CAPÍTULO 47. TATUAJES

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Rateel Maddcro

Han pasado tres semanas desde que desperté en el hospital, tres jodidas semanas donde no he podido salir siquiera al puto patio. Cuando desperté en aquella habitación vi a mi alrededor y me encontré con la señora Jazub dormida a lado mío, me dio un vuelco en el estómago en cuanto la vi.

Antes de que pudiera preguntar me dijo que Caleb se encontraba haciendo negocios en no sé dónde y tardaría unos días, pero no, han pasado semanas. En lo que a mí respecta se puede ir al carajo. Han pasado muchas cosas desde que volví a la mansión, como el hecho de que Erick y Dave volvieron de la muerte; estuve a punto de regresar al hospital.

Estaba medio drogada con los efectos del medicamento en mi sistema, así que lloré como una cría pensando que venían por mí para llevarme con ellos, si, fue humillante. Después de esa escena, me llevaron a mi habitación y pude hablar con ellos una vez que la medicación pasó. Me contaron cómo fue que están vivos y lo que tuvieron que pasar.

En cierto punto Dave se fue para continuar con sus rondas de seguridad, mientras que Erick se quedó conmigo para platicarme a detalle lo que pasó. Mientras me contaba todo, sentía como la sangre en mi cuerpo hervía, me relataba cómo estuvieron a punto de abusar de él y quise vomitar, me dio el nombre del líder y los planes que según tiene para mí.

Desde ese entonces la paso cerca de mis amigos, me hacen compañía y de vez en cuando me persiguen para evitar que escape de la mansión.

- ¿Puedes quedarte en cama? Carajo Rateel, las indicaciones del médico fueron exactas – me regaña por enésima vez Alicia.

- Estoy recuperada en su totalidad – salgo del armario una vez vestida y veo a los tres sentados en mi cama – no tiene sentido estar acostada si ya estoy bien.

- Al menos cumple con este día en cama – insiste, amo a Alicia, pero su instinto de mamá oso a veces es asfixiante.

- Relaja el culo Alicia, ella ya está bien y sabes que no hay nada que podamos hacer para detenerla – habla Fernanda mientras suspira.

- Mejor hablemos de otra cosa, tengo algo que mostrarles – menciona Erick y se levanta para ponerse frente a nosotras.

Se quita la camisa y su torso bien definido queda a la vista, los moretones ya casi no se notan. Nos sonríe con malicia y algo me dice que estoy a punto de presenciar una estupidez. Levanta su brazo izquierdo y se pone de costado, ahogo un jadeo y a mi lado escucho las expresiones de las demás. Tiene un tatuaje por debajo de su pectoral, era un plan que habíamos realizado entre todos nosotros en una noche donde nos pusimos ebrios.

Acordamos que cuando uno se lo hiciera, por automático el resto tendría que hacérselo y ahora que Erick lo tiene, las tres tendremos que hacernos lo mismo.

- ¡No mames! ¡¿Cuándo pasó eso?! – habla Fernando al tiempo que Alicia se lamenta.

- ¡Valió madre! – se deja caer en la cama y se tapa el rostro con las manos, yo suelto una carcajada disfrutando del momento.

- Ay ya, ni se quejen que esto lo acordamos entre todos – se defiende.

- ¿Estás de acuerdo que en ese momento no éramos conscientes? Estábamos hasta el culo – Alicia le arroja una almohada.

- Ni tanto, no exageren – me río mientras tomo las llaves de mi auto.

- Fernanda mató mi planta cuando cayó encima de ella al intentar bailar, Alicia parecía venado recién nacido cayéndose porque si y tú, mi amigo, le jugabas al hetero ligando con mi vecina – señalo a cada uno.

- Era una persona muy agradable – se defiende.

- Erick, era una señora de 65 años – salimos de la habitación y vamos a las escaleras.

- Eso no le quita lo agradable – seguimos hablando y cuando llegamos a la mitad de las escaleras, choco con la espalda de Alicia.

Estoy a punto de preguntarle porque se detuvo y la veo mirar al frente, sigo su mirada y me doy cuenta del motivo. Por la puerta entran Caleb, Alexander y Eiden, los señores Jazub les dan la bienvenida mientras que nosotros no nos movemos.

Les hablé de lo que vi en su oficina al contarles cómo salí herida, por lo que los tres lo miran con seriedad. Sienten nuestras miradas y voltean a vernos, acentuando el silencio.

Esto se me hace estúpido, suspiro ruidosamente y volvemos a bajar las escaleras, Erick me da su chaqueta para ponerse la camisa mientras seguimos hablando. Antes de poder siquiera tocar la puerta nos detienen.

- ¿A dónde van? – pregunta Caleb mirándome fijamente.

- Por ahí, celebraremos que salgo de mi jaula porque un imbécil me mantuvo encerrada – respondo regresándole la mirada.

- No exageres – voltea los ojos y se toma el tabique – no saldrás, tenemos cosas de que hablar, muévete a mi oficina y espérame ahí.

- Tu tía – habla Fernanda en español – ¿quiere algo más su majestad?

Nos reímos de lo que dice y la señora Jazub mira a Caleb de forma represiva, lo ignoro por completo y abro la puerta para que salgan, cuando estoy a punto de salir me toman por el brazo y me giran bruscamente.

- ¿No escuchaste? – miro su mano que aún sostiene mi brazo y después giro a su rostro, toma aire y me suelta – hablo enserio, tenemos que hablar.

- Será cuando llegue, ahora mismo estoy ocupada.

- Deja tu puta actitud de adolescente y trae de regreso a la adulta, te recuerdo que trabajas para mí – lo ignoro y me doy la vuelta para ir a mi auto.

- Regreso en unas horas, cuando vuelva escucharé lo que tienes que decirme – me mira enojado, detrás de él aparecen Eiden y Alexander – denle su biberón al bebé antes de que haga berrinche.

Enciendo el auto y arranco, por el retrovisor veo como se pone a gritarle a sus hombres mientras señala por donde me fui, pedirá que me sigan y le informen a donde vamos. Manejo por veinte minutos mientras dejo que pongan lo que quieran de música, al llegar abrimos las puertas del auto, pero no bajamos.

- ¿Qué hacemos aquí? – pregunta Fernanda.

- No creo que a comprar mariscos – habla Alicia viendo el logotipo.

- Llegó la hora, nenas, andando – les hablo y nos encaminamos al lugar.

Akula: Tatu salón "Tiburón: tienda de tatuajes".

Entran al lugar y antes de que yo cruce siento una mirada en mi espalda, me detengo y lentamente me doy la vuelta. La sensación de sentirme observada se queda, pero no logro ver a nadie, miro al edificio enfrente de mí y me doy cuenta de que solo puedo ver mi reflejo, pero no hacia adentro.

Me aseguro de sentir mi arma en la cinturilla de mi pantalón y sonrío a mi reflejo, siendo consciente de que alguien me observa detrás.

- ya skoro poymayu tebya"te atraparé pronto" hablo en voz baja, espero haya leído mis labios, y sin más, entro al local.


Capítulo editado.

Besos en las nalgas, chao.


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KrovozhadnyyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora