CAPÍTULO 17. RUSIA

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Caleb Jazub

Luego de nueve horas de vuelo, por fin llegamos a Moscú. Poder abordar mi jet privado en New York fue un jodido problema, empezando por tener que subir a la fuerza a Rateel al auto y finalizando con cargarla yo mismo hasta el avión. Entre mis planes estaba el que viniera con nosotros a Rusia, pero definitivamente no de esta manera.

Es justamente lo que me tiene de malas, que mis planes no se hayan llevado a cabo como yo lo quería; aunque los planes no hayan cambiado, solo tendré que adelantarlos más de lo esperado.

- ¿Puedes quitar esa cara de estreñido? – Alexander me da un golpe en el hombro – te recuerdo que esto fue tu idea.

- No necesitas recordármelo, aunque eso haya sido así, no deja de desagradarme este plan.

- ¿Por qué? – me pregunta cambiando su tono juguetón a uno más serio, solo lo miro de reojo – espero que llegando a casa me lo cuentes, no trabajes a mis espaldas.

- No diré nada aquí – susurro solo para los dos – pero tengo planes en mente.

- Que sorpresa – dice sarcástico – además, estarás más tranquilo si la tienes cerca – volteo a verlo para que cierre la boca.

"Boca suelta".

Antes de que pueda responderle se adelanta a la camioneta y le abre la puerta a Rateel, sigo sin entender desde cuando se tienen esas confianzas. Mi padre aborda su camioneta y cuando me dirijo a la misma Dave se acerca.

- Tu padre dijo que ustedes irán juntos, yo los llevaré, andando – él es el único que puede hablarnos de esa manera, después de todo, ha estado en mi crianza dentro de la mafia.

Las camionetas han sido modificadas a mi petición, por lo que también hay asientos enfrente de los traseros. Casi siempre viajamos los tres, el hecho de estar entre dos cabrones de proporciones anchas no me era cómodo. Alexander está a mi izquierda y enfrente tiene a Eiden, así que Rateel está enfrente mío.

- Rate, ¿Cómo es que pudiste dormir todo el vuelo? – pregunta Alexander.

- Las primeras dos horas pretendí estarlo para ignorar su presencia – responde con los brazos cruzados – luego de eso dormí las siguientes seis horas.

- ¿Cuántos idiomas hablas? – pregunta ahora Eiden a lo que volteo a mirarlo – ¿qué? Es un camino algo largo.

- Hablo cinco idiomas: español, italiano, alemán y ruso – se encoge en su asiento y subo la calefacción – el inglés es de nacimiento, claramente.

- ¿Has estado en Rusia? – pregunta Alexander y yo saco mi teléfono para atender mis asuntos.

- No, debo decir que me gusta el frío, pero esto es otro nivel – la observo de reojo estremecerse y me guardo las ganas de darle mi abrigo.

- Y no has visto nada, hay días más fríos en comparación a hoy – dice Alexander riendo.

- La noche es más fría en algunas regiones – dice ahora Eiden – tienes suerte de que en la que estaremos no lo sea tanto.

Alexander y Eiden comienzan a hablar entre ellos, Rateel mira por la ventana el recorrido. No sé si lo hará de manera inconsciente, pero se va acercando a mi poco a poco hasta dejar un palmo de distancia, el cual yo acorto al acercarme también.

- No te preocupes por el frío – murmuro solo para los dos.

- No lo hago, estoy pensando en otras cosas – me responde de la misma manera.

KrovozhadnyyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora