Smoothie

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Debido a que estoy en el último mes de semestre y a que quiero intentar empezar la One Piece Week de julio, este libro quedará un mesecito en pausa. Disfrutad del relato mientras tanto.

Gay panic.
Smoothie x Gwen.
AU universitario.

Gwen apretó contra su pecho la carpeta con los apuntes que había tomado del proyecto. Admitía que su profesor nunca había sido del todo puntual, pero aquello la dejó intranquila. Sí; él había entrado en su despacho a la hora en vez de entrenerse en la cafetería, pero jamás pasaba tanto tiempo encerrado con uno de sus alumnos.

La joven apretó sus labios y decidió poner la oreja por si escuchaba gritos o algo indecente que la hiciese huir de allí y consultarle sus dudas sobre el trabajo de fin de grado en otro momento. Se acercó un par de pasos a la puerta, notando una voz y, de repente, la puerta se abrió.

Era uno de sus compañeros de clase. La observó con una mueca de desconfianza, consciente de que había estado espiando. Ella se sonrojó al verse descubierta—. ¡Hola, Kid! No sabía que estarías por aquí.

—Si lo supieses, me preocuparía —replicó con una sonrisa socarrona. Antes de que Gwen pudiese siquiera corregirse, señaló a su espalda con el pulgar—. Hoy ha llegado una sorpresita. Pórtate bien y disfrútala.

Y una vez dicho esto, despareció por las escaleras que daban a la zona de aulas de la facultad de Comunicación Audiovisual. La estudiante no comprendió bien sus palabras, pero al fijarse en el interior del despacho, ahora a su entera disposición, todo le quedó claro.

En vez de su director de tesis, estaba una mujer corpulenta y, según sus cálculos por lo que sobresalía de su escritorio de madera labrada, muy alta. Tenía la piel bronceada, los labios pintados de un suave color lila, el cabello cano y largo y el flequillo tapando uno de sus ojos azules y analíticos... que no habían perdido de vista todo lo que había pasado en la puerta.

La joven se sonrojó violentamente, no solo por ser descubierta espiando, sino por las palabras de Kid al despedirse o haberse quedado congelada en la entrada. Además, aquella mujer era tan seria y desconocida para ella que se sentía intimidada. Ella alzó una ceja, expectante, y Gwen por fin reaccionó y avanzó tras cerrar la puerta.

—Buenos días, señorita. ¿Tenía algún asunto pendiente con el señor Oden? —Su voz era sumamente autoritaria incluso con aquellas palabras tan formales y mecánicas. Apoyó la barbilla sobre los nudillos y los antebrazos sobre el borde la mesa; sus ojos azules no se despegaban de los suyos, de un color rosa pálido.

—Sí; nos habíamos reunido para trabajar con mi TFG. ¿Ha habido algún problema o...? No recibí ninguna respuesta que me indicase que la cita estaba cancelada.

—¿Cuál es su nombre?

—Gwen Duke.

Ella asintió y comenzó a echar un vistazo a un gran archivador que reposaba sobre la mesa. Cuando encontró su ficha, volvió a asentir. Gwen se puso nerviosa pensando en lo que podría haber escrito de ella aquel profesor—. Ha tenido problemas familiares, así que ya no podrá encargarse de tutorizar su trabajo. En su lugar, yo, Smoothie Charlotte, me encargaré de ocupar su puesto. No habrá más cambios en lo que queda de semestre, así que no tenga miedo a una nueva adaptación. Es una suerte que la sustitución haya sucedido en una fase tan temprana, ya que tendremos más tiempo para indagar en su tema sin lagunas de información por mi parte.

Gwen nunca había escogido a Oden como su tutor del TFG. Con sus notas mediocres, tuvo que adaptarse a los departamentos que quedaban disponibles. Y no odiaba a Oden o era un mal profesor como tal..., pero se dispersaba con facilidad y sus técnicas eran muy poco ortodoxas, por lo que jamás se sentía con seguridad a la hora de llevar a cabo un enfoque teórico. En cambio, aquella mujer parecía ser profesional, precisa y directa. No sabía si aquello la agobiaría más o menos si subía el nivel de exigencia, pero por lo menos sabría que iba por el buen camino con su trabajo.

