Rateel Maddcro
Decidí tomar un atajo oculto que vi en los planos, estaba desolado a excepción de los cadáveres en el suelo. Antes de poder salir, uno de los hombres de Yamamoto me cierra camino; con una navaja en la mano me mira como desquiciado, levanté mi arma y al momento de presionar el gatillo, esta no disparó.
Giré mis ojos y arrojé el arma. Apenas pude sacar mis navajas cuando corrió hacia mí, comencé a esquivar todos los ataques apenas, estaba cansada y no tenía tiempo para esto. Al tener dos navajas y él solo una, me agaché para evadir un golpe y giré sobre mi propio eje para encajar una en su muslo.
Cuando lo hice, comenzó a decirme un montón de cosas en su idioma, el cual no hablo ni por error.
- No hablo takataka – clavé mi cuchilla por debajo de su barbilla, matándolo al momento – no vaya a ser que invoque algo.
Saqué mi navaja y seguí corriendo. La mansión tiene tres pisos y cuando vi que estaba en el primero, solté un quejido "no me gusta este tipo de cardio".
Luego de tirar personas por las escaleras, vomitar en una esquina y casi colapsar, logré llegar a ellos. Caleb estaba disparando a un lado de Yahiko, los cuales estaban detrás de una barricada mientras Alexander, Eiden y Tanyiro lo hacían por los lados.
Solo faltaba uno. Kenji. "Hijo de la gran muralla".
Corrí hacia ellos al tiempo que uno intentaba llegar a Caleb.
- ¡Tenemos que salir de aquí ahora! – les grité mientras asfixiaba al idiota con mis brazos.
- ¿Por qué? – preguntó Alexander mientras disparaba.
- Fuimos traicionados, no somos el objetivo central – giré a la izquierda para tirar boca abajo al idiota, me senté en su espalda mientras unía mis manos bajo su barbilla y la estiraba hacia arriba.
- ¿Traicionados? ¿Por quién? – cuestionó Nakamura con un semblante serio.
- ¿Quién es el único que falta aquí? – pregunté cuando rompí el cuello del idiota.
Lo vi maldecir y ordenar algo en su idioma.
- ¿Cómo que no somos el objetivo central? – preguntó Caleb.
- Están en la mansión – obtuve la atención de Nakamura enseguida – señor, van tras de su hija y su mujer, las quieren atrapar, no podemos seguir perdiendo el tiempo, hay que irnos ahora.
Tomé a Caleb del brazo y lo obligué a correr a mi lado para bajar las jodidas escaleras "debo ponerlo a salvo". Miré sobre mi hombro, todos nos seguían mientras informaban a nuestros hombres que debíamos irnos.
- No podemos irnos todos, aún quedan hombres de Yamamoto vivos al igual que él – dijo Eiden.
- ¡Que salgan todos! – grité – lo tengo cubierto – digo con una sonrisa ladina.
Antes de poder bajar el segundo tramo, me asomé por la baranda y observé alrededor de 30 hombres subir las escaleras. "Ya valió madre". Di la orden de apuntar a las escaleras y me saqué la máscara; en lo que ellos disparaban, saqué una cuerda de mi mochila para bajar por ahí.
Amarré la cuerda a la baranda rápidamente y la tiré para comprobar su largo, llegaba al suelo. Eiden bajó primero seguido de Tanyiro, asegurando el último piso, Yahiko bajó después mientras yo sacaba mi metralleta. Algunas cabezas comenzaron a asomarse por las escaleras en señal de que los enemigos ya nos habían alcanzado.
Mientras Alexander bajaba por la cuerda, comencé a disparar para cerrar el paso y darles más tiempo.
- ¿Qué esperas? – Caleb me jaló del brazo para que bajara.
ESTÁS LEYENDO
Krovozhadnyy
ActionLo dicen los adultos y por consecuencia nosotros: la vida es una montaña rusa. Por la momento estas yendo de fiesta con tus mejores amigos, y en un dos por tres estas en medio de una balacera sin saber que el destino te iba a hacer una pésima jugada...
