Los misterios que se esconden detrás de las canciones, sólo las conocen sus autores y tal vez sus inspiraciones...
Busqué un espacio libre en mi ya apretada agenda y fui a desayunar con Ángel.
-En verdad me da gusto que hayan arreglado sus problemas.-
-Si, lo sé, supongo que actué por impulso.-
-No, te conozco y sé que hay otra cosa que no me quieres decir; sé que pasó algo mas que te hizo sentir incómoda-, sonrió burlonamente curvando los labios y me hizo reír.
-Si, tienes razón-.
Le conté a muy grandes rasgos lo que pasó en el estacionamiento dentro de su carro, obviamente no entré en detalles.
-Si yo me hubiera hecho a un lado, quizá el ahorita tuviera la oportunidad de estar con alguien mas, no lo sé- me recargué frustrada en la palma de mi mano.
-Pero él no quiere estar con nadie más, quiere estar contigo.-
-Y yo con él, por eso estuve a punto de ceder ahí.-
-¿En ese lugar tan romántico y privado?- se rió de mí y me hizo sonreír de nuevo.
-Ya lo sé, por eso me detuve a tiempo.-
-¿Lo vas a hacer esperar mucho?-
-Al principio pensé que no, sentía que si tenia relaciones rápido con él, era una forma de retenerlo a mi lado, de hacerlo sentir mas amor por mi, de crear cierto vínculo, cierta complicidad entre nosotros, de darle lo que quiere para que no lo busque con alguien más...-
-Al principio y ¿ahora?-
-Ahora lo voy a hacer esperar, no sé cuanto, pero al menos unos meses si; solo quiero ponerlo a prueba, él me dijo que no me iba a presionar, vamos a ver si es verdad; quiero ver si le es mas importante mi voluntad como mujer que sus instintos como hombre-.
Ese día no lo vi.
Era como la una de la mañana y sonó mi celular, era mi Jos, salí y estaba ahí esperándome con sus brazos abiertos donde yo simplemente me desvanecí entre ellos.
-¡Oye! ¡Yo si duermo!-
-Yo no preciosa, mi muñeca hermosa; mira lo que te traje, una exclusividad-.
Abrió la puerta de su carro y se sentó en el asiento del copiloto, luego me sentó en sus piernas, sacó de la guantera un CD y lo puso.
Escuché los primeros acordes de la guitarra y reconocí mi canción enseguida. Era la primera vez que la escuchaba fuera de los labios de Jos, estaba terminada y era mía. Me quedé ahí acurrucada en sus brazos, disfrutando su voz, las guitarras, pensando en como en unos meses esa canción seria cantada por muchos, seria dedicada a otros tantos, y cada quien le daría su propio significado. Pero ellos sin saber con certeza que esa canción era solo mía, que me pertenecía, cada palabra, cada levantamiento de voz, cada movimiento de guitarra, las frases completas solo las entenderíamos nosotros dos.
Sé que se escucha egoísta, pero es la realidad; seria solo un tipo de préstamo para deleite de oídos y sentimientos en los demás, solo eso, porque es parte de mi historia de amor.
Se terminó y me quedé inmóvil, emocionada y melancólica a la vez.
-Ya tenemos al menos la mitad de las canciones listas, nos falta aun, pero la que más me importaba ya esta-.
Me quedé sin palabras, supongo que ninguna era lo suficiente para expresar lo que sentía en ese momento, así que solo me perdí en su pecho, tratando de descifrar con mis dedos los remolinos sobresalientes de su playera abierta en V; me tomó de la mano y se acarició el rostro con ella, yo la mantenía abierta para absorber de sus poros el calor y su olor que amaba, su escasa barba sin rasurar me picaba así que seguí el contorno de su mandíbula hasta detrás de sus orejas y luego terminaron acariciando el cabello debajo de su nuca, nuestras bocas estaban a escasos centímetros de tocarse, pero no terminé con la distancia; su aliento me incitaba a seguir respirándolo, no lo puedo explicar bien, pero era mi vicio favorito aspirar todo su humor, le da cierto confort a mi cuerpo cualquier exhalación proveniente de él.
Qué difícil era no irme con él en ese momento, no convertir esa oscuridad en mi noche. Lo besé y traté de llenarme de su amor, de él antes de irme. Nos bajamos del carro y el me abrazó y me apretó tan fuerte sin darse cuenta que me dolió, luego suspiró y me liberó.
-Mejor ya entra antes de que te secuestre y te lleve conmigo- sé que lo decía en serio, por lo que le sonreí y me despedí.
De nuevo sentía remordimiento por mi decisión de hacerlo esperar y más por no hacerle saber lo que pensaba.
¿Pero qué podría pasar? ¿Qué tan malo podría ser?
Solo era un tiempo, y el tiempo avanza aunque no quieras.
........
Gracias x leerme.
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Malos Entendidos
Teen FictionLas mujeres siempre nos enamoramos del chico malo, pero no solemos quedarnos con él... Novela registrada en safe creative código 1304124936009