7. Sky Rosselvert, la princesa de The Wonderland.

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—te ves hermosa Sky— dijo Alexa y su madre, ambas con una sonrisa maternal.

—gracias, esto significa mucho viniendo de ustedes, las adoro— las abracé.

Estaba apunto de subir a mi limusina lista para entrar a la gran fiesta, por alguna razón, todos están hablando de ella, hasta en facebook.

—yo las dejaré solas, tengo que seguir con el aseo— dijo la mamá de Alexa.

Se fue dejando a mi mejor amiga con una mirada nostálgica y unas lágrimas apunto de desbordarse.

—te ves hermosa y no dejes que nadie te diga lo contrario— dijo casi amenazando.

—no lo haré— toqué su hombro.

Subí a la limusina con ayuda de Mario gracias a mis estúpidos tacones.

Me acomode en el asiento del auto y di un enorme suspiro.
Para ser sincera, no creí que este día llegaría, bueno sí sabía que llegaría pero no creí que tan pronto, esperaba que faltaran varios años más, pero para mi mala suerte, estoy aquí.

—¿lista para comenzar a vivir la vida de una princesa, Sky?— preguntó Mario desde la parte de enfrente del auto.

—creo que jamás estaré lista— suspiré.

Mario siempre es muy bueno dando consejos, pero esta vez no creo que tenga uno sobre "cómo ser una princesa y no morir en el intento".

—Sky, te conozco desde que eras pequeña, siempre has tenido pinta de ser una buena líder, más bien a lo que le tienes miedo, es a ser alguien que le importe más las apariencias y el apellido, tu no tienes miedo de convertirte en una princesa, tu le tienes miedo de las personas que se basan en lo físico— dijo con mucha seguridad de lo que decía.

Jamás lo había visto de esa manera, en parte tiene razón, tengo un enorme miedo a convertirme en ese tipo de personas que pesa más un apellido que los valores y principios.

—además, ¿de cuando acá temes mostrarte cómo eres? Sólo sé tú misma y relajate— aconsejó.

Se dice fácil

Mi subconsciente tiene razón, decirlo es fácil, pero cuando esté ahí, con todas esas personas mirando lo que hago o no, creo qué la parte de " misma y relajate" no aplica mucho.

—solo lo hago por baquetas— dije para mí misma.

Tengo que idear una excusa para la prensa, porque seguramente preguntarán sobre el color de mi vestido.

Que bueno que tengo a mi amiga y mi abuelo de mi parte, instintivamente llevé mi mano a mi pecho para sostener mi cadena, pero...

¡¿Dónde carajos está?!

¡No está! Mi cadena no estaba en mi pecho, la poca seguridad y apoyo que sentía desaparecieron.

—Mario mi cadena no está, ¿no la has visto?— pregunté alarmada.

Mario detuvo el auto un momento y buscó en los asientos de adelante.

—no Sky, segura que no la dejaste en mi casa?—

Según yo, no me la e quitado para nada.

—no, mi cadena nunca me la quito—

—talvez se rompió del seguro y se te cayó en alguna parte— explicó.

Esto no puede estar pasando

¿Dónde diablos estará? Tengo años con ella y justo hoy, cuando más la ocupo, desaparece.

Una princesa imperfecta.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora