Erick Bodoy
Hace un mes.
Los brazos y las piernas me duelen, no sé cuánto tiempo llevo encerrado. Nunca había estado en esta situación antes, es mi primer secuestro y como la mierda espero que sea el último.
Si Rateel estuviera aquí me golpearía por no hacerle caso, escapé de la vista de los hombres que me puso, quería un momento a solas, no imagine que a la vuelta una camioneta me interceptaría. Levanto la cabeza cuando el sonido de la puerta me alerta.
- Así que tú eres Erick Bodoy – me sacan la tela negra de la cabeza.
- Y tú el imbécil que ordenó esto, ¿me equivoco? – me gano un golpe en el estómago.
- Cuidado con tus palabras, idiota, hablas con el jefe – dice el brabucón.
- ¿De qué? ¿De los imbéciles? – regreso mi vista hacia él, le calculo unos 35 años y está lleno de músculos, viste un traje y lleva una sonrisita burlona.
- No te conviene estar tan a la defensiva, vamos a lo que nos interesa – hace una seña y me levantan.
Me llevan a una habitación con una cadena en medio del lugar, mis manos siguen atadas y me espero lo peor "recuerda, nunca demuestres estar asustado, bajo ninguna circunstancia". Me anclan las manos y me suspenden en el aire.
- Hay alguien en quien estoy sumamente interesado – comienza a hablar.
- ¿Me importa? – me gano un golpe.
- Como decía, lamentablemente no hay mucho sobre ella en los registros por lo que tuve que recurrir a una fuente más cercana – los brazos comienzan a dolerme y su parloteo no me llega a los oídos.
- No me interesa – digo con dificultad.
- Hablamos de Rateel Maddcro – su nombre hace que el dolor desaparezca y me enfoque en él – ¿ahora si te interesa?
- ¿Qué quieres tú con ella? – la seriedad no es lo mío, pero cuando se necesita serlo no habrá persona más seria que yo.
- No es tu asunto – responde tajante – solo quiero saber unas cuan...
- Pues sigue queriendo que de mi boca no saldrá absolutamente nada – interrumpo molesto – no importa lo que hagan, no diré nada.
- Es una pena – me toma la barbilla, acerca su boca a mi oreja y su lengua recorre el borde provocándome nauseas – entre más hablaras menos ibas a sufrir, nos vemos, marica.
Se va dejándome con un revoltijo en el estómago, estúpido machito.
Sus hombres se acercan y comienzan a golpear mi estómago, me sacan el aire en varias ocasiones y un golpe en el rostro me deja inconsciente por varias horas.
La rutina me persigue desde que llegué aquí: me atan a una silla, me pregunta por ella y después me golpean hasta que ellos se cansan o me dejan inconsciente. Aún no se dan cuenta que no importa el daño que quieran hacerme, nunca hablaré.
- Chico, llevamos dos semanas aquí y ya me cansé de esperar – estoy colgado del techo nuevamente, las costillas me duelen y los golpes en mi rostro arden – vas a decirme lo que sabes y lo harás ya o vas a sufrir de verdad.
- Y yo desde hace dos semanas te dije que no diré nada – le escupo en la cara – ve y pídele a alguien más información, pocas bolas.
- ¿Ah sí? – se limpia y hace una seña para que me suelten, en cuanto toco el suelo sus esclavos me levantan – veamos que tantas bolas tengo entonces.
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Krovozhadnyy
AksiLo dicen los adultos y por consecuencia nosotros: la vida es una montaña rusa. Por la momento estas yendo de fiesta con tus mejores amigos, y en un dos por tres estas en medio de una balacera sin saber que el destino te iba a hacer una pésima jugada...
