Alguna vez escuché a una persona decir: “Bienvenida a la vida”. Nunca imaginé cuanto dolor, esfuerzo y decepciones guardaban esas palabras.
Me separé un poco y me hundí en su pecho sin moverme.
-Ven –intentó tocarme.
-No puedo.
-Ven -levantó mi rostro despacio, tan cerca de mi boca de nuevo, pero tan lejos de mi mirada.
Sin responder y con la cabeza en otro lado, tomé las llaves y salimos en un silencio incómodo. Caminamos aparentemente sin rumbo; solo al escuchar mil voces y reconocer ese olor a tierra húmeda y viento fresco, supe que nos adentrábamos hacia mi parque, ese sitio cómplice de mi dolor. Nos sentamos alejados de todos.
-Estás pálida. No puedo verte así. Regresa, vamos, quiero volver a escucharte, necesito tu sonrisa… tu voz.
Proseguí en mi silencio, recargué mi cabeza en su hombro y él pasó su brazo a mi alrededor.
-Perdón Alan.
-Ssshhhh, está bien, no pasa nada.
Levanté mi cabeza y lo miré de frente, soltando su abrazo.
-No sé por qué lo hice.
Me sonrió acariciando mis marañas de cabello y curvó de nuevo sus labios. Aquellos que probé hacía unos minutos y de los cuales no quedaba rastro de ellos en mi boca…, ni en mis recuerdos.
***^***
Faltaba una semana para entrar a la universidad y mi piel no dejaba de extrañar, mis ojos débiles y cansados no ayudaban en nada a mi marchita alma. La soledad me consumía. Nunca imaginé que vivir sola y lejos de todo fuera así de difícil. Esto nunca fue lo que planeé para mi futuro. Lo odiaba.
Me obligué a salir. Caminé sin sentido y llegué a un café, entré disfrutando ese reconfortante aroma familiar. Lo aspiré una y otra vez, cerrando los ojos. Recordando.
-¿Qué le sirvo señorita? –me sonreía una amable quinceañera.
-No lo sé…, un capuchino frío por favor.
Ella me sonrió e ignorando su gesto me sumergí en mis recuerdos. Mi Jos en nuestra primera cita. Masoquista. Avergonzada escondí mis lágrimas y su pasado.
-Nunca había visto a una persona tan triste –colocó un pañuelo desechable entre mis dedos. Extendí un billete y me fui.
*******
Desperté sin luz, abrí la cortina. Nublado. Sonreí un poco y me arreglé. Tal vez la ausencia de sol por esos algodones ahumados era una bienvenida a mi nueva vida.
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Malos Entendidos
Teen FictionLas mujeres siempre nos enamoramos del chico malo, pero no solemos quedarnos con él... Novela registrada en safe creative código 1304124936009
