84. ¿Un robot?

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Salí de ese lugar con el rostro blanco como papel, el corazón a mil por hora y mi mente no dejaba de pasar todo una y otra vez, en especial lo último que me dijo Bridgit.

Estaba muy contrariada; por un lado estaba bien conmigo misma porque pude perdonar y enfrentar a ese par, pero por el otro, Bridgit había logrado alterar mis nervios como solo ella puede. Así que comencé a hacer lo que conozco; libros. Bueno, no tanto como libros, sólo comencé a escribir cómo me sentía al respecto y poco a poco sentí que mis emociones se quedaban en el papel y no dentro de mí.

Carter insistió mucho en que le contara qué había sucedido ahí dentro —ellos no me hicieron daño, ¿Okey? Estoy bien, sólo fue… muy fuerte verlos ahí— dije.

Era cierto, pero no era toda la verdad, así tomémoslo como una verdad a medias.

Después le pedí que me dejara en mi castillo.

Estaba tan sumida en mis pensamientos que olvidé que invité a Alexa a dormir aquí.

Guardé lo que había escrito y comencé a buscar las películas que veremos el resto de la tarde. Unos minutos después, llegó ella sin tocar y se lanzó a la cama.

—¿Te trajo tu papá?— ella asiente haciendo un sonido con la garganta.

—también le dije que me quedaría aquí a dormir— comenta mientras indaga algo en su celular.

—¿Qué? ¿Quién dijo que te quería aquí toda la noche?— bromeé.

Se encoge de hombros —más vale que cambies de opinión porque no me iré—.

Bajé por helado y palomitas mientras que Alexa ponía la película, que ahora que lo pienso, nunca terminamos poniéndole atención a la película, siempre terminamos hablando sobre cualquier estupidez.

Cuando toco la puerta de mi pieza para que me ayude a abrir antes de que se me caiga algo, casi me voy de culo contra el piso por la sorpresa que me llevé.

—¿Qué carajos? ¿Qué haces aquí?— fue lo que atiné a decir.

—vaya, que buen recibimiento— dice con sarcasmo mientras me ayuda con el tazón de palomitas.

—no es que no me alegre de verte Violeta, pero no esperaba verte aquí— le digo.

Ella se pone un poco nerviosa y le lanza una mirada nerviosa a Alexa, una que pedía auxilio.

—¿Después de las miradas que se lanza con Scott, de verdad no sabes lo que hace aquí? Mi pobre, Sky. Te lo explicaré cuando crezcas— se burla Alexa de mí por mi poca imaginación.

—espera… ¿Qué?—.

—Scott y yo, bueno…— se muerde el labio inferior nerviosa.

—no, quiero decir, entiendo a lo que se refería Alexa, pero me cayó de pronto. Es todo—

—¿No estás molesta, verdad?— dice la rubia.

—¿Qué? Por supuesto que no, si ustedes se gustan pues adelante—

Mentía.

Amo a mi hermano, pero como ya dije es mi hermano y lo conozco; es un imbécil que no tiene ni la mínima idea de cómo tratar a una mujer. No quiero que lastime a Violeta, ella es mi amiga, así que justo ahora me estoy debatiendo sobre si decirle o no lo que pienso a Vi.

—tierra llamando a Sky— dice Vi antes de chasquear los dedos frente a mí y así devolverme a la realidad.

Sacudí la cabeza y dije —¿Qué?— tratando de volver a la plática.

Una princesa imperfecta.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora