- Carlos yo... Lo siento de veras...
Si hubo un momento dentro de la Academia en el que no supiera qué hacer, era ese.
Estaba completamente perdido.
- La he cagado... las cartas... Jolin, ¿Por qué las has leído?
- Quería buscar "La casualidad".- admití.
Suspiró.
- No sé por qué lo hice. No eran ni siquiera a él, eran para comunicarme con mi familia a través de él. Yo... pensé que estabas con Alba y... perdóname... Pensé que me ponías los cuernos..
La miré a los ojos, un mechón de pelo le ocultaba el izquierdo, se lo aparté.
- Te quiero muchísimo Julia... pero no sabes lo mal que lo he pasado...
- Yo también lo he pasado mal pensando que estabas con ella...- dijo trabándose .- muy mal.- continuó casi llorando.
- Jamás te haría eso. Dios mío... lo siento.
Nos fundimos en un abrazo. Lo único que después de tanto tiempo necesitaba, era sentir de nuevo la sensación de calidez que desprendía su cuerpo, la sensación de sus manos trepando por mi espalda hasta acariciar mi nuca.
La echaba tanto de menos...
Era tóxico pensar que haría cualquier cosa por ella, pero yo sabía que ella solo buscaría el bien en mí.
- No quiero que te vayas.- me dijo casi entre sollozos.
- Tranquila, no me voy.- le respondí.
Aunque sabía de sobra que yo iba a ser el siguiente en despedirse de sus compañeros, fuera de la Academia, no iba a dejar de estar con ella ni un minuto.
- Te quiero Carlos.- añadió sonriendo.
- Yo si que te quiero, locuela. - contesté sincero.
Y es que, con solo mirar sus ojos, sabía que era la mirada que quería ver cada mañana al despertarme, por el resto de mi vida.
Y me daba igual el resto de cosas. Me daba igual.
Lo que más me importaba, era seguir con ella cada día que me quedase.
Estas semanas las habíamos llenado de toxicidad, pero ya se había acabado todo. La quería con mi alma, y ella a mi. Y eso era lo importante.
Y me di cuenta, que por muchas dudas que tuviera a lo largo de mi vida, a partir de ahora, ella iba a ser la única cosa que tendría clara.
