Híades... ¿Invocar alguna? ¡Seguro!...
Me senté en la cocina y contemplé el exterior a través de la pequeña ventana, seguía nublado y eso me ponía feliz o algo así.
—¿Quieres que llueva verdad? ¡Y a cántaros, no! —se burló Ángel mientras se preparaba un cereal para desayunar.
—No, ¿por qué dices? —mi cara de inocente no lo convenció.
—No te hagas chaparra, para no ir, ¿cierto?, ¡para que se cancele todo!
—No, bueno sí, hay mira no sé, estoy nerviosa, no quiero ir, ¿y si no les agrado?, ¿y si se me queda un pedazo de carne entre los dientes? ¿Y si se burlan de mí? ¿Y si...?
—¡Ya! no va a pasar nada —se acercó a mí—, todos van a decir que eres muy bonita y agradable, y además no quiero ni pensar en cómo va a reaccionar José en caso de que alguien te quiera hacer o decir algo que no sea de su agrado —volteó lo ojos—, ¡qué miedo! —se burló de nuevo.
—No digas nada de eso, no es gracioso —sonreí de nervios.
—¿Vas a desayunar algo?
—No, ya sabes que cuando tengo nervios no me da hambre.
–Si, además pues allá vamos a comer y no te preocupes yo te cuido de que nada se te pegue a los dientes —se siguió burlando, pero ni siquiera su risa contagiosa logró hacer sentir normal, mi estómago hasta parecía que tenía burbujas por dentro.
Nos terminamos de arreglar y nos fuimos cuando sonó mi celular.
—¿Preciosa?, ¿ya vienes? —sonreí instantáneamente con solo escucharlo.
—¡Hola!, creo que ya llegamos, ¿es un fraccionamiento privado?
—Si, dale mi número de casa al guardia y dile que eres Violeta, mi novia.
No supe que decir, me quedé con los labios semi abiertos y mirando al guardia, sentí una emoción recorrer mi cuerpo.
—¡Chaparra, el número! —me dijo Ángel que iba manejando y tenía al guardia esperando de su lado.
—¡Ah si!, es 1921, soy Violeta... su novia —titubeé cuando dije mi nombre y dudé cuando dije el resto.
Ángel parpadeó y miró hacia enfrente sonriendo mientras entrábamos al fraccionamiento.
—Él me dijo que dijera eso —me justifiqué enseguida tropezando con el juego de palabras.
—Si, me imaginé —me divisó con una gran sonrisa y dimos vuelta a la calle—. ¿Eso es lo que quieres? —prosiguió.
—¿Qué? ¿Ser su novia? no lo sé, es muy pronto...
—Sí, si quieres, te conozco tan bien —interrumpió.
—Si, claro que quiero —tenía la sonrisa más grande del mundo, mientras sentía que mi corazón se desbordaba de los nervios.
—¡Vaya! qué bonitas casas, cuando trabaje y me establezca quiero vivir aquí, mira ¡seriamos vecinos!
—¡Cállate! —reímos.
—Mira es la última, aquella beige con azul —señaló.
—Ya vi todos los carros amontonados —sentí de nuevo el cosquilleo en mi estómago.
Nos dirigimos hacia enfrente de su casa y buscamos la entrada o el timbre entre las rejas negras, pero no hizo falta, ya venía hacia mí.
—¡Hola! —levanté la mano y lo saludé.
Me sonrió sin contestarme y me abrazó, el abrazo se tornó en beso y caricias; cuando decidió liberarme de sus brazos recordé que no venía sola, se me estaba haciendo costumbre el olvidar todo y todos a mi alrededor cuando estaba con José, era como entrar en una burbuja blanca con barreras contra el sonido.
—Hey, hola, ¿cómo estás? —saludó a Ángel, por primera vez se saludaron, estaba tan feliz, pues deseaba ver eso desde hace tanto tiempo.
—¡Pasen!, es por acá —me tomó de la mano y nos condujo por en medio de una camioneta y su carro dentro de su cochera, luego a la derecha estaba un pasillo que daba hacia el jardín por lo que no hubo necesidad de entrar a su casa.
Me empezaron a sudar las manos en señal de nerviosismo, le solté la mano rápido, me sequé disimuladamente en mi vestido y se la volví a tomar; me volteó a ver, bajó las cejas y me sonrió, supongo que se dio cuenta, por lo que me apené aún más.
Entramos y el jardín era inmenso, y lleno de gente. Estaban dos grandes puertas de vidrio que conducían a la entrada de la casa, enfrente una parte del piso eran de madera y seguía todo el pasto parejito, cuidado y bien cortado, no había árboles, plantas ni mucho menos flores, al fondo a la izquierda se observaba una alberca pequeña que a nadie parecía interesarle, pero lo que me llamó la atención fue una pequeña casita, como un departamento chiquito para visitas que estaba al fondo del jardín.
—¡Wow! ¡Definitivamente voy a vivir enseguida de ustedes! —dijo Ángel cerca de mi oído.
—¡La de tus papás está más grande!, ¿de qué te sorprendes? —contesté con voz baja.
—Tú lo has dicho, de mis papás, pero esta casa es de él, yo también quiero tener una casa propia.
—¡La tienes! —le sonreí.
—No, una casa pagada por mi —me devolvió la sonrisa.
—Vengan para que conozcan a mis amigos —seguíamos de la mano y sentía como me tiraba de ella suavemente; inconscientemente disminuí el paso y supongo que me puse algo rígida porque volteó me tomó de la cara con la otra mano y me miró a los ojos.
—¿Qué pasa preciosa?, ¿estás nerviosa?, no pasa nada si no muerden, el único que te puede tocar soy yo —rio, pero yo no entendí su comentario por lo que bajé un poco las cejas. Me volvió a sonreír y sentí sus labios suaves presionar los míos. Sonreí sin abrir los labios.
—Así está mejor —dijo Ángel.
Nos acercamos con tres de sus amigos que estaban sentados en unas sillas de plástico blancas, se pararon y me sonrieron.
—Ellos son mis mejores amigos, tocan conmigo en el grupo —expresó orgulloso.
—¡Hola! así que tú eres Violeta, ya era hora que le hicieras caso, me llamo Lukas —se acercó y me dio un semi abrazo—, te he visto en la escuela, ¿estás en química verdad?, yo en estoy en nutrición.
—Si, creo si te he visto ahí —recordé de pronto a un grupo afuera de mi salón de clases y a José tarareando una canción conocida.
—Él es Ángel —presentó a mi amigo.
—¿Cómo estás? —dijeron ellos.
—Él es Eduardo mejor conocido como Ed, y él es Gael —terminó de presentar José. Me dieron un semi abrazo y José me retiró de la mano.
—Es mía, no la toquen mucho —reímos, pero sabía que lo había dicho en serio.
Nos presentó a sus demás amigos, los cuales en su mayoría iban acompañados de sus novias, así que mis nervios disminuyeron considerablemente.
En verdad no estaba tan mal como lo había imaginado, sus amigos eran agradables, le caí bien a los principales que eran de su grupo; todo iba bien hasta que sentí que alguien lo tomaba de un brazo para voltearlo y muy sutil del otro para que me soltara.
.....
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Malos Entendidos
Ficțiune adolescențiLas mujeres siempre nos enamoramos del chico malo, pero no solemos quedarnos con él... Novela registrada en safe creative código 1304124936009
