Siento que la piel me quema cada que aleja sus labios de mi cuello. Quiero vomitar. Trato de moverme, pero es inútil, no puedo mover ni siquiera los dedos de mis manos. Quisiera que la droga fuera lo suficientemente fuerte como para no sentir su maldito tacto, pero no, ésta sólo me mantiene en medio. No está tan fuerte como para tumbarme como un costal ni tal ligera como para permitirme moverme y librarme de este maldito, sólo me mantiene ahí, en el limbo.
—por fin serás mía, muñeca, he estado esperándolo desde que te vi por primera vez— y desliza sus labios en mi mejilla.
Cierro los ojos, no puedo ver esta asquerosa escena.
Él empieza a romper mi vestido como si no hubiera un mañana, me lo arranca completamente y también me rompe el sostén. Él me saborea con la mirada, se toma unos segundos para grabarse la imagen de mí desnuda en su mente, después me besa. Yo sabía lo que seguía; sentiría lo mismo que el primer chico que me besó, sentiría que “le absorbía el alma" y se alejaría de mí, pero eso no sucedió. Yo estaba segura de que eso iba a pasar, pero no. Me equivoqué. Él siguió besándome mientras pasaba sus manos inquietas por mis pechos.
—eres una asquerosa zorra— escuché la voz de Adrián a lo lejos.
No, él no por favor.
Después Ron se bajó el pantalón y comenzó a penetrante mientras yo trataba de no vomitar ante la grotesca escena.
—eres mía, ¡¿oíste?! Después de esto quedarás marcada como mía y ni siquiera tu "amado" Adrián te querrá—
Sentía sus movimientos, pero no me provocaban nada, sólo deseaba que terminara, ya quería terminar con esta escena que me marcará de por vida.
Después aparece Adrián y me ve con él, está sorprendido. Su decepción se ve a distancia y no hace nada por quitármelo de encima.
No, Adrián no puede creerse eso, él no.
Bridgit aparece detrás y luego le dispara a Adrián.
—¡no!— grito con todas mis fuerzas, pero apenas y opaco un poco del gran estallido de la pistola.
La bala estalla en su sien y lo último que él ve antes de caer, son mis ojos. Sus ojos azules se apagan después de mirame con… asco y decepción.
—¡no! ¡Adrián!— grité con fuerza.
…
—Sky, ¿aún estás dormida? Debiste bajar hace veinte minutos— el golpeteo de la puerta me hace levantarme de la cama de golpe.
Aún no puedo creer que estas malditas pesadillas sigan sin dejarnos dormir
Me paso las manos por la cara para quitarme el sudo. Estoy bañada en sudor. Poco a poco mi respiración se regulariza después de haber despertado.
—ya voy, bajo en un momento— le dije a quien sea que me haya despertado. Después se oye como se alejan de mi puerta.
Baquetas llega a mi lado y se sube a mis piernas. Me ladra. Lo acaricio un momento mientras mueve la cola como loca y me ladra.
Después me bajo de la cama para meterme a bañar lo más rápido posible porque ya se me hizo tarde, como siempre.
Elijo el outfit que mejor me parece; un jumper de mezclilla y de tirantes que combiné con una blusa azul rey y unos converse del mismo color. Para el cabello opté por una coleta alta y despeinada.
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Una princesa imperfecta.
Teen FictionSky, una chica de 16 años, sin una pizca de delicadeza o feminidad y para colmo de males: es una princesa. Sus padres desean con todo el alma la felicidad y el bienestar de su hija, aunque crean que la felicidad es igual a vestidos incómodos, tacone...
