Día #1
Me removí entre las sabanas molesta, quería seguir dormida y el ruido que hacen las personas del campus no me ayuda.
-¡ahg!- gruñí desesperada.
Bajé las cobijas a la altura de mis rodillas y se oyó un golpe.
Me senté en la cama y pude ver el causante del ruido anterior. Mi libro tirado. Recuerdo que ayer cuando discutí con Adrián, regresé abatida, él sin saberlo había removido momentos, personas e imágenes del pasado que según yo, las tenía guardadas bajo llave y apesar del sueño que me cargaba preferí terminar de leer el libro que Ian me había prestado y aunque no era mi género de libros que suelo leer me encantó, agregaré Paper Towns a la lista de mis favoritos. Preferí leer apesar de mi sueño porque no podía dormir con todas esas imágenes rondando en mi cabeza, cuando terminé de leer mi mente estaba un poco más relajada, ya no parecía un enjambre alborotado y dormí bien.
Me levanté de mi cama a duras penas y fui a buscar el horario, por si las dudas.
Cuando lo encontré sobre un mueble lo leí.
9:30 - 10:30 a.m *conferencia de bienvenida*
Gruñí y frote mis ojos.
Caminé a mi mesita de noche a buscar mi celular y ahí estaba, junto a mis lentes para leer.
Encendí mi celular y rápidamente aparecieron las notificaciones de llamadas perdidas de Alexa, vi la hora y ¡oh por dios! Es muy temprano y yo ya estoy despierta. Son las 8:30 y las personas de allá afuera ya están socializando sin saber que no me dejan dormir.
Tomé mi cepillo de dientes y pasta dental, salí de mi habitación para ir al baño, ayer me di cuenta cual era por que al lado de mi habitación oí la regadera. Fui a la puerta blanca que le sigue de la mía, toqué y no escuché nada, así que entré.
Lavé mis dientes y salí de ahí.
Puse música en mi celular y fui a la cocina. Encontré el refrigerador lleno de mandado, aunque... es algo tonto si lo piensas ¿para qué molestarse en comprar comida si de todas formas hay un comedor donde te sirven toda la comida que puedas imaginar?
Ignoraré eso y comencé a pensar qué desayunaré.
¡Crepas!
Hay por favor, no seas cargada. Ten un poco de piedad, me acabo de levantar, sabes a la perfección que recién levantada no doy una.
Eso sin mencionar que aún andas en pijama del Capitán América
¿Y? Está increíble. Scott me la regaló hace un año sabiendo mi adoración por los superhéroes de Marvel. Mi pijama consta de una blusa color azúl y un pantalón suelto tupido de muchos escudos del Capitán América.
¿Entonces sí harás crepas?
Si, pero si quemo la cocina no será mi culpa.
Comencé a buscar huevos, harina, mantequilla y todos los demás ingredientes.
¿Hueles eso? Huele a recuerdos ¿verdad?
Recuerdo perfectamente quién me enseñó a hacerlas. Mi abuelo. Él decía que eran una receta de familia y cuando... murió me di cuenta que solo alcanzó a compartir la receta conmigo. Él solía decir:
"pequeña, si las compartes con alguien siempre sabrán mejor y lo mismo pasa con las penas"
Cerré los ojos con fuerza tratando de que esos recuerdos se vayan, lo único que hacen es volverme débil, pero al hacerlo mi cerebro me juega una broma pesada y una imagen de mi abuelo leyendo para mí se estampa en mi mente. Sacudí mi cabeza ahuyentando esa imagen, bueno, tratando de hacerlo.
Suspiré pesado y me di cuenta que una lágrima recorría mi mejilla, dejé de hacer lo que estaba haciendo, busqué una servilleta y me limpié.
-lo extraño como el primer día- confesé sólo para mí.
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Una princesa imperfecta.
Ficção AdolescenteSky, una chica de 16 años, sin una pizca de delicadeza o feminidad y para colmo de males: es una princesa. Sus padres desean con todo el alma la felicidad y el bienestar de su hija, aunque crean que la felicidad es igual a vestidos incómodos, tacone...
