Rateel Maddcro
Son las malditas 5:00 am cuando siento un gran peso encima de mí, no sé qué clase de instinto suicida tiene la gente cuando se atreve a despertar a otros tan temprano y de formas para nada convencionales. Abro mis ojos al sentir una respiración cerca de mi rostro y veo a Alexander tirado sobre mi viéndome con una sonrisa "quiero pegarle".
- Buenos días, Rate – pega su nariz a la mía – ve a bañarte, apestas a babas.
- Alexander – mi voz ronca suena tranquila, pero en mi interior, ya estoy ahorcándolo – tienes 5 segundos antes de que te hunda las bolas como a Ikor.
- Yo sé que me quieres, no tienes que fingir – me da un toque con su dedo y hago el amago de querer morderlo.
- Es demasiado temprano, ¿qué es tan importante? Caleb me dejó llegar una hora tarde – le pregunto cuando se levanta y me hace sentar en el borde de la cama.
- Los mellizos llegarán en 2 horas, eres nueva aquí y ellos deben adaptarse a ti – me mira de arriba abajo – o mejor dicho tu a ellos, son la debilidad de la bestia.
Sale sin más mientras mi vista se posa en cualquier lugar intentando que mi cerebro funcione, salgo de la ensoñación cuando mi celular vibra con un mensaje. Es un mensaje de Alexander diciendo que, si no me muevo, vendrá a bañarme él "pff, ya quisiera".
Son las 6:30 y estoy a punto de ponerme mis botas negras cuando la puerta se abre de golpe, resbalo de la orilla de la cama y caigo al suelo de la sorpresa, saco el arma de mi pantalón y apunto. Al levantar la mirada veo la sonrisa maliciosa de Caleb "como deseo borrarle esa sonrisa a..."
- ¿Qué les pasa a todos con molestar tan temprano? – pregunto irritada.
- Es divertido ver tu cara de molestia – me tiende la mano para ponerme de pie – eso hace mis mañanas más felices – me jala para pararme y debido al movimiento nuestros rostros quedan muy cerca.
- Eso podría llevar consecuencias – susurro cerca de su boca sin sacarle la mirada de encima.
- Me encantaría ver qué tipo de consecuencias tendría – su voz ronca hace que mis rodillas tiemblen, nos acercamos poco a poco hasta que alguien aclarándose la garganta nos obliga a separarnos.
- Llegarán en 25 minutos – Eiden se cruza de brazos – deberían bajar ya.
Nos separamos y me da una mirada antes de salir de la habitación "ya casi".
Mi humor acaba de empeorar más.
Bajo las escaleras y al final de ellas Eiden me mira con una sonrisa burlona, a lo que yo le respondo mostrándole mi dedo corazón. Las puertas de la entrada están abiertas en espera de los mellizos; admito que cuando Alexander los mencionó pensaba que eran hijos de Caleb y lo hubiera creído, aunque una parte de mí no lo ve como un papá luchón, muy apenas puede soportar a otras personas.
Miro al frente cuando una camioneta se estaciona, de ella bajan dos pequeños, se toman de las manos y no puedo evitar sentir ternura. Ambos tienen una cara de sueño impresionante, la cual cambia totalmente cuando ven a Caleb y corren hacia él. La escena calienta mi corazón y maldigo la hora en la que olvidé tomar mi teléfono.
Se despegan de él y van hacia los demás. Se forma un silencio incómodo cuando me miran con la curiosidad brillando en sus ojos. Un silencio que se rompe cuando Caleb se aclara la garganta.
- Ella es Rateel Maddcro, mi guardaespaldas, pueden confiar en ella – les doy una sonrisa con la boca cerrada "¿y ahora qué? ¿les doy la mano?".
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Krovozhadnyy
AcciónLo dicen los adultos y por consecuencia nosotros: la vida es una montaña rusa. Por la momento estas yendo de fiesta con tus mejores amigos, y en un dos por tres estas en medio de una balacera sin saber que el destino te iba a hacer una pésima jugada...
