6. Se equivocan conmigo.

98 7 0
                                        

Y ahí estaba yo, con mi máscara protectora en mi cabeza pero en lugar de cubrirme el rostro me cubría de la frente para arriba, esto con el fin de que no me moleste al hablar, con una sensación que se sentía como sí la adrenalina estuviera por correr dentro de mi cuerpo, con Adrián, un chico que conozco muy poco pero las circunstancias me llevaron a estar con él en un campo de gotcha, haciendo una apuesta con un tipo que da pinta de príncipe, apostando una cita y él su dignidad.

El sonido de un timbre me sacó bruscamente de lo que sea que estaba pensando, ese timbre indicaba que el tiempo de los que estaban en combate en el campo había terminado, que sólo había quedado una persona en el campo, quien había ganado.

—que gane el mejor— dije y di una sonrisa segura.

El chico se retiró, supongo que para buscar a los amigos con los que venía.
Volteé a ver a Adrián, quien estaba colocándose la máscara protectora.

—¿eres bueno en esto?— pregunté esperanzada.

Si dice que sí, sería un buen cubre espaldas mientras trato de eliminar a Erick.
Por que es más que obvio que no quiero una cita con ese troglodita, ya es mucho castigo con lo que tendré que hacer mañana cómo para que ahora tenga que "poner buena cara" en una cita con un imbécil.

—si, no me quejo— alzó los hombros.

Eso no me sirve de nada, pudo haber dicho "la verdad no sirvo para esto, no cuentes conmigo" o también pudo decir "soy de los mejores, yo cubriré tu espalda" pero no, el chico castaño solo dijo "si, no me quejo" que quiso decir con eso? Que no juega ni bien ni mal? O qué?.

—mira entramos juntos, salimos junto, si tiene problemas haré lo posible por ayudarte— dije para motivarlo.

—entonces yo cubriré tu espalda, no te preocupes— dijo bastante relajado.

Vaya! Eso es lo que quería oír.
Los nombraron a los integrantes del equipo rojo y los de equipo azúl, el mío, después sonó un timbre demasiado ruidoso.
Tomamos nuestra pistola, el paquete de pinturas y me puse la máscara protectora.

—¿lista?— me pregunta Adrián con seguridad.

Debía estarlo, no quiero salir con u tipo que se creé demasiado como para jugar con una chica.

—lista— le respondí.

Llené hasta el tope la carga de mi arma con pequeñas bolitas de pinturas y caminé junto con mi compañero y el resto de mi equipo al campo.

Chicos por todos lados, haciendo planes con pequeños grupos, hombres peleando antes de que comience el juego y demás.
El sonido de la chicharra sonó tan fuerte que atrajo la atención de todos.

Entré al campo, Adrián estaba sonriendo con el arma entre las manos, para ser sincera tenía muy bien sujetada la pistola a comparación de los otros que la tenían agarrada al revés o que la teníab sujetada solo con una mano.
A lo lejos estaba el imbécil de Erick, sonriendo como si ya supiera que ganaría.

—imbécil— escupí en voz baja.

Corriendo fui a refugiarme a uno de los colchones inflables con forma de triángulo, cuando de pronto no veía a nadie, sólo era yo y mi arma, yo sola contra ese imbécil y no podía decir que estaba indefensa, porque sería una mentira, tengo demasiado confianza en mí, soy muy buena, cuando vengo con Alexa siempre somos las últimas que quedamos, espero y hoy sea uno de esos días.

Una princesa imperfecta.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora