Me desperté en el hotel al lado de Dave, había bebido bastante la noche anterior, pero me acordaba casi totalmente de lo que había pasado, y la resaca tampoco era enorme.
Cuando me levanté de cama, mi acompañante aún seguía durmiendo.
A mi nunca me había gustado madrugar, pero desde que estaba en la academia, no paraba de hacerlo.
Me metí en la ducha, el agua, poco a poco, fue calmando el poco dolor de cabeza que tenía, aunque no del todo. Cuando mi baño había terminado, me envolví en una toalla y salí del WC.
Me encontré a Dave mirando el teléfono, estaba muy sonriente. Al verme, habló:
- Mira.- comentó señalando su teléfono.- nuestro shippeo sale en la prensa.
Los dos comenzamos a reírnos, sabíamos que era cuestión de días que lo de ayer saliera a la luz, y nos hacía mucha gracia.
- Hablando de ayer...- le dije con intención de sacarle la información que me debía.- ¿qué más ha cambiado desde que estoy dentro de la Academia?
Dave suspiró, parecía peliagudo lo que me iba a contar en ese momento.
- Pues... El novio de Julia ha huído a Canadá.
Me reí y, a medida que la cara de Dave cada vez era más incrédula, más me reía yo.
Cuando mi ataque de risa frenó, le expliqué que ya lo sabía, que se lo habían dicho a Julia en las firmas.
Estuvimos hablando un rato sobre el tema y, al cabo de un rato, nos llegó un mensaje a los dos.
¡El día del cumpleaños de Julia íbamos a poder visitarlos!
Los dos nos quedamos mirándonos con cara de alegría, aunque también estábamos estupefactos. Teníamos muchísimas ganas.
- Oi, oi, oi... ¡Qué vas a ver a tu Julita!- comentó Dave.
Sonreí. Estaba tan feliz... había pasado un día y ya la añoraba muchísimo.
Por otra parte, tendría que comprarle un regalo a Julia, ¿qué podría hacerle?
