Abriéndome camino -64-

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¿Por qué siendo una persona LIBRE, siento prisionera mi alma, mis opiniones, mis ideas, mis acciones, mis palabras y mis pensamientos? No. Mi vida y todo en ella tiene que volar hacia el cielo y tocar las estrellas. Una a una hasta terminar de contarlas. Solo hasta entonces. Regreso a ti.

 

Mi guapo profe afro me recibió con una gran sonrisa. La dañada amistad había sido reparada por completo.

-¿Qué crees? ¿Te acuerdas de la plaza como investigador docente?

-Si, ¿te la dieron?

Sonrió.

-¡Te la dieron!- lo abracé con feliz espontaneidad y él me correspondió apretándome suavemente. Sentí de nuevo ese calor que pensé había guardado en lo mas profundo de mis pensamientos.

Me separé un poco ruborizada.

-Perdón Alan.

-No, ¿por qué perdón?, debería aplicar mas seguido para que me acepten- reímos.

-¿No adivinas para dónde?

-No.

-Bueno, una pista. Seré tu maestro de nuevo.

-¿Te irás a Querétaro?- sonreí de nuevo.

Afirmó moviendo la cabeza.

-Qué bien, no estaré sola, si es que quedo.

-Te aceptarán, te lo aseguro.

-¿Eso crees?

-Si- me cerró un ojo.

Seguimos sonrientes el resto del día en el laboratorio, pero es extraño tener ese gesto en mis labios, un poco superficial cuando en momentos recordaba que la probabilidad de que mi Jos me acompañara se esfumaba.

Un año, solo es un año separados.

Luego él me alcanzaría y estaríamos juntos de nuevo. Sí, esa era la única y más razonable solución para ambos.

****^****

Llegó la jubilación de mi mamá y con ello el olor a ausencia de mi familia, ellas se irían antes y yo aun me quedaría hasta resolver y terminar todos mis asuntos en la universidad. Claro, pensando en caso de que me tuviera que ir a otra ciudad.

Mi casa estaba cada vez mas vacía, solo vivíamos con lo básico. Lo demás se fue vendiendo poco a poco y con cada pieza vendida se iba un pedazo de nuestros recuerdos.

Mi Jos aun no me decía nada, había veces en que sentía que estaba a punto de contarme algo, pero al final de cuentas no lo hacía.

Él hacía todo lo posible por sacarme de mi apretada y estresante rutina, disfrutaba hasta el último minuto de su compañía, absorbía toda palabra suya, saboreaba cada detalle, aspiraba su aroma, su sabor, me envolví mil veces en su piel y en su voz, que era lo que mas amaba de él, verlo cantar allá arriba y sonreírme.

Sabía que pronto serían las últimas salidas con nuestro grupo de amigos, al que incluía a Ángela, si, a ella, nuestra nueva amiga, después de todo no era tan mala como ella nos dio a entender.

***^***

-Hola, ven, tengo algo para ti.

Alan me entregó un sobre grande y amarillo y en cuanto lo tuve en mis manos supe de qué se trataba.

-Ábrelo.

Pasé saliva, lo abrí y comencé a leer.

Abrí mis ojos mas grandes de como los tengo y miré a mi profe afro.

-Me aceptaron.

Hola! Un capítulo chiquito, pero a la vez decisivo. Gracias x continuar leyendo, si estas conectado a Internet, me regalas un voto o un comentario? =D

Malos EntendidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora