Narradora en duda:
McGonagall: ¡Potter!, ¡Weasley!, ¿quieren atender?
La irritada voz de la profesora McGonagall retalla como un látigo en la clase de Transformaciones del jueves, y tanto Harry como Ron se sobresaltan.
La clase esta acabando. Han terminado el trabajo: las gallinas de Guinea que han estado transformando en conejillos de Indias están guardadas en una jaula grande colocada sobre la mesa de la profesora McGonagall (el conejillo de Neville todavía tiene plumas), y han copiado de la pizarra el enunciado de sus deberes («Describe, poniendo varios ejemplos, en qué deben modificarse los encantamientos transformadores al llevar a cabo cambios en especies híbridas»).
La campana va a sonar de un momento a otro. Cuando Harry y Ron, que han estado luchando con dos de las varitas de pega de Fred y George a modo de espadas, levanta la vista, Ron sujetaba un loro de hojalata, y Harry, una merluza de goma.
McGonagall: Ahora que Potter y Weasley tienen la amabilidad de comportarse de acuerdo con su edad —dice dirigiéndoles a los dos una mirada de enfado cuando la cabeza de la merluza de Harry cae al suelo (súbitamente cortada por el pico del loro de hojalata de Ron) —, tengo que decirles algo a todos ustedes.
»Se acerca el baile de Navidad: constituye una parte tradicional del Torneo de los tres magos y es al mismo tiempo una buena oportunidad para relacionarnos con nuestros invitados extranjeros. Al baile sólo irán los alumnos de cuarto en adelante, aunque si lo desean pueden invitar a un estudiante más joven...
Lavender Brown deja escapar una risita estridente. Parvati Patil le da un codazo en las costillas, haciendo un duro esfuerzo por no reírse también, y las dos miran a Harry. La profesora McGonagall no les hace caso, lo cual le parece injusto a Harry, ya que a Ron y a él sí que los ha regañado.
McGonagall: Será obligatoria que vengan vestidos de gala—prosigue—. El baile tendrá lugar en el Gran Comedor, comenzará a las ocho en punto del día de Navidad y terminará a medianoche. Ahora bien... —recorre la clase muy despacio con la mirada—. El baile de Navidad es por supuesto una oportunidad para que todos echemos una cana al aire —dice , en tono de desaprobación.
Lavender se ríe más fuerte, poniéndose la mano en la boca para ahogar el sonido. Harry comprende dónde esta aquella vez lo divertido: la profesora McGonagall, que lleva el pelo recogido en un moño muy apretado, no parece haber echado nunca una cana al aire, en ningún sentido.
McGonagall: Pero eso no quiere decir —prosigue— que vayamos a exigir menos del comportamiento que esperamos de los alumnos de Hogwarts. Me disgustaré muy seriamente si algún alumno de Gryffindor deja en mal lugar al colegio.
Suena la campana, y se forma el habitual revuelo mientras recogen las cosas y se echan las mochilas al hombro.
La profesora McGonagall llama por encima del alboroto:
McGonagall: Potter, Salvatore, por favor, quiero hablar con ustedes.
Dando por supuesto que aquello tiene algo que ver con su merluza de goma descabezada, Harry se acerca a la mesa de la profesora con expresión sombría. ______________ completamente confundida de que le habla la profesora.
La profesora McGonagall esperó a que se han ido el resto de la clase, y luego le dice:
McGonagall: Potter, Salvatore, los campeones y sus parejas...
Harry: ¿Qué parejas? —pregunta.
_____________: Esto no puede ser verdad—dice rodando los ojos y suspirando pesadamente.
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Siempre a tu lado (Harry Potter y tu)
أدب الهواةLa vida de una Salvatore no es para nada fácil sobre todo con un pasado familiar que siempre te atormentara, más que nada en el ámbito de que muchos van a buscar la manera de querer matarte, y sin embargo el tener un lugar tan protegido como es Hog...
