A medida que la Gala se iba acercando mis nervios se desataban más. Ya era lunes, faltaban dos días y probablemente iba a ser yo quien se fuera.
- Pero vamos a ver Carlos, estás to bueno y cantas que flipas, ¿cómo no te vas a quedar?.- soltó María mientras les comentaba lo doloroso que iba a ser irme a ella y a Alba.
- Eso Carlos... seguro que no te vas.- afirmaba la del pelo blanco.
Sonreí falsamente y nos quedamos en silencio con el sol en nuestras caras, eran escasos los rayos que podían rozarnos desde la terraza, pero los disfrutábamos muchísimo.
Me levanté y me dirigí a la sala de ensayo, tenía que repetir Tip Toe más veces.
Si en verdad me iba, quería largarme con una actuación increíble. Quería darlo todo.
Pero mis planes se chafaron cuándo vi a Julia en un box, no podía no entrar.
- Hola, Julita.- la saludé.
- Hola Gordi.
Estaba cantando su canción, aún no me la había cantado entera nunca y tenía muchísimas ganas de escucharla.
- Pasaba por aquí por casualidad y ha dado la casualidad que te he pillado cantando una canción maravillosa que todavía no me has tocado entera.- le dije en broma.
Me sonrió muy tiernamente y poco tardo en acceder.
Se sentó tras el piano y cogió su guitarra.
Me quedé embobado mirándola mientras me la cantaba, el modo en que su cabello caía sobre su cara mientras ella cantaba, era magia. Ella en sí lo era.
Al terminar sonrió, no se daba cuenta de que ya era una artista, y mejor que ninguna.
- Wow, es increíble, aún no hemos salido de aquí y ya tienes un disco.
- Anda exagerao! Aún me falta un montón...
- ¿No te das cuenta de lo bonita que es?
- Carlos, no me regales los oídos, porque... no.
- No te los regalo, es que es cierto.- comenté y tras eso, le di un abrazo.
- ¿Me dejas grabarla?- le pregunté.
- No... ahora no.
- Venga, que seguro que me voy y quiero tenerla.
- No te vas a ir...
- Bueno, da igual... -respondí para dejar el tema.
Nos miramos a los ojos profundamente, incluso quieta y sin hablar era arte puro.
La abracé, quería tenerla cerca de mí en todo momento.
Empecé a hacerle nuestra broma de "Mira cuántas cosas te pasan a la vez!" que tanto nos gustaba y, entre risas, nos sentamos en el suelo cogidos de la mano.
- ¿No tienes muchísimas ganas de las firmas?- preguntó ella sonriente.
- Si me quedo, sí.
Rodó los ojos.
- ¿No íbamos a cambiar de tema?
- ¿No ibas a dejarme grabar la canción?
Y le di un abrazo.
Era increíblemente difícil no besarla durante el 24h.
