Narra Adrián:
Sky es la chica de esas que nunca pides por el simple hecho de que no crees que existan. Es como pedir un trozo de pizza que se regenere cada que le des un mordisco, así como la de Soos en aquella serie de Gravity Falls.
—¿qué haces ahí? ¡No ves que me está venciendo!— grita Nina desde un lado de la alberca de pelotas.
Fui a ayudarle a mi hermana menor en la guerra de pelotas que mantenía con Sky.
Me agadaba ver a Sky feliz, pero ver a Nina jugar como una verdadera niña de su edad me hacía el día. La pequeña rubia era de esas niñas que no solía jugar mucho con niñas de su edad, ella estaba acostumbrada a jugar con mi madre y desgraciadamente dejó de hacerlo en el momento en que mi madre se encontraba demasiado ocupada como para prestarle atención. Aveces solía jugar conmigo videojuegos, pero eso se terminó cuando mis padres decidieron meterla en una escuela de ballet.
—¡eso es trampa! Y tú eres un traidor— me señala la castaña con su dedo índice mientras vamos a nuestra mesa para comer.
Yo sólo sacudí los ojos y devoré mi hamburguesa en poco tiempo. Ya tenía hambre y la comida del avión no me gustó mucho que digamos.
Seguimos comiendo y mientras lo hacíamos, Nina y Sky platicaban muy animadas como si se conocieran de toda la vida. No sé como le hizo la ojiazul para ganarse el cariño de la pequeña tan rápido pero no tenía dudas, se ganó todo su cariño.
Concentré toda mi atención en mi hamburguesa al ser cachado por Sky mientras la veía platicar con la rubia.
—¿y puedo saber porqué terminaste con la barbie región cuatro?— se refirió a Bridgit y logré ver de reojo con Sky bajaba la mirada.
—dejemoslo en que me gusta otra chica— le guiñe un ojo a Sky sin vergüenza alguna y esta se coloreó de rojo.
Nina gritó de la emoción acaparando la atención de los demás comensales y abrazó a Sky entendiendo perfectamente mi mensaje subliminal.
Terminamos de comer por fin, seguía la verdadera sorpresa. Así que puse el motor en marcha y fuimos directo y sin escalas a aquel lugar.
Me costó un bote replato de gomitas de todo tipo para Alexa y rogarle mucho saber lo que a Sky le gustaría en serio. Si yo no hubiera querido batallar le hubiera regalado un libro, pero intuyo que esto será mejor que un libro y es que cuando me enteré de que la castaña no los conocía no me lo pensé más y me puse a planear todo esto.
—¡oh por Dios conozco este camino!— gritó la más pequeña de todos.
—¡si pero no puedes decirlo! Es una sorpresa para Sky— y sin decir más, Nina fingió cerrar un ziper en su boca y no dijo nada más al respecto.
De vez en cuando la ojiazul me lanzaba unas miradas asesinas por no darme prisa, supongo que la curiosidad es muy fuerte.
Me permití despegar la vista del camino unos segundos para verla, ¡es estúpido! La tengo a un lado y no puedo aguantar las ganar de mirarla. Necesito cerciorarme de que todo esto sea real y no un maldito sueño.
De que ella no sea un sueño
Unos cuantos kilómetros antes me detuve en la orilla del camino para cubrirle los ojos con una pañoleta que traía en mi bolsillo solo para eso.
—estás terminando con mi paciencia Hemsworth— advirtió una vez que no pudo ver nada.
—espera sólo unos minutos más—.
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Una princesa imperfecta.
Teen FictionSky, una chica de 16 años, sin una pizca de delicadeza o feminidad y para colmo de males: es una princesa. Sus padres desean con todo el alma la felicidad y el bienestar de su hija, aunque crean que la felicidad es igual a vestidos incómodos, tacone...
