Empezamos a cocinar macarrones gratinados entre los dos.
- Pero... ¡qué mal que cocinas!- le dije para picarla.- Mira, mira... ¡qué desastré!- comenté señalando lo que había hecho ella.
- Pero si soy toda una chef...- me respondió.- tendrías que aprender de mi Carlos Right.
Los dos comenzamos a reírnos y metimos la comida en el horno.
Mientras se calentaba nos sentamos en el sofá.
- Pensé que durante estos meses mejorarías.- me dijo.- pero sigues siendo igual de feo.- argumentó dándome un pequeño golpe en la nariz.
Rodé los ojos.
- A ver... Tendremos que practicar para esta noche, ¿no?- cuestioné cambiando de tema.
Ella me sonrió y se dispuso a coger su guitarra, que había traído desde San Fernando.
Empezamos a cantar nuestra canción juntos y, la rematamos con un beso en los labios.
- Pero esta noche contrólate.- le aconsejé.- ya sé que soy irresistible, pero si me besas luego en las entrevistas no vas a poder decir que estás soltera.
- Mira que eres tonto...- respondió.- no me va a ser difícil controlarme.
- Ah, ¿no?- le cuestioné para retarle.
- Nada.
Me acerqué a ella y acaricié su cara, cada vez acercándome más a sus labios.
Aunque yo deseaba besarla con todas mis fuerzas, esperé, retándola y, cuando por fin se rindió y se lanzó a mis labios, continué su beso pasionalmente.
No podía evitarlo, llevaba mucho tiempo sin tenerla cerca.
La tiré- intentando no hacerle daño- contra el sofá y me tumbé encima de su cuerpo.
Empecé por besar sus labios y, después, todo el cuerpo que su ropa dejaba al descubierto.
Eso, antes de arrebatarle el top, porque una vez hecho, no me hizo falta esquivar su vestimenta.
Pero, de pronto, algo nos frenó.
Fue ella la primera en darse cuenta,la primera en frenar toda la pasión que, en cuestión de minutos, se había creado.
- ¡LOS MACARRONES!- chilló al notar un pequeño olor a chamusquina.
Los dos fuimos corriendo a la cocina para comprobar que, efectivamente, nuestra comida, estaba completamente quemada.
