Fingir es mi lado bueno -36-

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“Escucho y comprendo que alguien viene, pero finjo demencia. Fingir es mi lado bueno. Es el lado de la máscara que no se me desmorona.”

-Agua es el insomnio, Negra es la vigilia- E. Trevizo.


Al cabo de los días mi Jos no mencionaba el tema, así pasado ya un tiempo yo también lo olvidé.

La graduación llegó para mi Jos, pero obvio no ejerció. Su papá un poco desilusionado aceptó que su hijo comenzaba a escribir nuevas canciones para el material próximo a grabar.


Yo comencé a informarme sobre las becas por promedio para aplicar en maestría. Quería alguna que estuviera involucrada la tecnología con los alimentos.
Fui a investigar con el asesor de mi carrera, pero en su lugar me encontré a alguien más.


-¿Y el profesor Del Hierro?-
-Salió unos días de la ciudad, ¿en qué te puedo ayudar?-


No contesté, me quedé mirando al sonriente afro de lentes que esperaba la respuesta frente a mí.
Su risa me hizo sentir hizo sentir un poco tonta.


-Perdón-, bajé la mirada, -regreso después-.
-No, espera, te puedo ayudar yo-
-Si, solo buscaba alguna información sobre las becas para maestrías-
Me miró un poco sorprendido.
-¿Ya te vas a graduar?-
-No, me faltan cuatro semestres, solo quiero ir viendo mis opciones-


Me volvió a sonreír y me escribió una dirección de Internet en una notita amarilla. Me dio unas rápidas instrucciones y pegué la nota en un cuaderno.
Me despedí nerviosa y me fui.


Este nuevo semestre me tenía ansiosa porque entraba de lleno a las materias importantes en mi carrera y el siguiente semestre comenzaría con mi tesis; así que tendría que ir investigando sobre qué tema sería.


Entré al salón de clases y me senté.


-Buenos días-
Levanté la mirada en cuanto reconocí su voz.
-Soy el profesor Alan Vizcaíno y les impartiré Tecnología en alimentos-


¿Casualidad? Esos rizos desaliñados, esa sonrisa contagiosa. ¡No! Pensé, y tomé la actitud de antipatía que suelo tomar con las personas que logran llamar mi atención.
Sentí vibrar mi celular y lo saqué despacito de mi bolsa, lo acomodé entre mis piernas y revisé el mensaje.

Era mi Jos, me recordaba que en la tarde nos veíamos en la guarida para mostrarme un adelanto de una sorpresa, sus  canciones nuevas.

Le contesté rápido y sentí remordimiento de mi actitud con el nuevo profe.
Se terminó la clase, ignoré a mi profe afro y salí casi corriendo a encontrarme con mi Jos.

........

Gracias x leerme.

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