Soledad -84-

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Ella caminaba lentamente por la calle. Las miradas no reparaban en ella, tanta gente a su alrededor y sin embargo nadie existía,  tan solo ella misma… El rímel corría por su rostro. Tanto frío guardado en su interior, que la tormenta invernal hacía que la lluvia asomara sobre su rostro, impidiendo hacer que el calor saliera a la superficie, sintiéndolo tan sólo en la abismal profundidad de su oscura alma, un alma incomprendida, llevando al exterior por su vestimenta negra su oscuro sentimiento de soledad…

-Daniel .G Domínguez  http://www.wattpad.com/18314212-soledad#.UiHN_xvIY2s

 

 

Una semana, sólo eso tengo para llorarlo, gritarlo, odiarlo, sacarlo de mi piel…, dejar de de amarlo. No, no podría. Aun cuando sé que lo perdí.

La fricción en mi pecho ardía casi tanto como la amaba.

Lo amo, ¿Cómo? A pesar de su engaño cómo puedo seguir sintiendo esto aquí dentro. Me odio.

 

Escondí la cabeza entre mis piernas en la orilla de la cama, la pose más patética de una persona con dolor. Y así me quedé largo rato, sin moverme. Necesitaba tanto de él, de mi Jos. Amaba su voz, la escuchaba en mi mente, añoraba sus manos en mi cuerpo, sus palabras en mi piel, él en mis poros, en mi boca de nuevo. Voy a estallar, no puedo más.

 

Me levanté y salí a correr de nuevo. El viento enfriaba y secaba mis lágrimas, ellas aferradas a mis mejillas no se daban por vencidas. Se unían para terminar en mi cuello, no podía detenerlas ¿Cómo hacerlo? Si cada una de ellas arrancaba un poco de mi alma, cada gota secaba lenta y dolorosamente mi corazón.

Arránquelo, séquenlo, que se queme, pero no le permitan seguir latiendo.

Me dolía el pecho. No de nuevo. Esa fricción presionándolo y abriendo más ese hueco. Me detuve sofocada y me incliné un poco con las manos en mis rodillas respirando agitada. Estaba vacía, sin sentimientos, seca y sin aliento me tumbé en el pasto húmedo. Traté de absorber un poco su frescura, mi cuerpo hirviendo luchaba para equilibrar la frialdad en mi corazón. Me odio, ¿hasta cuándo se van a terminar de secar? Escondí las lágrimas detrás de mis palmas ya húmedas, golpeé el suelo con ellas y me levanté.

Llegué a mi departamento y fui directo a un cajón de mi mueble, tomé una cajita café y la abrí, dentro estaba mi anillo con su enorme adularia y me fui directo a su puerta, me paré en el barandal negro y con el anillo escondido dentro de mi puño, fijé un punto a lo lejos. Levanté mi brazo derecho y lo impulsé hacia atrás. Me quedé en esa posición por un minuto. No pude, bajé mi brazo y me recargué en esos fierros negros frente a mí, miré el suelo y respiré despacio cerrando los ojos, los presioné y los abrí al igual que mi mano. Me dolía, tanto que sentí latir mi corazón sobre mi palma, observé el anillo y volví a guardarlo entre mis dedos.

Me senté en cuclillas y las palpitaciones disminuyeron lento. Levanté mi anillo y miré la luna, estaba completa, mi corazón intentaba no gritar cuando recordó aquella noche con mi Jos.

¿Por qué? Si todo te lo di. ¿Por qué, si nunca te fallé? ¿Por qué me engañaste si yo te amaba? Te amaba tanto que lo hubiera dado todo por seguir juntos, tu vida antes que la mía, tu carrera primero que la mía; lo iba a dejar todo por seguirte, por vivir contigo, nuestro amor. ¿Nuestro amor? Qué patética, qué estúpida.

Prendí mi laptop y descargué poco más que mi alma en mil palabras y las subí a mi blog.

Odiaba el día, su luminosidad contrastaba con mi alma opaca, me quemaba la vista. Me levanté de mi cama y como era ya mi costumbre no comí casi nada, mi cuerpo se debilitaba poco a poco al igual que mi interior.

Mi soledad hacía nudos en las sombras; y sin pensarlo marqué el número de la casa de mi Jos y mis dedos temblaban mientras lo hacía. Estaba desconectado. Luego marqué su celular en un intento de escucharlo de nuevo pero el resultado fue el mismo.

Estuve a punto de aventar mi celular pero me contuve y bajé mi mano, mis brazos colgaban por debajo de mis caderas sueltas, sin vida al igual que mi mirada. Volví a tomar mi celular y lo miré.

Timbra. Timbra.

 

Estaba volviéndome loca. Me acosté en mi cama de nuevo y volví a dormir. El timbre del celular logró abrir mis ojos y mi pecho reventó cuando el corazón brincó de los nervios. Contesté sin mirar.

-¿Hola?

-¿Cenamos?

La decepción cerró involuntariamente mis ojos húmedos.

-No –murmuré lento.

-¿Estás bien?

-No Alan.

No recuerdo más.

Un leve sonido en mi puerta me despertó de golpe. Me levanté en automático de mi cama. Abrí y me quedé en silencio mirando a mi guapo profe afro. No me moví. Se acercó y me abrazó, tan largo, tan fuerte, tan tibio. Cerré de nuevo mis ojos pero abrí mi respiración para absorber ese nuevo aroma, no me gustó, pero logró dormir un poco el dolor.

-Vamos.

Negué con la cabeza.

-Vamos –me insistió despacio- me matas Tania, no hagas eso.

 Me envolvió de nuevo con sus brazos.

-¿Qué te digo? Dime ¿Qué hago? ¿Cómo puedo…?

Lo callé con un beso.

****^****

 

Perdón pero tengo que ponerle nuevo galán  =/    jajajajj

Y también Perdón por no subir tan rápido, pero he tenido mucho trabajo. Busquen a Daniel aqui en Wattpad, tiene muy buenas historias. Arriba les deje el link o si no, busquenlo por su nombre =)

 

Malos EntendidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora