El elevador emitió un sonido y abrió sus puertas plateadas.
Comencé a salir y arrastrar mis maletas, el edificio masculino es bastante elegante. No e podido dejar pasar las miradas de los príncipes, unos pasan a mi lado con una cara confundida, otros susurran tonterías como: "¿estás perdida, muñeca?" a lo que prefiero ignorar, otros hombres me miran un poco raro, pero sólo me concentro en buscar la habitación A16. Cuando por fin la encuentro doy un par de segundos para animarme a mí misma, nadie sabe con qué tipo de príncipe nos tocará convivir por dos semanas.
Introduzco la llave y giro la perilla, empujo lentamente y me adentro en lo que será mi habitación durante dos semanas. Analizo la pieza y es... más de lo que esperaba, prácticamente parece un departamento para dos. Al entrar se aprecia a simple vista una mini sala de cuero negro y cojines a cuadros en blanco y negro, en el centro hay una pequeña mesa cuadrada de vidrio, me atrevo a indagar un poco más y veo un pequeño librero a un lado de la mini sala.
Camino hasta un mueble individual de cuero que está de espaldas a la puerta principal, me siento en él y prácticamente me desparramo en el sillón. Saqué mi celular de mi bolsillo trasero y tecleo el número de Alexa, le pongo al tanto de que ya estoy en mi habitación, en un mensaje, enseguida me contesta preguntándome si ya conocí a alguien, yo no pude evitar responderle mentalmente.
Se podría decir que sí, la secretaria resultó buena persona
Pero no creo que mi entrometida amiga se refiera a ella exactamente.
Cuando la secretaria me explicó que no podía hacer nada más para cambiarme de lista, ella se volvió a disculpar y me pidió de favor que no dijera nada, es decir, que no le armara un escándalo con sus superiores, ya que si hacía eso, ella podría salir despedida. En fin, la entendí, le dije que no estaba molesta, que todos cometemos errores y ella quedó bastante sorprendida de mi reacción, eso sin mencionar lo agradecida que quedó conmigo.
Le respondí a mi mejor amiga con honestidad: "solo a la secretaria y es buena persona".
Me llega con brevedad su respuesta y sonrío al saber de qué tratará su mensaje, pero antes de que pueda abrir su mensaje, se escuchan varios golpes de muchas cosas al mismo tiempo.
-¡joder!- se queja alguien.
Me levantó rápidamente y veo a un chico tirado, bueno ahora está recargado hacia atrás en sus muñecas y con la cara hacia abajo, lo cual impide que vea su rostro.
Todo indica que su caída fue mi culpa, creo mis maletas obstruyeron la entrada y su paso.
-lo siento, olvidé mis maletas en la entrada y...-¿es enserio?
De todos los príncipes que hay, me tocó con este imbécil, comienzo a creer que alguien está tomando como reto personal lo que dije hace tiempo: "esto es lo peor que me ha pasado".
-comienzo a creer que cada vez que nos vemos uno de los dos debe caer al suelo- bromea, pero sólo consigue que le doble los ojos.
Tomé mi equipaje de mala gana y lo tiré cerca de mí. No sobreviviré mucho tiempo con este chico.
-¿estas perdida?- preguntó con una ceja alzada mientras sobaba su codo izquierdo.
¿Acaso me creé imbécil? Tengo voz y sé hablar, creo que sí estuviera perdida ya hubiera pedido informes y a la última persona a quién se los pediría fuera a él.
-no, no estoy perdida- contesté cortante.
Comencé a arrastrar mis maletas cerca de la sala y Adrián me seguía, tal parece que aún está carburando lo que dije.
-el edificio femenino está en esa dirección, Sky- apuntó a través de una gran ventana.
No pude evitar poner los ojos en blanco. Ya le dije que no estoy perdida, ¿por qué insiste en molestar?.
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Una princesa imperfecta.
Ficção AdolescenteSky, una chica de 16 años, sin una pizca de delicadeza o feminidad y para colmo de males: es una princesa. Sus padres desean con todo el alma la felicidad y el bienestar de su hija, aunque crean que la felicidad es igual a vestidos incómodos, tacone...
