—cinco, cuatro, tres, dos… ¡uno!— gritamos todos. Me llevé las manos a los oídos antes de escuchar un gran estruendo.
Después del estallido, en el cielo se pintaron rayos de colores azul, rojo y otros dorados.
—¡cuidado!— gritó Carter antes de arrojar algo con fuego cerca de mis pies.
—imbécil— gruñí cuando vi que era una simple broma. Solo había arrojado un papel encendido cerca de mis pies.
Empecé a perseguirlo hasta que lo alcance. Lo golpeé y jalé del cabello hasta que pensé que era suficiente.
Los fuegos artificiales iluminaban el cielo de una manera muy hermosa. Sentí que alguien posó sus manos alrededor de mis caderas y después sentí un cuerpo detrás de mí.
—es lindo todo esto, ¿no lo crees?— cuestionó Adrián invitándome a ver a mi alrededor.
—es perfecto— me voltee y lo abracé.
Todo era perfecto. La familia de Adrián, Carter, los padres de Alexa y mi familia, todos reunidos en el jardín de mi castillo. Los adultos estaban haciendo hamburguesas al carbón y los demás estábamos lanzado fuegos artificiales. Resulta que Carter tiene el aparato que los lanza o algo así, el punto es, que por fin todo parece estar mejor.
Mi relación con los reyes Hemsworth está bien, al igual que con mis padres y mi relación con Adrián no puede estar mejor. Oh, sí que puede. Si te refieres al sexo, no creo que interfiera en nuestra relación. Adrián y yo no hemos tenido sexo o algo por el estilo, desde que mis padres estaban en el hospital que no estamos a solas en ese aspecto pero supongo que ambos estamos buscando el momento indicado.
—hoy te ves hermosa— me besó la frente
—me gusta que lo digas porque en realidad piensas que así es— le sonrío.
—no lo pienso, estoy seguro de que te ves hermosa— blanqueo los ojos y vuelvo a sonreír divertida, es demasiado terco y eso me encanta.
Pasa su dedo pulgar por mis mejillas sintiendo mi piel por debajo de las yemas de sus dedos hasta llegar a mis labios, también sintió mis labios con su pulgar. Vi cómo pasaba saliva por su garganta, está nervioso y me parece muy lindo que aún se ponga nervioso después de todo lo que hemos pasado, yo también me pongo nerviosa, o aún peor; reacciono ante el más mínimo de su tacto.
—joder, no tienes ni idea de cuánto te necesito— y me besa.
Sus labios me buscan como si tuviera ganas de guardarme sólo para él, como si nuestros padres no nos estuvieran viendo.
Un cosquilleo se asomó en mi pecho cuando le escuché decir que me necesitaba, se sentía bien escucharlo decir todas esas cosas lindas sobre mí. Después del beso, Adrián me miró a los ojos como si quisiera decirme algo a través de su mirada, se sentía como si me quisiera confesarmelo, pero algo se lo impide.
—¡hey, chicos! ¿Vienen a cenar? La comida está lista— nos interrumpe el rey Christopher llamándonos para la cena.
Él avanza y perdemos contacto visual. No obstante, no quiero cenar, no hasta que me diga lo que sucede. Me quedo parada en el césped y antes de que se vaya por completo le tomo la mano.
—¿que sucede?— pregunta.
—es lo que quiero saber, ¿sucede algo?—
—no, todo está bien— me sonríe para indicar que nada ha pasado, pero su cuerpo lo delata.
Humedeció su labio inferior y su voz se escuchó extraña. Estaba mintiendo.
—¿Sky puedes venir un momento?— llama la madre de Adrián.
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Una princesa imperfecta.
Teen FictionSky, una chica de 16 años, sin una pizca de delicadeza o feminidad y para colmo de males: es una princesa. Sus padres desean con todo el alma la felicidad y el bienestar de su hija, aunque crean que la felicidad es igual a vestidos incómodos, tacone...
