Paternidad.
Borsalino x OC.
AU contemporáneo.
Los últimos escalones a su piso se hicieron angostos y crueles. Su trabajo como policía, aunque todo el mundo lo tomase como un paseo, implicaba pasar horas y horas extra presenciando las confesiones más variopintas y documentando los crímenes más extravagantes. Borsalino no tenía nada que envidiarles a los médicos de urgencias; las anécdotas eran lo que nutrían y hacían más llevadero —y fatigante— el oficio.
Y como vivía en una tercera planta creía poder subir andando sin dificultades, pero estar llegando a la cuarentena estaba pasando factura. Suspiró como un viejo en cuanto ascendió el último escalón. Poder ver la puerta de su piso lo recargó con una pequeña dosis de energía y buscó con ahínco las llaves en su maletín de cuero. A pesar de hacerlo con antelación, solo logró identificarlas cuando cayeron al suelo y resonaron con aquel tintineo metálico que tan poco le gustaba.
Cuando por fin consiguió entrar en su morada, el aire pareció reconfortarlo. No dudó en tirar en el sofá del salón —lo primero que se encontraba al entrar— su americana amarilla, su corbata verde y el propio maletín. Con su cuello liberado de semejante presión, se decidió a prepararse algo de comer. El piso estaba tan silencioso que podía imaginarse que no había nadie allí; o se hacía la cena él o dormiría con hambre.
Y sobre todo en medio de las extrañas circunstancias en las que se encontraba.
Algo de pasta con atún, tomate y huevo sería suficiente para él. Tampoco le apetecía preparar nada elaborado a aquellas horas de la noche. Rebuscó en los estantes cada uno de los ingredientes que necesitaba y, al intentar sacar una lata de atún del mueble de las conservas, todas las demás cayeron en el proceso. El ruido que hizo fue sordo pero intenso, por lo que se imaginaba que, si nadie protestaba ante ello, era cierto que no había nadie en el piso.
Se fijó en la hora de su reloj por inercia mientras esperaba a que la pasta y los huevos se cociesen. No era común que su novio estuviese fuera a esas horas los lunes. Era demasiado temprano para estar de fiesta, aunque quizá podía estar tomando algo en algún bar cualquiera con sus amigos. La opción no le pareció descabellada, pero ni siquiera le había dejado una nota o un mensaje sobre ello. Borsalino se permitió resoplar. Aquello no le dio buena espina.
A pesar de todo, prefirió seguir tranquilo y que su mayor preocupación fuese cómo de cocidos le apetecía que estuviesen los macarrones, un tema que era bastante complicado como para distraerse con otros menesteres.
Al final se sintió decepcionado consigo mismo. El punto de cocción fue el perfecto, pero se había pasado con la sal. Y eso ya no tenía solución. Cenó porque tenía que cenar y limpió la cocina porque tenía que hacerlo. Y quitó sus cosas del salón por la misma razón. Al entrar en su habitación ya tuvo claro que aquella sería una mala noche.
Su novio estaba allí durmiendo dándole la espalda. La luz estaba apagada, la persiana estaba bajada y la ventana, cerrada. Borsalino volvió a fijarse en la hora en su reloj y confirmó sus sospechas.
—Déjate de juegos, Otto. Sé que estás despierto —comentó con molestia. Sin esperar una respuesta, fue guardando su ropa en el armario y sacando el pijama a cuadros que guardaba bajo la almohada—. Cuando duermes sueltas unos ronquidos adorables, como el ronroneo de un gato. Y ahora hay demasiado silencio como para creérmelo…
—¿Cómo voy a poder dormir con el ruido que haces siempre, Kizaru? Cállate de una vez y apaga la luz.
—Dios, eres como un niño… ¿No sabes hablar las cosas y dejar de montar una escena excesivamente dramática? Al final te irritas más que mi jefe…
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Retazos; One Piece x OC
Fiksi PenggemarColección de one-shots de One Piece con la inclusión de OC. Puede haber parejas de todo tipo. ©Los OC me pertenecen íntegramente y no se permiten copias de los mismos, incluidos los relatos en los que aparecen. © Los personajes de One Piece pertenec...
