Día 12:
Odio cuando estoy en esos días en que odias todo. Todas las chicas pasan por ellos; la menstruación. Es horrible esta estúpida condición que tenemos para ser mujeres. Estamos de malas, no queremos salir a ningún maldito lugar, tenemos estos drásticos cambios de humor y lo peor de todo son estos jodidos cólicos. Y luego los chicos se quejan cuando nosotras estamos así, quisiera verlos sufriendo por esto cada mes, para ver si siguen diciendo lo mismo.
-¿lista?- pregunta Adrián abriendo mi puerta, luego de que bajó del auto.
-no, pero necesito comprar algo... así que no tengo muchas opciones- ruedo molesta los ojos, mientras atravesamos el estacionamiento para llegar al supermercado.
Necesitaba toallas sanitarias, así que aquí estoy: de malas y con cólicos, entrando al supermercado junto con Adrián.
-te apuesto a que te quito ese mal humor, que te cargas hoy- retó Adrián cuando tomaba un carrito y nos adentrabamos en el primer pasillo.
Vine con Adrián porque él dijo que nos hacía falta un poco de comida y que vendría a comprarlas. Después de joderle mucho para que me dejara pagar todo esta vez a mí, aceptó con tal de que me callara.
-necesito reír un rato, así que trato hecho- cerré el trato.
Entramos al pasillo de enlatados y Introdujimos unas cuantas latas en el carrito. Toda la tienda ya se encontraba adornada de rojo y blanco, eso solo significa un cosa: navidad se acerca. Las campanas, noches buenas, escarcha, un pino enorme adornado con esferas y moños, renos falsos y diferentes estereotipos de Santa Claus falsos invadían la tienda.
-¿no te encanta todo esto? Amo la navidad- comenta Adrián endiosado con la decoración de la tienda.
-si, la navidad es la mejor fecha del año- miro su sonrisa de niño pequeño.
¿Recuerdan lo que pasó entre ambos, luego de mi fallida cena con Ron? Bueno, creí que al día siguiente me sentiría incómoda con él y así fue, hasta que Adrián se encargó de cambiarlo y hizo que todo regresara a la normalidad. Nos seguíamos llevando bien, incluso aún mejor. Debo admitir que algo muy escondido dentro de mí se torció un poco por que nada había cambiado, todo seguía como siempre, pero supongo que debí suponerlo.
Al día siguiente desperté con una imagen borrosa de él tomando mi mano cuando íbamos en su auto aquella noche, pero me convencí de que eso había sido un sueño o una alucinación mía, después de todo, solo somos amigos, ¿no?.
Íbamos a salir de un pasillo y entrar en otro, cuando una voz angelical llamó detrás de nosotras.
-di-disculpen... ¿usted es el príncipe Adrián?- preguntó una pequeña castaña con ojos verdes y sonrisa que podría derretir un helado en segundos.
-así es, linda- cuando Adrián dijo eso, una sonrisa enorme invadió su rostro, incluso dejaba ver unos espacios donde faltaban un par de dientes de leche.
-¡y usted es la princesa Sky!- me señaló ahora a mí con un brillo adorable en sus ojos.
-si, yo soy. ¿Cuál es tú nombre?- detrás de ella se encontraba una señora que todo parece indicar es su madre. Tenía su misma mirada.
-Kate- termina de decir y voltea a ver a su madre.
La señora mira a su hija resignada y busca algo en su bolso. Parecía nerviosa, removiendo su bolso buscando algo.
-principe Adrián, princesa Sky- hace una leve reverencia y yo me siento una ridícula. No debí permitir que hiciera eso, todas estas cosas me parecen extrañas -sé que tienen cosas importantes qué hacer, pero Kate, mi hija vio hace unos días su presentación en la tercera prueba y desde entonces no para de hablar sobre eso... y bueno, ella quisiera... una foto con ustedes, ¿podrían?- me mira suplicante y a la vez nerviosa.
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Una princesa imperfecta.
Fiksi RemajaSky, una chica de 16 años, sin una pizca de delicadeza o feminidad y para colmo de males: es una princesa. Sus padres desean con todo el alma la felicidad y el bienestar de su hija, aunque crean que la felicidad es igual a vestidos incómodos, tacone...