En un tic nervioso, la estudiante revisó su coleta y volvió a atarse el largo cabello rosa mientras Smoothie le proporcionaba las primeras explicaciones del proceso. A pesar de todo lo anterior que había pensando, ella se encontraba en un gran aprieto: estaba sufriendo de gay panic. Esa mujer era bellísima, tenía una voz elegante y grave que la encandilaba y, además, sus lecciones eran maravillosas. Aunque su rostro no fuese el más expresivo del mundo, trataba de acercarse a ella y hacerle la experiencia más llevadera.

Pero no lo era. Gwen ya se consideraba tímida de por sí y podía esconderse en ello, pero a cada segundo que pasaba, su piel ardía con mayor intensidad y era incapaz de mirarla a la cara. Las manos le temblaban sobre la falda y sentía el sudor escurriéndose por sus palmas apretadas entre sí. Sabía que estaba siendo demasiado obvia, que aunque su profesora diese por hecho que era heterosexual —como hacían todos los seres humanos de esa orientación— algo extraño comenzaría a pensar si seguía encerrándose en sí misma por lo preciosa que era, lo bien que olía y lo conmovedora que era su voz.

—¿Tiene bibliografía suficiente para realizar el trabajo?

—¿Eh? —Smoothie enarcó una ceja y Gwen regresó al mundo real antes de que pudiese molestarse por no prestarle atención?—. ¡Sí, sí! La tengo aquí apuntada.

—¿Me deja echarle un vistazo? Quizá pueda ayudarla con la selección.

Con los nervios, Gwen casi le lanza la carpeta al resbalársele de los dedos, pero la agarró a tiempo y buscó en su interior la última página, donde tenía todo apuntado, y se la extendió—. Fue una nota rápida, así que no apunté algunos datos de la cita... —se excusó. Smoothie ni siquiera pareció notarlo, pero no quería que creyese que aún no sabía hacer citas bibliográficas en cuarto de carrera.

—Tenga cuidado con estos dos autores, ya que dependiendo del momento de su desarrollo académico alcanzan perspectivas opuestas. Quizá algunos de los datos que emplee ya estarán rebatidos por ellos mismos, así que le recomiendo que busque algo más reciente también, aunque sea para echarle un vistazo. Oh, y también apuntaré aquí un par de revistas que publican material que puede serle de utilidad para el proyecto.

Gwen asintió, como si ella le estuviese pidiendo permiso y no estuviese escribiendo en el folio mientras hablaba. Su caligrafía parecía cursiva, con letras curvas y delgadas que resultaban sumamente bellas a medidas que se encadenaban. Resistió como pudo la necesidad de observar aquellas manos morenas y fuertes que se tensaban con cada movimiento de muñeca.

—¿Tiene a mayores alguna pregunta o duda sobre algo referente al TFG?

—No, la verdad.

—Pues entonces demos por finalizada la reunión. Dentro de una semana le mandaré un correo preguntando si el trabajo está bien encaminado. Tenga un buen día.

Y tan pronto como empezó, el embrujó explotó cual pompa de jabón. Gwen revisó la hora en su móvil una vez estuvo fuera de su despacho y otro estudiante entró en su lugar. Había estado allí dentro media hora y ni siquiera lo había notado... ¿Tendría que sufrir tanto en cada una de las reuniones que se sucederían?

Gwen ni siquiera sabía si lamentaba aquel cambio porque su mente no dejaba de pensar en cuál sería la próxima vez que contemplaría la belleza de aquella mujer que la había dejado embobada de manera irreversible.

Retazos; One Piece x OCDonde viven las historias. Descúbrelo ahora