Aclaraciones -15-

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Ama sin límites y serás feliz sin límites.

Toda la noche estuve hablando con Ángel.

—¿Es la primera vez que te encuentras en esta situación verdad?

—Si —mi voz estaba apagada.

—¿Y te sientes lista chaparra?

—No lo sé, me gusta muchísimo, lo quiero, pero no llevamos ni un mes juntos —sentía mucha tristeza —no lo quiero perder.

—No lo harás; si eso pasa entonces él no vale la pena, no dejes que te presione —dijo firme.

—No lo hizo —finalicé.

Dejé el teléfono y prendí mi computadora, abrí mi blog y descargué mis sentimientos en la entrada sin recordar poner siquiera un título; describí con detalles lo que sentí, lo enamorada que comenzaba a estar, lo tonta que me sentí al no poder corresponder su deseo. Escribí pidiendo opiniones a mis escasos seguidores, si teniendo relaciones con él sería una manera de retenerlo y mantenerlo a mi lado, puesto que le daría lo que quiere y no lo buscará en otro lado. Al cabo de unas horas algunas seguidoras respondieron indignadas: que no le diera absolutamente nada; que el tener relaciones con alguien es algo importante; que el primero nunca se olvida y que estuviera segura de que era el indicado; que me cuidara de embarazos no deseados; también que si me amaba que esperara. Esa era la cuestión, "si me amara", no lo sabía con certeza, sé que me quiere, que le gusto y que hace tanto tiempo no tenía novia por no encontrar la adecuada, "la adecuada", esa era yo, y no quería que pensara lo contrario, no podía dejar que pasara eso y que se arrepintiera de nuestra relación El único seguidor de sexo masculino que tengo me comentó algo que no dejaba de repetirse en mi mente: dale lo que quiere porque por eso vienen las infidelidades.

Una infidelidad no la podría soportar, comenzaba a surgir un amor que no puede expresarse con palabras escritas, tenía una luz interna que sobresalía con solo verlo, mis ojos brillaban cada vez que hablaba de él y sin darme cuenta sonreía solo de recordarlo.

Ni siquiera conozco su casa —hablaba sola en voz baja cuando amaneció. No dudé y marqué a su celular.

—Hola —mi tono de voz nerviosa entrecortaba mi respiración.

—Hola preciosa, ¿cómo estás? —me contestó con voz normal, quitándome un peso de encima.

—¿Podemos hablar? ¿Puedo ir a tu casa saliendo de clases? —traté de sonar despreocupada.

—Si, claro, para eso no tienes que pedirme permiso, preciosa. Aquí te espero.

Llegué en la noche a su casa y me recibió muy cariñoso.

—Te hice de cenar —dijo orgulloso y me enseñó la cocina, limpia y acomodada sin trastes sucios; el comedor era cuadrado negro al igual que las sillas a las que les sobresalía el asiento tapizado de un bonito blanco vintage; luego quise sentarme en sus grandes, acolchonados y muy cómodos sillones negros, pero no me dejó.

—No, ven para que conozcas toda mi casa- sonrió y me levantó de las manos, subimos las escaleras y abrió la puerta del primer cuarto, me sorprendí cuando lo vi impecable, cama tendida y solo unos pocos muebles; el segundo estaba repleto de aparatos electrónicos desde videojuegos hasta una laptop, claro sin olvidar otro cómodo sofá; por último y al fondo estaba su cuarto, abrió la puerta y entré nerviosa, la cama era enorme y sus muebles eran acorde al negro que según veía le encantaba, camine hacia la ventana y vi que tenía vista hacia su jardín y hacia su guarida secreta. Me quedé ahí unos segundos viendo al vacío cuando sentí unas manos rodear mi cintura, me estremecí.

—¿Qué pasó, bonita? ¿te asusté? —dijo divertido. No contesté solo le sonreí un poco.

-

—¿Qué tienes? estás extraña desde que me llamaste —me tomó de la mano y nos sentamos en su cama, tenía los ojos cautelosos con sus típicas cejas curiosas.

—Tengo miedo —lo miré a los ojos—, no te quiero perder.

—No, pero ¿por qué habrías de perderme? ¿qué pasa? —me acomodó el cabello que me tapaba un poco la frente y se acercó un poco más a mí. Me besó y separó un poco los labios solo lo suficiente para verme a los ojos.

—Te amo, Violeta —se quedó mirándome a los ojos.

—Yo también te amo, Jos —era verdad, lo amaba y sonreí al decírselo.

—Estoy completamente enamorado de ti —volvió a besarme y nos quedamos abrazados. Dejé a un lado la razón de mi visita, pero ya era tarde.

—¿Me vas a decir qué te pasa? y no me digas que nada porque te conozco mejor de lo que crees —acarició mis pómulos— sé que cuando no entiendes algo arrugas un poco las cejas, cuando algo no te parece pones los ojos en blanco, si una situación te molesta frunces un poquito los labios, cuando estás nerviosa te sudan las manos, si se te pone difícil algo te frotas con los dedos índice y medio la orilla de tu frente, ¿le sigo? —dijo divertido.

—No —contesté sorprendida y riéndome—, solo quería hablar contigo sobre anoche —bajé la mirada mientras pronunciaba las últimas palabras.

—¿Qué pasa con eso preciosa? —levantó mi cara con la mano y me sonrió un poco.

—El que no tengamos relaciones, no afecta el amor que siento por ti. Yo nunca diría ni pensaría eso de ti, te estas convirtiendo en una persona demasiado importante en mi vida, perdóname si anoche te hice sentir mal, no quise actuar así, solo tú vas a sentir cuando estés lista —mencionó comprensivo.

—¿Y si pasa mucho tiempo antes que pase eso? —quería ver su reacción.

—No importa amor, el tiempo que necesites, solo no me provoques, ¿si? —se rio y me contagió. Era cercano a lo que quería escuchar; esperaba algo como "si no pasa pues está bien", pero con no presionarme me conformaba.

—Yo quisiera tener más tiempo para nosotros, no quiero que poco a poco te alejes de mí —agregué en tono de súplica.

—No tengo porque hacerlo —arrugó un poco la frente como si mi comentario fuera ofensivo para él.

—Háblame cuando necesites cualquier cosa, quizá no podremos vernos tan seguido pero una llamada siempre la contestaré.

—Claro preciosa de eso no dudes y ya verás que vamos a encontrar tiempo para nosotros, mientras nos entendamos —finalizó.

Mientras nos entendamos, repasé

....


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Malos EntendidosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora