Es pasado el mediodía cuando Aizel despierta. Le toma alrededor de treinta segundos orientarse y ponerse alerta, recordando lo último que ocurrió antes de caer inconsciente. Sabe que está acostado en una superficie blanda y la luz artificial de la habitación en la que se encuentra permite verlo todo a la perfección. Por un momento pretende aparentar seguir dormido, sin embargo, desecha esa idea de inmediato, sabiendo que esa estrategia no le serviría de nada con el vampiro que está de pie a pocos metros, Aizel jamás podría olvidar aquella silueta, la del ser más despiadado que ha conocido en su larga vida.
Cautelosamente se sienta, analizando cada centímetro de la estancia y confirmando que están los dos solos en la habitación, entonces se pone de pie.
—Habla rápido ¿Qué es lo que quieres? —pregunta de inmediato.
—Siempre tan directo, eso me gusta de ti —dice sin mirarlo, recargado contra un muro—. Aizel, me conoces. Sabes lo que siempre he querido y eso no ha cambiado. Voy a hacer que las cosas sean como antes, que volvamos a ser lo que alguna vez fuimos y poner a los humanos en el lugar que les corresponde.
—En resumen, esperas que te ayude, a pesar de que sabes bien que vine en primer lugar porque has hecho algo por lo que ahora mismo quiero hacerte pedazos.
—¿Hay una mejor forma de llamar tu atención? —lo mira—. Además, no creo que valga la pena luchar tanto por alguien en quien no confías.
—No tienes idea de lo que estás hablando, claro que confío en ella.
—Eso es lo que dices, pero sé que en el fondo tienes dudas. Es más, apuesto a que ni siquiera le has dicho tu nombre real ¿me equivoco? — El silencio de Aizel responde por él, no dice nada, solo se queda viendo al vampiro frente a él con una mirada cargada de emociones. —A eso me refiero. Entonces ¿Por qué no se lo has dicho? ¿Es que temes que se entere de todo lo que hiciste antes de conocerla, que luego de que lo sepa, ya nada sea igual? ¿Que te mire con horror después de enterarse de que los actos de "shinigami" palidecen en comparación con la cantidad de vidas que arrebataste en el pasado? Tú crees que no te aceptará, y es por eso que no le has dicho nada. ¿Aun así dices que la amas? Deja de engañarte, esta farsa de príncipe azul al rescate no te queda y lo sabes.
A Aizel le cuesta digerir las palabras del vampiro y en algún momento desvió la mirada. Una parte de él le dice que tiene razón, no hay una sola mentira en lo que dijo, sin embargo, la otra, esa parte testaruda y orgullosa lo niega todo rotundamente.
—He cambiado, ya no soy el mismo —dice en un susurro inseguro. No está convencido de lo que dice.
—Nadie cambia tanto, no importa el tiempo que pase. Podrás irte al otro lado del mundo, cambiar tu imagen, incluso tu nombre. Pero en el fondo sabes que nunca dejarás de ser lo que siempre has sido, un asesino. El mejor verdugo que alguna vez pude tener —hace una larga pausa, dejando que sus palabras se asienten antes de continuar—. Vamos, ¿no estás harto de que tengamos que escondernos bajo tierra como ratas en un mundo de humanos? Te estoy dando la oportunidad de formar parte de algo mucho más grande. Únete a mí una vez más y tendrás todo lo que desees, no volveremos a cometer los mismos errores que nos trajeron aquí. Sabes bien que nunca he querido nada más que el bienestar de los nuestros y si para conseguirlo hay que aplastar a los humanos, no me importa en lo absoluto. Ellos se lo han buscado. Cuando nosotros estábamos al poder no los tratábamos ni de cerca a la forma en que ellos lo hacen ahora. ¿Recuerdas? Los humanos podían tener sus cortas y miserables vidas tranquilamente mientras nosotros ocupábamos el lugar que siempre nos ha correspondido. Somos superiores a ellos, pero por un descuido terminamos así. No quiero otra guerra, pero la iniciaré si es necesario para asegurar nuestra supervivencia. Cada vez somos menos y si seguimos así, tarde o temprano llegaremos al punto en el que no podamos defendernos de ellos. Esto no es por mí, es por todos los vampiros que ahora viven con miedo de que hace mucho han dejado de pertenecer al mundo en que vivimos y que en cualquier momento aparezcan los humanos para recordárselo. Esta vez puede que no podamos sobrevivir.
ESTÁS LEYENDO
V tales
VampireEn este mundo existen los vampiros, criaturas despreciables que solo existen para hacerle daño a la humanidad, o eso es lo que todos creen. Desde hace tiempo, los humanos hallaron formas de contraatacar a los vampiros, forzándolos a ocultarse y a es...
