Las diversas situaciones nos dan diferentes alternativas. Solo hay que saber cuál escoger.
Tal y como se lo expresé a mi amigo Ángel; pasé una a una las palabras a mi blog, provocando éstas una gran detonación de comentarios por parte de mis seguidores. Y como era de esperarse, el siempre sincero seguidor masculino me escribió que los hombres solo se casan obligados por la sociedad o presionados por su familia.
Yo no haría eso, ¿presionarlo?
Si lo pensaba bien, estoy algo joven para casarme, sin mencionar recién graduada. Sí, claro que pienso en el matrimonio con mi Jos. Pero solo porque él me presionó un tiempo con vivir juntos.
-Tania, ¿tienes un minuto?
-Si Alan, ¿qué pasa? Me esperan- dije un poco apresurada.
-Si, me imagino. No te quito mucho tiempo. ¿Te acuerdas de mi plaza?
-¿De investigador docente? Si.
-Necesito una ayudante. Para la investigación.
Sonreí.
-Necesito que apliques, ya como alumna de maestría; para que el proyecto que nos asignen lo podamos ajustar para sea tu tesis.
-Es perfecto. Igual tengo que hacer tesis.
-Hacemos buen equipo, ¿no?
Guardé silencio unos minutos.
-¿Trabajar juntos?
-Sí. ¿Hay algún problema con ello? Vas a entrar a nómina por eso. Te pagarán bien. Y te recuerdo que toda investigación y aparatos que sepas utilizar, entran directo a tu currículum.
-¿Puedo pensarlo un poco?
-¿Qué cosa?
-Hola Josué- saludó mi profe afro.
Obvio el maleducado y celoso de mi novio ni le contestó.
-No me respondieron- se acercó mi Jos.
-Un proyecto- contestó Alan.
-Pero ya pronto es tu graduación, no entiendo.
-De verano- me ayudó de nuevo.
-¿Pero qué no te vas a ir pronto?
-Hasta finales de agosto- respondió un poco sorprendido mi profe.
ESTÁS LEYENDO
Malos Entendidos
Teen FictionLas mujeres siempre nos enamoramos del chico malo, pero no solemos quedarnos con él... Novela registrada en safe creative código 1304124936009
