CAPÍTULO 9. ATAQUE

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Caleb Jazub

Vuelvo a revisar mi reloj, ya han tardado bastante desde que se fueron a hablar en privado, no puedo entender qué es eso de lo que tienen que hablar que tardan demasiado, mis sienes comienzan a palpitar y evito llevarme la mano a la cabeza.

- Te va a dar tortícolis – dice Alexander.

- Cierra la boca – digo mientras tomo mi café.

- Desde que se fueron no dejas de ver a esa dirección, relájate un poco hombre – me dice y yo lo volteo a ver.

- Estoy relajado, ¿no estás viendo? – se ríe irritándome más.

- Claro, y por eso has revisado tu reloj unas cien veces en estos minutos – le aviento la cuchara a la cabeza y es cuando por fin cierra la boca.

- Solo soy precavido, ¿no crees que Dave podría decir cosas que no debe? – le pregunto a mi padre.

- No, tanto Dave como yo nos hemos esforzado para que ella no estuviera implicada en nuestros asuntos, por eso no nos acercamos en estos años.

- Pues creo que tanto esfuerzo no les sirvió de mucho que digamos – dice Alexander sobando su frente.

Abro la boca para responder, pero me detengo cuando Rateel y Dave se acercan a nosotros, están conversando sobre algo, ella tiene su cabeza agachada mientras asiente y eso me hace fruncir el ceño. Al llegar a donde estamos nosotros no mira a nadie, toma sus lentes de la mesa y antes de colocárselos, alcanzo a ver sus ojos hinchados "estuvo llorando".

- Gracias por la invitación y la oportunidad de conocer a Dave, señor Jazub, pero debo irme – le dice a mi padre con voz ronca.

- Fue un placer que vinieras, uno de mis chicos te llevará a casa, no te preocupes.

- Yo la llevo, tengo asuntos que atender, nos vemos después – me levanto de la mesa y camino antes de darle la oportunidad de renegar.

Llego a la entrada y mi Jeep Wrangler negro ya se encuentra ahí, espero a que llegue y en cuanto se acerca, le abro la puerta. Esta vez conduciré yo, mientras mis escoltas nos siguen. Durante el camino la noto ausente y ese hecho me desagrada. Respiro hondo y aprieto mis manos en el volante cuando ni siquiera levanta la vista para ver a los alrededores, no ha notado que no le puse nada en la cabeza.

El silencio comienza a irritarme, no irla parlotear me lleva a ser yo quien inicie la conversación.

- ¿De qué estuvieron hablando ustedes dos? – le pregunto.

- Asuntos personales – es lo único que responde.

- ¿Te ayudó en algo lo que te dijo?

- ¿Y eso te importa porque...? – de reojo observo como me voltea a ver.

- Solo quiero saber si fue de ayuda lo que dijo, llegaste con los ojos hinchados, lloraste – volteo a verla y se retira las gafas mostrándome sus ojos rojos, algo en mi interior se remueve – debió ser algo fuerte como para que lloraras.

- Lo fue, a decir verdad no me esperaba nada de ello, si soy sincera ni siquiera lo hubiera podido imaginar – respira hondo y recarga su cabeza en el asiento.

Decido no decir más y dejarla analizar todo, el silencio que se ha formado no es incómodo y también me permite pensar en mí en el siguiente paso de mi plan. Me enfoco en la carretera frente a mí, no muchos autos la frecuentan y el que una fila de camionetas venga del lado contrario me parece sospechoso, y no soy el único ya que Rateel se endereza en su asiento y dirige su mano derecha a su espalda.

KrovozhadnyyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora