CAPÍTULO 46. ITALIA

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Caleb Jazub

Después de escuchar su historia de cómo sobrevivieron, se acerca a darle un beso en su frente y yo analizo todo desde cero.

- ¿Qué hizo? – pregunta y sé bien de qué habla.

- Entró a una casa de seguridad y mató a todos los hombres ahí dentro – cierra los ojos y niega con la cabeza – decapitó a uno de ellos y retó al jefe de Chicago.

- Marcus McCall – respira hondo – debemos mantenerlo alejado de ella.

- ¿Por qué? – el nombre no me suena, pero lo dejo de lado por ahora.

- No tiene planes muy buenos si la llegan a atrapar – acaricia su rostro y las ganas de darle un manotazo me abarcan – ¿Por cuánto tiempo estará así?

- Aún no sé cuándo despertará, pero no puede verte, le acaban de cerrar la herida y verte le causaría mucha impresión.

- Lo sé, estaré con las chicas, seguramente Alicia se desmayará.

Ambos salimos de su habitación y nos dirigimos a la mansión, dejé a media docena de hombres por si pasaba algo. Al llegar la rubia se desmaya y la otra amiga se queda en shock, yo por otro lado paso de largo y me voy a mi habitación, estoy agotado.

-&-

Luego de haber dormido por 4 horas, estaba en camino al área de reuniones, compré la mansión a un kilómetro de la mía para mantener a mis hombres en ese lugar y realizar las reuniones de la mafia. En el lugar ya me esperaba Alexander y Eiden, tendríamos que ir a Italia para negociar una posible alianza temporal en caso de que las cosas con Chicago escalen.

Había ordenado a mi grupo de hackers investigar acerca del tal Marcus McCall y para mi sorpresa, es el hijo del anterior líder. No se sabe mucho acerca de cómo fue su sucesión o lo que pasó ahí, pero no me gustó para nada lo que él está haciendo.

No estaría aquí cuando despertara, pero una vez la dieran de alta, ordené a mis hombres que la recluyeran en la mansión y no permitieran que saliera bajo ninguna circunstancia. Probablemente me maldiga por varias semanas y su enojo crezca después de lo que vio en mi oficina, pero lo resolveré cuando regrese.

Después de tres horas y media de vuelo, llegamos a Milán, Lombardía, lugar donde residía la mafia italiana. Hemos mantenido negocios por varias generaciones y aunque hubo una época donde las cosas se pusieron densas, se lograron limar asperezas; recién había nacido, supe de ello por las historias y los registros que mi padre tenía.

Al llegar a la mansión de los señores Lumbardini ya nos esperan fuera, es un matrimonio algo viejo, se supone que tenían herederos, pero algo sucedió, supongo que están entrenando al futuro heredero o heredera de la mafia. Aquí no hay distinciones en cuanto al sexo.

- Benvenuti in Italia"Bienvenidos a Italia" asiente con la cabeza a modo de saludo.

- Gracias por recibirnos de improvisto, lamentamos los inconvenientes – se disculpa Eiden.

- Por favor, pasemos a mi oficina – los cinco nos dirigimos al interior de la casa, hasta que voltea a decirle algo a su esposa y ella cambia el rumbo.

Llegamos a una oficina grande, durante el camino hacia aquí, pude observar la seguridad del lugar. Había hombres rondando por los alrededores y también por dentro de la mansión, siempre estaban al pendiente de cualquier situación.

- Bien caballeros, por favor tomen asiento y comencemos con esto, tengo asuntos que atender más tarde – tomo asiento frente a él.

- Debido a las conexiones que tenemos y los negocios exitosos que hemos conservado a lo largo de las generaciones, solicito una alianza temporal – me mira analítico, lleva décadas en el poder, es sencillo para él leer a las personas.

- ¿De qué me serviría a mí una alianza? ¿Qué gano yo? – cuestiona.

- Supongo que está enterado de la situación en Estados Unidos – habla Alexander – las cosas están así, el líder de la mafia de Chicago mandó a sus hombres a matar al Boss de la mafia rusa en su propio territorio.

- Debe haber un motivo de por medio, ¿no es así? – se acomoda en su lugar.

- Lo hay, una de mis integrantes de la mafia masacró a más de 15 hombres ella sola y retó al líder – su ceño se frunce.

- Supongo que no es lo único, debió de haber más motivos detrás de ello.

Me limito a asentir sin querer hablar más de ello. Tengo en claro cómo se detonó todo.

- Eso es un gran problema, pero de nuevo, ¿qué gano yo? – me sonríe.

- ¿Qué quiere a cambio? – se lo piensa y después de un tiempo, esboza una sonrisa.

-&-

Luego de 2 horas de negociación, logramos pactar el acuerdo. Oficialmente contamos con el apoyo de Italia para la cacería de ratas, esto facilita más las cosas. Aprovechamos que tenemos el jet para viajar a otros lugares donde tenemos negocios pendientes, hago una llamada a Rusia antes de abordar y me informan que ya ha despertado.

Pregunto su estado y me dan un informe completo, después de que llegara a casa le mencionaron que estaba recluida en la mansión por órdenes mías y justo como lo predije, comenzó a maldecirme en todos los idiomas posibles.

Llegamos a Bolivia y enseguida los hombres que dejé aquí nos reciben. En este lugar tenemos una rebelión en contra nuestra, un grupo de insurgentes ha metido la pata robando un cargamento y queriendo vender nuestras propias armas en nuestro propio territorio.

No sé cuánto tiempo me llevará resolver las cosas aquí, recibo llamadas de Rusia diariamente informándome de cualquier cosa y también sobre la búsqueda de los infiltrados restantes. La sangre tarde o temprano va a correr, solo nos queda prepararnos para el siguiente movimiento en el tablero.


Capítulo editado.

Besos en las nalgas, chao.


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KrovozhadnyyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora