—¡gracias!— fue lo que dije por la mañana a mi padre al verlo en el desayuno.
Mi madre da una mirada curiosa a nuestro abrazo y mi padre se hace el desentendido.
—no sé de qué hablas monstruo— se encoge de hombro y da un bocado a sus panqueques evitando la mirada de mamá.
Ayer había sido una noche hermosa, Adrián logra siempre hacerme sentir feliz. Después de que me dijo que no podría separarse de mí, me colocó de bajo de él y se la pasó dejando besos por todo mi rostro. Losé, losé, nos hemos convertido en unas niñitas cursis. En mi defensa, con el castaño puedo mostrar todas mis facetas sin temor de ser juzgada.
—¿puedo salir en la tarde con Adrián?— solté de repente. Mi madre soltó un rotundo no, pero mi padre aún dudaba en dar su respuesta.
—¿a dónde, a qué hora y cuándo vuelves?— calma Don celoso —ya dije que no, necesito que me acompañes a una reunión con reinas y princesas por la tarde, todas comienzan a preguntar por ti— intervino de nuevo la reina.
¿En serio no le queda claro que odio esas cosas? ¡Me desespera que no comprenda mi indiferencia a esas estupideces!.
—diles que sigan preguntando porque no pienso asistir a esa cosa— arrugo la nariz con desagrado —bueno, hagamos una cosa; saldrás hoy con el príncipe, pero por la noche ambas tendremos una platica que tenemos pendiente— condiciona.
No, por favor ya no quiero pelear. No más discusiones con ella, cada vez que hablamos ella siempre logra hacerme sentir como basura. Pero no tengo de otra, necesito hablar con Adrián sobre lo que me pasa, ayer quedamos en que hoy resolveríamos todo juntos, como siempre debíamos estarlo.
—está bien— ¿porqué me siento como si hubiera firmado mi propia condena?.
…
Termino de amarrarme las agujetas de mis botas color caqui y acomodo mis dos collares por fuera de mi chaqueta, el que obtuve al hacer la promesa con Adrián puedo notar su cambio drástico; cambió a un color rojo intenso, ¿porqué? A qué se deberá este color, ¿a mi ”relación” con Adrián? Y lo digo entre comillas porque prácticamente no somos nada.
Mi celular vibra en el borde de mi cama anunciando un mensaje.
«De: El idiota castaño.
Para: la enana amargada.
Ya estoy abajo, baja que ya te quiero ver♥ »
Ignoren nuestros nuevos nombres de contacto; es amor apache.
Sin saberlo, el loco castaño ya me había sacado una sonrisa sin siquiera estar presente. No quise perder más tiempo y comencé con la búsqueda del libro de la detective Morrison, no es que piense que con Adrián me vaya a aburrir pero nunca está demás llevar un libro. ¿Dónde carajos podrá estar? Ayer me lo llevé a la fiesta por sí me aburría, pero…
—maldita sea— choco mi mano contra mi frente al darme cuenta lo imbécil que soy. No recordaba que ayer a la simpática de Bridgit se le ocurrió romperlo.
Con el ceño fruncido y molesta salgo de mi habitación solo con mi celular en manos. Al menos Adrián siempre logra cambiar mi mal humor. Abrí la puerta principal del castillo para salir porque tal parece que Adrián está allá afuera esperándome.
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Una princesa imperfecta.
Novela JuvenilSky, una chica de 16 años, sin una pizca de delicadeza o feminidad y para colmo de males: es una princesa. Sus padres desean con todo el alma la felicidad y el bienestar de su hija, aunque crean que la felicidad es igual a vestidos incómodos, tacone...
