45. Yo no soy Santa Claus.

62 7 0
                                        

—¿dónde estabas?— fue lo primero que oí al entrar al castillo.

Rodé los ojos. Ni siquiera era tan tarde, ellos en realidad no están preocupados porque demoré en llegar, les importa más con quién estaba.

—fui a…— piensa algo… —la biblioteca de la ciudad— okay, respira y tal vez te crean.

—¿tan tarde? ¡Por Dios, Sky! No nos creas unos tontos— estaba apunto de ser descubierta.

No quería mentir, pero cómo no hacerlo si ellos no quieren que tenga contacto con Adrián, ellos no pueden elegir mis amistades.

—¡responde…!— supongo que soy enena muerta —esto… fue mi culpa. Lo lamento— interrumpió Mario con la mirada clavada en el suelo.

¿Que?

—yo la llevé a la librería y la llanta se nos ponchó cuando veníamos de regreso— Mario me miró de reojo.

Mario estaba intercediendo por mí, ¿lo ven? Por eso amo a toda su familia, toda su familia era así: leal, amigable y comprensiva.

Gracias Mario, gracias, gracias, gracias.

Por los rostros molestos de mis padres pude descifrar que esto no terminaría aquí, un castigo cargado de regaños se veía cerca.

Narra Adrián:

Ojalá existiera un borrador para borrarme la sonrisa de idiota que me cargo. No puedo creer que Sky logre hacerme esto, estoy jodido.

Hice una ceña a los guardias del castillo para que me reconocieran, abrieron la entrada y estacioné mi auto frente mi hogar. Di una gran bocanada de aire y atravesé la puerta principal del castillo.

—amorcito— saltó Bridgit y otras dos personas de su asiento. ¿Acaso, Bridgit no tiene casa? —¿Adrián dónde estabas? Estas no son horas de llegar— reprende mi papá con el ceño fruncido.

Aún estaba molesto con ellos, gracias a ellos había cometido un error muy grande, decirle a Sky que nuestra amistad era un error. Gracias a ellos y en gran parte a mí, la castaña había sufrido.

—estaba resolviendo algunas cosas que estaban mal— no quise profundizar en el tema.

Mi padre me envió una mirada que me decía “no te creo”. Iba a decirles todo: lo que sentía por Sky, lo que no sentía por Bridgit y lo que haré con mi vida de ahora en adelante. Les voy a decir todo eso, pero no hoy, hoy a sido un gran día para mí y no quisiera pelear.

—lamento no haber avisado que llegaría tarde— me dirigí a mis padres —…y no quiero ser grosero Brid, pero es muy tarde, hablamos luego— me despedí con una mirada gélida y subí a mi habitación.

No puedo creer lo bien que me siento. Al fin logré comprender un poco de todo lo que asiento.

Cuando Cárter me dijo que debí resistir un poco si en verdad me importaba Sky, logré darme cuenta que en serio me importaba, me preocupaba mucho lo que sintiera y pensara de mí. Yo no me había dado cuenta porque, bueno, gracias a que mis padres me emparejaron con Bridgit yo no supe nunca lo que era sentir “algo” por alguien, pensé que sentir algo por alguien solo era atracción por sexo, nunca pensé que fuera muchísimo más que eso. No sabía de lo que me perdía.

Una princesa imperfecta.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora