66. Kriptonita y Ficción.

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Narra Adrián:

—¿quieres jugar?— me invita Carter una partida en su videojuego.

—no puedo, tengo que tomar una ducha para después pasarme por mi castillo para hablar con mis padres— por fin me decidí a hacerlo.

—¿en serio? ¿Qué te hizo cambiar de opinión? Recuerdo que estabas muy cabreado con ellos—

—lo estoy— le corrijo.

Lo cierto es, que no puedo estar molestos con ellos por siempre. Extraño a Nina, mi madre y hasta mi padre, pero también voy a dejarles muy en claro que si siguen hablando mierda de Sky no dudaré en pelear por ella.

—una Sky muy terca me hizo cambiar de opinión— aún la recuerdo enchinchando para que hiciera las paces con mis papás.

—sabía que había sido ella— fruncí el ceño —¿a qué te refieres con eso?—

—que… bueno…— se frotó la nuca —ella siempre logra hacerte acceder. Sky es tu kriptonita, Adrián—

No podría estar más de acuerdo con él. Esa enana castaña y greñuda es a la única a la que no puedo negarle algo. Sky es mi debilidad.

—supongo que sí, pero ¡oye! Tú tampoco te salvas, Alexa también te trae babeando— me sonríe y asiente. Aunque no lo hubiera admitido sé que la pelinegra lo tiene rendido a sus pies.

—pero bueno, una partida rápida no te quitará mucho tiempo— reanuda su invitación.

Y así es como me quedé todo el día jugando con Carter… ¡sólo bromeo! Sí jugué con mi amigo pero sólo un par de partidas. Después me fui a bañar y luego directo a la casa de mis padres, al término de esto iré por mi chica al centro comercial. ¡Ja! Creí que nunca diría eso tratándose de Sky. No me imagino a mi novia andando en tiendas en busca de un vestido, pero bueno, no es como que ahora lo esté, fue de compras sólo porque su madre la llevó a rastras para pasar un rato juntas. Sky debió haber aceptado sólo por llevarse mejor con su madre.

Me alegra que ambas estén tratando de tener una mejor relación, se lo merecen después de todo lo ocurrido los días anteriores.

Sin darme cuenta ya estaba frente a mi casa y bajando de mi auto. Los guardias me abrieron la puerta de inmediato al reconocerme. No sabía dónde estaban exactamente, así que le pregunté su paradero a la primer empleada que encontré. Me dirigí a la sala de estar, dónde me dijo la mujer uniformada y me encontré con ellos.

—¡Adrián! Cariño, pasa, siéntate— invita mi madre muy entusiasmada de verme.

—gracias, mamá— dije.

Me senté en el sillón que está frente a ambos para verle las caras. Me resulta incómoda ésta situación, no me gusta estar molesto con ellos pero la última vez se pasaron de la raya. Antes permitía que ellos decidieran en mi relación con Bridgit porque me importaba una mierda, siendo sincero, pero con Sky no es así, me importa mucho más de lo que ellos creen.

—me alegra tanto verte después de…— se frenó.

—después de nuestra pelea, dilo— completé.

—no quería decirlo porque me molesta esa palabra, no creo que haya sido una pelea, fue más bien una… diferencia de opiniones— dice mi madre como si no hubiera ofendido aquella vez a Sky.

—no fue una “diferencia de opiniones”— hice comillas con los dedos —ofendieron a mi novia y no lo voy a volver a permitir— puntualicé.

Mis padres se sorprendieron al escucharme llamarla mi novia pues no se los había contado. No se los había dicho porque ni siquiera sabían que era mi novia y ya la estaban atacando, pero a eso he venido hoy, a hacer las paces con ellos y dejarles en claro que no pueden hablar así de ella.

Una princesa imperfecta.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora