53. Asquerosamente cursi.

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Me sentía como una chiquilla consentida y malcriada, estaba sonriendo como una completa idiota mientras caminaba por entre las personas de la fiesta.

Traté de calmarme para que mi familia no hiciera preguntas incómodas. Regresé a mi mesa con mis hermanos, Carter y Alexa.

—¡por fin te encuentro! ¿Dónde estabas?— pregunta la curiosa de Alexa.

—yo estaba— siendo devorada por Adrián —buscando algo de comida normal, solo veo comida sosa con nombres extraños—.

Me senté por un lado de Alexa y traté de no pensar en lo que recién me había sucedido porque temo que una risilla boba salga de mis labios.

Visualice a mamá y papá charlando con otra pareja sobre quienes serían los ganadores, según investigué en internet, mis padres y los reyes de The Friendly siempre iban a la delantera pues ambos eran queridos por su generosidad, liderazgo y honestidad. Supongo que era una razón más para competir entre ellos.

—bombón ardiente a las novecientas horas— susurró mi mejor amiga cerca de mi oído.

En seguida busqué al castaño y lo localicé varias mesas frente a nosotros caminando en dirección a mí. No logro entender cómo es que siempre logra ponerme nerviosa con su sonrisa colgate, sus hermosos ojos azules y ¿saben qué? Olvidenlo, ya sé cómo lo logra.

—hola, ¿puedo sentarme?— habló en general, pero todos me voltearon a ver a mí, incluidos mis hermanos.

—si, claro— alcé los hombros.

El maldito acosador se sentó junto a mí y no sé en qué momento me convertí en una gelatina. Me guiñó de modo que sólo yo pudiera ver y me dieron ganas de matarlo, sólo a él se le ocurre hacer eso frente a tanta gente.

—¿crees que pronto anuncien al ganador?— preguntó Carter a Adrián para abrir conversación.

—creo que sí, en cualquier momento lo anunciarán— contestó sin interés en el tema.

Después Carter, mis cuatro hermanos y Adrián comenzaron a hablar sobre un juego de fútbol Americano que pasaron ayer por televisión, según Scott había sido uno de los mejores en años. Alexa escuchaba aburrida de la plática y yo solo escuchaba atenta, no opinaba del partido pues ayer olvidé verlo.

—¡estúpidos hombres!— mis hermanos se quejaron —hay música y chicas allá esperando ser invitadas a bailar y ustedes aquí hablando sobre deportes, enserio que son idiotas— dijo Alexa molesta a mis hermanos.

—cielos, ya te pareces a mí mamá— se quejó Ian.

Mi amiga les dio una mirada asesina y ambos se fueron huyendo de ahí. Brad, Lalo e Ian sí fueron en busca de chicas y Scott se fue directamente a la mesa dónde se encontraba el bufete.

Yo reí ante lo mandona y maldita que podía ser la pelinegra.

—bueno, por lo menos ya sabes a lo que te a tienes Carter— bromeé.

—si, ya lo sé— contestó y pasó su brazo por los hombros de mi amiga.

—aunque no es ni la mitad de lo perra que seré contigo si la lastimas— le sonreí y éste achicó los ojos.

Luego se la llevó por ahí para bailar juntos, dejándonos a Adrián y a mí solos. Solos solo solos so...

¿Podrías callarte? Solo me haces recordar lo que sucedió hace un momento y no quiero ponerme roja como tomate frente a tantas personas.

—me gusta cuando haces eso— se acercó Adrián para decírmelo en el oído y definitivamente me puso más nerviosa.

—¿de qué hablas?— ¡de que estás apunto de orinarte en público, estúpida!

Una princesa imperfecta.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora