Corazón

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Formando una familia.
Corazón x OC.
AU.

Definitivamente la primera impresión no fue demasiado buena.

Aquel hombre enorme había tropezado con la encargada de su adopción y tirado el café (caliente) encima de ella. A ese paso ni siquiera podrían rellenar el papeleo con sus datos.

Pero Kara mantuvo la esperanza entre suspiros. Si ella pudo tenerla y enamorarse de él, ¿por qué no lo haría un bebé? Y fue recompensada con la posibilidad de visitar a los pequeños niños. Preferían uno pequeño, pero no tanto como para que necesitase unos cuidados tan exhaustivos cuando ambos trabajaban a jornada completa. 

El jardín de infantes se abrió para ellos como su propio paraíso y Kara miró hacia Rocinante con emoción. Este le devolvió la mirada mientras la acercaba a él agarrando su hombro. Después de todo el papeleo y tener ciertos ingresos, ya veían la posibilidad de ser padres.

—No sabes cuánto tiempo he esperado para esto —reconoció Corazón. Aquel mote se lo había puesto su novia por las referencias continuas que hacía al póker en su labor de tatuador. Y por su completa bondad, claro.

—Siento mucho no habértelo dejado fácil, Cora-san.

—¡Ay, cielos! Ya te he dicho un par de veces que no tienes que disculparte por nada. Una pareja está conformada por dos partes. Y si tú prefieres no vivir un parto, pues ya está decidido. Al fin y al cabo es tu cuerpo —Y le sonrió mientras la estrechaba entre sus brazos y le daba pequeños besos a lo largo de su mejilla izquierda—. Ni me debes nada ni tienes que complacerme. Yo solo soy tu novio porque tú eres mi novia. Nunca estoy por encima de ti —le susurró al oído mientras la enterraba en su pecho—. Por lo menos fuera del contexto sexual. 

Aquello produjo unas pequeñas risillas en la rubia, que se intensificaron al darle Rocinante pequeños mordiscos a su lóbulo. Cuando llegó el asistente tuvo que carraspear para llamar la atención de ambos, que se sonrojaron por ser tan evidentes y parecer unos adolescentes primerizos y no los adultos con responsabilidades que eran. Entrelazaron sus manos y avanzaron hasta el salón donde jugaban los pequeños.

Ellos los recibieron con los brazos abiertos y los ojillos esperanzados. Podían notar que llevaban mucho tiempo allí, esperando por un padre o una madre nuevas. Y se sintieron culpables por no poder acogerlos a todos.

Fueron rodeados rápidamente por aquellas caritas y aquellos cuerpecitos. Ninguno sobrepasaba los 10 años. Y, como era de esperar, Rocinante tropezó con las piernas de varios niños. Todos se rieron mientras él los miraba confundido, pero con una sonrisa triste en la cara. Él sabía lo que era perder una familia y a Kara le preocupó que se implicase demasiado con todos y luego no fuese capaz de continuar, pero solo se pudo a jugar con ellos sin darle más vueltas al asunto. La rubia suspiró más calmada mientras comprobaba que sus trenzas agarrasen bien su pelo. Su brazo perdido le seguía provocando problemas como buen miembro fantasma que era, pero lo sobrellevaba bastante bien.

—¿Qué te pasó ahí? —se interesó uno de los pocos niños que no se había ido detrás de Rocinante, tirándole del lateral de su pantalón militar.

—¿Esto? —acarició su muñón—. Solo fue un accidente de hace un tiempo. Se extendió mucho la infección y... Ya terminó —El pequeño no entendió bien la explicación, pero su atención desapareció rápido.

—¿Y a quién piensas escoger? Como no te portes bien con ellos, yo me enteraré, ¿entendido? —Para ser tan pequeño, aquel infante de ojos plateados y pelo negro ya tenía las cosas claras—. Esta es mi gente y no dejaré que sufra.

—Oh, ¿eres una especie de hermano mayor? —inquirió Kara, poniéndose de rodillas y con una sonrisa dulce.

Él negó con la cabeza repetidas veces, como si hubiese dicho una tontería—. ¡Yo soy su líder! Cuando sea mayor me convertiré en el presidente y gobernaré el mundo. Así que ellos dependen de mí para ser felices. Si escucho que sois unos tipos malos con ellos, tendré que ir a daros una paliza —le espetó con una sonrisa arrogante. La rubia quedó enternecida ante ese sueño inocente e infantil. 

—¿Entonces no pensaste en la posibilidad de ser tú el elegido?

—¿Por qué iba a serlo? Todos dicen que soy muy arrogante y travieso y que doy mucho trabajo. No entiendo muy bien qué significa todo eso pero sé que siempre van a por los más jóvenes.

—¿Cuántos años tienes, pequeño? 

—Ocho.

—¿Tú no eres joven?

—No lo sé. Por lo visto no.

—¿Y cómo te llamas? 

—Cryo.

—Vaya nombre te pusieron.

—Tú llamaste a ese señor Cora-san y yo no dije nada —replicó encogiéndose de hombros.

—¿Nunca te dijeron que está mal fijarse en los mayores cuando están muy juntos, niño? —se entrometió Rocinante al escuchar su nombre, apartando a un par de chicos que se subían a su espalda. 

—Si no escucho no sé si sois de fiar —justificó.

—Un día vas a llevarte un buen susto, Cryo. 

—¿Por qué? —Kara se mordió la lengua. Al fin y al cabo, era un pequeño e inicente niño. Este frunció el ceño ante el silencio de ambos—. ¡Unos padres que guardan secretos no pueden ser buenos padres! —exclamó, enfadado.

—¿Y si un día descubrieses el plan maestro de un líder de la mafia? Te convertirías en cómplice si no lo cuentas pero en su objetivo si vas a la policía con esa información. ¿En ese caso qué? —tramó Rocinante con dos dedos bajo su barbilla, haciéndose el pensativo. 

—No sé qué significa "cómplice" pero mi trabajo como presidente sería perseguir a los malos y acabar con sus planes. Solo o acompañado —Acompañó la explicación con golpes de su puño en su palma abierta. No había dudado ni un segundo a la hora de decidirse.

—Tú también luchas por un mundo mejor, ¿eh? —El gran rubio le revolvió el pelo al pequeño castaño, que protestaba por la fuerza que tenía—. Kara-chan, ¿te apetece acoger a otra causa perdida por la libertad en tu casa? 

Cryo abrió los ojos por la sorpresa y miró fijamente a los castaños de Rocinante, que solo esbozaba una pequeña sonrisa orgullosa—. Aquí la única causa perdida soy yo, incapaz de decir que no al primer niño que me ha hablado —respondió Kara, imitando al huérfano mirando con sus ojillos verdes húmedos y emocionados a los de su novio. Cuando lo veía así no podía evitar enternecerse, y le dio un pequeño beso en los labios antes de ponerse de pie de nuevo. Le extendió una mano y él dudó si hacerle caso, mirando hacia sus amigos del centro de adopción.

—Los presidentes también necesitan una familia que los quiera, Cryo —Y agarró por la cintura a su novia, pegándola a ella y deslizando sus dedos por los de ella, extendiéndose a su alrededor por lo grande que era. Una palma envolvió el dorso de otra mano y esperó por aquella diminuta que faltaba en esa ecuación de tres... que por fin se cumplió.

Retazos; One Piece x OCDonde viven las historias. Descúbrelo ahora