Narra Adrián:
—¿ir sola por Scrainwood? No me parece muy seguro— le advertí.
¿por que no sabe quien soy? Sé que no soy Hittler o algo así pero si vive en The Wonderland desde que nació, debería saber quien soy, pero sin embargo, está ahí, hablándome como cualquier chico de esta ciudad y sinceramente, me gusta, me gusta que no mienta para llevarse bien conmigo, solo por que soy...yo.
—me puedo defender sola, ese nos es problema— dijo cruzándose de brazos.
—lose, me lo demostraste ayer con Ron y hace rato con mi muñeca— me toqué instintivamente la muñeca.
Ella rió ligeramente —me refiero a que podrías perderte—
Creo que lo está pensando, eso es bueno, creo. Solo quiero conocerla un poco más, creo que es una chica bastante interesante.
—mis padres se molestarán si saben que me fui con un extraño, a una ciudad que no conozco, así que...sí, iré—
No entendí muy bien eso último, pero lo importante es que aceptó.
—bien, perfecto—
Tenía pensado llevarla la plaza "S" es muy linda y alrededor de ésta hay puestos muy interesantes.
Mientras caminamos ella iba jugando con los dedos de sus manos, como si estuviera nerviosa, sin decir una palabra.
Baquetas permanecía junto a ella en todo momento, es una perrita bastante obediente.
—¿y...tu y Bridgit son muy amigas?— interrumpí el silencio.
—¿Bridgit y yo?— ella soltó una pequeña risa —creo que no me soporta y sinceramente, yo a ella tampoco— confesó.
Ella dejó de jugar con sus manos y se relajó un poco más.
—¿entonces a que vienes a su casa?— le pregunté.
Me rindo, simplemente me rindo, con ésta chica nunca se sabe.
—vengo por obligación, no te puedo decir a qué, es mejor así— respondió.
Decidí no preguntar más sobre el tema, no quería ser impertinente y mucho menos hacerla sentir incómoda.
Llegamos a la plaza "S", es una explanada, con un área de pasto y palmeras, otro de juegos para niños y una pequeña zona con artefactos que estaban al ras del piso, de ellos salía un chisguete de agua.
—esta es la plaza "S" y esos puestos alrededor se llama mercado— señalé los lugares.
Ella estaba maravillada con todas las atracciones a su arrededor.
Era algo así como una niña de cinco años visitando una feria por primera vez.
—¿y que es eso?— apuntó frente a nosotros.
Ella señaló un par de hombres no mayores de veinte años haciendo un acto de magia callejera.
—velo tú misma— le hice una señal con la mano para que me siguiera.
Llegamos a donde estaba un circulo de gente, el acto ya había comenzado, pero aun así alcanzamos gran parte del show.
Cargó a Baquetas entres sus brazo y dirigió si mirada a los tipos de enfrente.
La chica no se perdía detalle de nada, veía a las personas asombradas, veía las grandes palmeras y veía el acto, cuando los hombres que daban el acto comenzaron a pedir dinero por su acto. La gente rebuscaba en sus bolsas y otras simplemente se iban, como si no hubieran disfrutado del acto.
Las personas se acercaban a dejar billetes de veinte y cincuenta pesos, cuando volví la mirada a la chica que venía conmigo, ya no estaba, la buscaba entre la gente con la mirada, hasta que me pude percatar de que iba en dirección al uno de los tipos del show, le dio un billete de cien pesos en la mano y le dijo algo cerca del oído.
El acto había acabado y la gente terminó de irse.
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Una princesa imperfecta.
Teen FictionSky, una chica de 16 años, sin una pizca de delicadeza o feminidad y para colmo de males: es una princesa. Sus padres desean con todo el alma la felicidad y el bienestar de su hija, aunque crean que la felicidad es igual a vestidos incómodos, tacone...
