sus vitales?” Comenzó a preguntar el muchacho mientras llevaba lentamente a su amiga del brazo en dirección al shock room.
“Pues estaba bradicárdica e hipertensa y ya… a poco de subirla en la ambulancia dejó de responder…” Contestó Valentina haciendo su mayor esfuerzo por no quebrarse allí mismo y no lográndolo del todo.
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Yellow
FanficHola!! Esta es una historia pensada para usar los personajes de Amar a Muerte pero en un contexto completamente diferente, algo así como una versión mezclada y adaptada de Amar a Muerte y la película ¿Conoces a Joe Black? Espero que les guste! Si bi...
