—Sky— la voz apagada de Adrián se escuchó poco entre la plática de los doctores.
—aquí voy, Adrián— tomé su mano.
Estaba fría. Demasiado.
Le dije que no hablara, era por su bien, pero se negó a seguir mis instrucciones.
Yo iba casi corriendo junta a la camilla en la que lo están trasladando para que le extraigan la bala.
—tienes que escuchar...— insistió —pase lo que pase quiero que vivas y vivas feliz— fue lo que dijo después de que lo cambiaran a la cama de la habitación.
Entonces comenzó a respirar con más dificultad. Yo estaba muy asustada, no sabía lo que estaba pasando, había demasiada sangre por todo su cuerpo.
—te amo— fue lo último que me dijo antes de que una enfermera me sacara a empujones de la habitación.
Antes de salir escuché a un doctor decir que Adrián se estaba yendo.
—¡Adrián!— grité desde afuera —¡también te amo y que ni se te ocurra escapar de mí!— le grité a pesar de parecer una completa loca.
Él va a estar bien
Me repetí todo el camino a la sala de espera.
Si todo va a estar bien, ¿por qué siento lo contrario? ¿Por qué siento este dolor en el corazón? ¿Por qué las últimas palabras de Adrián se escucharon como una despedida?.
—Dios mío, por favor no— me recargué en una pared de la sala de espera, me deslicé hasta el suelo y me abracé a mí misma.
Él tiene que estar bien, aún no termina para él, aún no termina para nosotros. Aún tenemos tantas cosas por vivir, por contarnos. Aún no es su momento. Y a pesar de que yo no soy quien toma esa decisión, sé que aún no es su momento, aún no le tocaba morir ¿por qué tiene que sucedernos esto justo ahora?.
Cerré los ojos para poder encontrar un poco de calma y las lágrimas comenzaron a caer por sí solas. Creo que estos últimos meses he llorado mucho más de lo que he llorado en toda mi vida.
Si no lograba encontrar la calma pronto, tendré una crisis nerviosa.
—Sky, gracias al cielo que estás bien, ¿como está Adrián?— mi padre apareció corriendo en la sala y detrás de él muchas personas más.
Me levanté como resorte del suelo y lo abracé. Sólo Dios sabe cuánto necesito un abrazo en estos momentos.
—no sabes cuánto anhelaba este abrazo desde que me avisaron que Bridgit te había secuestrado— dijo mi padre aún presionándome a él.
—él está muy mal...— la madre de Adrián irrumpe en la sala y llega a mí escandalizada.
—¿¡qué le sucedió a mi hijo!? ¿Qué le hicieron?—estaba igual de asustada que yo.
—lamento darle esta noticia yo, pero... él está muy mal— se me quebró la voz —le dispararon en el pecho. Es todo lo que sé—
No quise decirle lo que había escuchado decir a aquel doctor, ni siquiera estaba segura de qué significa, bueno sí lo sé pero no puedo decírselo, no a su madre.
—¡se lo dije! ¡Le dije que se alejara de ti y tu problemática vida! Le dije que su amor no podría ser y mira lo que le haz hecho— sus palabras estaban tan llenas de reproche que me debilitaron aún más.
—usted no sabe nada— fue lo último que le dije. Salí corriendo.
Necesito espacio y eso seguramente no lo encontraré ahí. Mi padre gritó mi nombre un par de veces pero no fue tras de mí. Sabe que necesito un respiro.
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Una princesa imperfecta.
Novela JuvenilSky, una chica de 16 años, sin una pizca de delicadeza o feminidad y para colmo de males: es una princesa. Sus padres desean con todo el alma la felicidad y el bienestar de su hija, aunque crean que la felicidad es igual a vestidos incómodos, tacone...
