Restale tiempo al tiempo -16-

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En el mundo existen dos cosas que no se pueden modificar: la muerte y el tiempo...

El fin de semana fuimos varios amigos de Ángel, Libe y yo al antro; ellos a pasarla bien y yo a escuchar a mi novio cantar. Nos sentamos en las diminutas mesas y pedimos de tomar. Lo busqué con la mirada y me sonrió mientras seguía cantando, le regrese la sonrisa junto con un saludo de mano y un beso de lejos; el siguió cantando y yo solo me quede mirándolo, viendo como su playera blanca se pegada con su sudor a su bien formado pecho, viendo su cabello alborotado y su cara a medio rasurar; lo amaba agregándole que físicamente me atraía demasiado y para colmo no solo a mí; dos mesas enfrente de la nuestra un grupo de amigas se veían muy contentas coreando la ya famosa canción y eso se ve desde un punto de vista como algo completamente normal hasta que vi a una de ellas tomándole fotos con el celular y a la otra grabándolo.

—Si las miradas fueran puñales —se burló uno de los amigos de Ángel, yo solo le sonreí avergonzada y desvié mi mirada hacia Jos el cual me volvió a sonreír y así se quedó durante los próximos minutos en los que terminaba la canción.

Dejaron de tocar y acomodaron los instrumentos, Jos se bajó de la tarima y para mi sorpresa saludó a las mujeres que lo estaban grabando, sentí un piquete en el pecho y en el estómago, ¿qué me pasa? no podía sentir celos porque simple y sencillamente no soy así, pero entonces, ¿por qué me molestaba? En eso estaba cuando ya lo tenía enfrente de mi abrazándome y hundiéndome en su pecho y cuello, sentí el olor embriagador de su sudor caliente mezclado con su loción el cual me enloquecía; no sé cuánto tiempo pasó, pero solo se separó de mi para besarme y saludar a mis amigos. Sentí las miradas del grupito de enfrente y traté de ignorarlas orgullosa.

—¿Qué tienes preciosa? —extendió una mano y tomó un poco de mi bebida.

—Nada, ¿por qué? —estaba sorprendida de su observación e instintivamente desvié la mirada hacia la mesa rival.

—Te conozco —siguió el trayecto de mi mirada y se burló —, ¿estás celosa?

Avergonzada no respondí.

—Tontita, pero solo tengo ojos para ti porque te amo —tomó mi cara entre sus manos calientes—, ahora me entiendes a mí, qué bonita te ves celosa —me besó y se separó rápido—, ¡tengo algo que contarte! mañana vamos a comer y te platico.

Le brillaban los ojos así que supe que era una buena noticia. El tiempo pasó rápido y era hora de irme, ahora me dolía más por el solo hecho de dejarlo ahí...

Al día siguiente me dio la noticia.

—¿Un álbum? —no lo podía creer, mi novio había conseguido lo que tanto quería.

—Vamos a empezar a ensayar bien y a grabar las primeras canciones —la emoción le recorría el rostro.

—Vas a ser famoso y ya no me vas a querer —se lo decía en serio.

—¿Qué? no, a ver ven aquí —me jaló despacito de mis brazos y me pegó a su cuerpo—, no digas eso, no quiero que sientas nada parecido a eso, pues si eres mi musa; solo tenemos que hablar sobre nuestro tiempo, voy a tener aún menos de él para ti, perdóname —puso mis manos sobre su cara rasposa; tenía esa mirada seria, suplicante—, no te quiero perder —no dejaba de mirarme.

—No lo harás amor —entrelacé mis dedos en su cabello y apoyé mi cabeza sobre su cuello, estaba emocionada por él, pero tenía un presentimiento, sentía un nudito en el estómago; quizá era inseguridad. Famoso. Pensé.

—¡Me da muchísimo gusto por ti y por tu grupo!, Realmente está sucediendo, y a partir de esta oportunidad solo vendrán más noticias buenas —lo abracé y besé mil veces.

—¡Ah! por cierto, ya va a ser la fiesta de Ángela, creo que en dos semanas; y no me voltees esos ojos —se rio.

—No puedo, tengo exámenes y muchísimo que estudiar- traté de mentir, pero esa técnica no se me daba mucho y me reí delatándome.

—No voy a ir solo, para eso tengo novia —recalcó cada palabra, serio.

—¿Por favor? —supliqué sin éxito.

Esa noche escribí sobre mis recientes inseguridades en mi blog y la alegría contagiada sobre el nuevo álbum; al terminar hablé con Ángel, le conté sobre la fiesta de Ángela y sobre las grabaciones.

—Siento que al hacerse famoso lo voy a perder, me siento insegura, ya viste ayer en el antro a las mujeres, ahora imagínate en un estadio.

—Chaparra, pero él sólo te ama a ti, se le nota cuando te ve, cuando te toca y te abraza, te aprieta entre su cuerpo como si fueras su propiedad —dijo esta última palabra con desaprobación, y tenía razón.

—Eso es contrario a cuando me dice que soy su muñeca frágil —reímos—, ya menos nos vamos a ver; y ¿si deja de funcionar?

—Eso depende de ustedes, de ti, échale ganas al poco tiempo que dispongan, no te desanimes, ajusta tus horarios.

—No, no tiene por qué ser tan complicado, tienes razón, soy demasiado organizada y puntual, lo amo; yo puedo con esto.

¿Qué tan complicado puede ser?


....


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Malos EntendidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora