El café, un brebaje de cartón quemado y amargura, se le quedó adherido al paladar como una mancha indeleble. Jungkook sostenía el vaso desechable entre los dedos, sintiendo cómo el calor, cada vez más tenue, se filtraba a través del papel y le punzaba la piel, una sensación aguda que contrastaba con la frialdad que le recorría el espinazo desde que había cruzado el umbral de su casa esa mañana.
El estruendo de la ciudad -el rugido de los motores, el graznido metálico de las bocinas y el rumor de pasos ajenos- se filtraba por sus poros como una intrusión. A su lado, Hoseok, apoyado contra la pared de ladrillo desconchado, observaba la humeante taza de Jungkook con una mirada que basculaba entre la lástima y el hastío.
-¿Cómo va esa vida de casado, Jungkook? -preguntó Hoseok, con una ligereza que le golpeó los oídos como un insulto-. He oído que te has vuelto un ermitaño. Ni una sola fiesta estos días.
Jungkook tensó la mandíbula. Un músculo le saltó bajo la piel de la mejilla, rítmico, un tic de contención que le estiraba los nervios. No respondió de inmediato; dejó que el vapor del café le empañara la visión, usando esa bruma artificial como un escudo frente al escrutinio de su amigo.
-No lo menciones -sentenció. Su voz era una cuerda de acero tensada hasta el punto de la rotura; cada sílaba era un esfuerzo físico-. No estoy de ánimos para hablar de él.
Hoseok soltó una carcajada seca, un sonido desprovisto de cualquier vestigio de humor. Dio un sorbo a su propia bebida, dejando que el silencio se estirara entre ambos, denso, cargado de todo lo que Jungkook se negaba a pronunciar.
-Deberías sacártelo de encima, Kook. Ese tipo es un ancla -insistió Hoseok, hurgando con una franqueza que rozaba la crueldad-. No entiendo por qué sigues aceptando las condiciones de tu padre.
Jungkook sintió un nudo frío en la boca del estómago, una presión que le dificultaba el paso del aire. Cerró los ojos un instante. La imagen de su padre no era un recuerdo, era una sentencia; un mandato que le dictaba cada movimiento, cada elección.
-No es solo por cumplir -murmuró, casi como un rezo pagano-. Mi padre siente aprecio por Jimin, y romper esto ahora... sería un espectáculo de ridículo. No solo para mí. Para todos.
Jungkook cruzó la calle guiado otra la colores estridentes de la vidriera de enfrente
La imagen de Hannie cruzó su mente, violenta como un relámpago. El recuerdo del bebé resbalando de las sábanas hacía dos noches, su cuerpecito a punto de hallar el vacío del suelo, le provocó un espasmo en la mano. El pánico helado que le recorrió entonces no había sido compasión, sino la indignación pura, visceral, de notar la incompetencia que reinaba bajo su propio techo. La casa no era un hogar; era un escenario de negligencia.
Apagó el cigarrillo que Hoseok le ofrecía, aplastándolo contra el metal de un contenedor con una violencia innecesaria, como si estuviera sofocando una parte de sí mismo.
-Vamos -dijo, poniéndose en pie con una resolución que hizo que Hoseok diera un respingo-. Tenemos que comprar cosas.
-¿Cosas? ¿Para qué? -Hoseok lo siguió, desorientado, mientras Jungkook avanzaba entre la multitud con zancadas largas, esquivando los cuerpos como si fueran obstáculos en un campo de minas.
-El niño -respondió Jungkook, sin girar la cabeza-. La casa no está preparada. Es una trampa mortal para un bebé . Las sillas son inmensas, las camas son torres de abismo. Nada de lo que hay allí es apto. Es como si todo quisiera aplastarlo .
Entraron en la tienda de artículos infantiles. El lugar era un templo de luces blancas, clínicas, una atmósfera estéril que le revolvió las entrañas. El aroma a polímeros nuevos, a algodón tratado químicamente y a suavizante industrial le oprimió la garganta. Comenzó a examinar los estantes con una frialdad de cirujano, tocando las telas, probando la resistencia de los materiales con una meticulosidad obsesiva, su rostro convertido en una máscara inexpresiva.
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La Cita (Finalizado)
FanfictionJungkook lo entregó todo. Su apellido. Su fortuna. Su lealtad. Su amor. Pero hay algo que jamás pudo conseguir de Jimin: su corazón. Atrapado en un matrimonio que nunca eligió, Jimin aprendió a cumplir con lo esperado. Hasta que una cita secreta, un...
